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martes, 22 de junio de 2010

INUTILÍSIMA SATELITAL (2)

CURSO RÁPIDO DE SUPERVIVENCIA EN CASO DEL ATAQUE DE UN MONSTRUO GIGANTE

Todos sabemos, en mayor o menor grado, que hacer en el caso de que se produzca un incendio, un terremoto o una inundación. Pero…

¿Sabemos a ciencia cierta que debemos hacer en el caso de que un feroz monstruo gigante decida almorzarnos y destruir nuestra democrática forma de vida?

¿Conocemos la forma de escapar al acoso de una mantis gigante o un dinosaurio mutante?

¿Cómo darse cuenta de las pequeñas señales que anticipan la llegada de un cactus carnívoro de 30 metros?

Del mismo creador de la Guía práctica en caso de un ataque de zombis, el emérito Doctor Daniel Barragán (jefe de la Cátedra de Emergentología Monstruológica de la Universidad de Springfield) llega a ustedes un nuevo decálogo que los ayudará a sobrevivir tan terrible evento.

1-Tené prendida la tele y la radio a toda hora del día y ponele atención a cualquier noticia que involucre el hundimiento de barcos de manera misteriosa, extrañas catástrofes aéreas o la desaparición, sin explicación alguna, de familias enteras que se hallaban de vacaciones en lugares más o menos cercanos a tu casa. Cada uno de esos accidentes marcalos en un mapa y si ves que esos misteriosos eventos se están acercando, llamá a la inmobiliaria para que te venda la casa a buen precio... ¡y raja lo más rápido que puedas de ahí!

2-Tratá de no vivir a orillas del mar, en una isla solitaria que no aparece en los mapas, en lagos con nombres en los que se incluyan “diablo”, “terror” o “muerte”, en zonas con alta taza de terremotos, en parajes llenos de cavernas inexploradas o sitios en donde se realizaron pruebas nucleares durante la guerra fría. Debido a su gran tamaño y ferocidad, hasta una simple hormiga mutante podría aplastar tu casa. Además tené en cuenta que los seguros por destrucción total son siempre muy caros y no cubren el ataque por monstruos.

3-Si una mascota o un amigo desaparecen misteriosamente, por favor no salgas a buscarlos. Lo más probable es que, si no te atrapa el monstruo, únicamente te encontrés con un collar o con restos masticados. Si sos tan nabo como para no huir de allí inmediatamente y te comprás otro animalito o tratá de conseguirte un nuevo amigo, no lo llamés Colita, Michi o el gordo Carlitos ni te encariñes mucho con él.

4-Si encontrás un huevo gigante luego de una gran tormenta en el mar o un terremoto, hacete lo antes posible una tortilla o un omellette gigante. Nunca, y digo nunca, se te ocurra incubarlo... las consecuencias de ese acto irracional suelen ser desastrosas.

5-Tal como fuera indicado en la guía práctica en caso de ataque de zombis, nunca le creas al gobierno. Podrán estar pasando tanques y lanzacohetes frente a tu casa y ellos dirán que no pasa nada, que es un complot de la oposición (derechista o izquierdista, según sea) para menoscabar su credibilidad y que la gente permanezcan en sus hogares. Por el contrario, conviene mirar a TN, que tiene unas cámaras copadas en toda la ciudad, las cuales te permitirán ver la llegada del monstruo en vivo y en directo.

6-Si vivís en la ciudad, alquilá o comprá un departamento que se halle por debajo del tercer piso. En el caso del ataque de un monstruo gigante el ascensor tiene la puta costumbre de quedarse trabado o caerse y las escaleras, por supuesto, estarán todas rotas y colgando en el vacio.

7-No hagas lo que normalmente hacen las masas aterradas en estos casos... que es correr por delante del monstruo al grito de:- “¡Atiza! ¡Ahi llega Kongzillasauro!” (o un nombre igual de ridículo) ¡Huyamos!” o ponerte a sacar “fotis” para tu Facebook con el celular, a riesgo de morir aplastados o comidos. Dentro de este apartado tampoco se recomienda ir a rescatar a padres, novias/os, y amigos/gas (por más buenos que estén o tengas dentro tuyo ese sentimiento llamado amor) que se hallan atrapados en las ruinas, ya que las mismas siempre se hallarán en al área más peligrosa de la ciudad destruida y a pocos pasos del monstruo de marras.

8-Comprate con mucha anticipación una buena bicicleta todo terreno (vehículo apto no solo en caso de un ataque de monstruos gigantes, sinó que también para zombis, meteoritos, inminentes explosiones de alto poder destructivo y de tu suegra). Las motos pueden ser más veloces, pero lo más seguro es que cuando la necesites no tenga nafta o ande mal el encendido. No se recomienda el uso de autos para salir de la ciudad, pues muy probablemente vas a quedarte embotellado junto a todos los salames que quisieron huir con sus propios autos por las autopistas. Dichos vehículos serán poco menos que comida enlatada para un hambriento bicho de por lo menos 50 metros de altura.

9-No te olvidés que vos no sos un científico que pueda inventar la manera de poder detener al monstruo o el creador de Google Monster, que la Kryptonita u otro mineral milagroso no existe y que los rayos “pedocólicos” o similares son obra de los norteamericanos y los japoneses, que la saben lunga sobre los monstruos gigantes... y aparte tienen mucha guita.

10-Si sos el típico salame que no cree en monstruos o un vago que ni se tomó el trabajo de leer este decálogo, lo siento por vos. Siempre recordá que en este mundo real hay monstruos mucho más peligrosos que una feroz criatura de gran tamaño y siempre es más lindo soñar que estar despierto. Seguí viviendo esa vida rutinaria que te han impuesto tus superiores, hasta que una pata gigante caiga inexorable sobre tu triste humanidad y acabe por fin con tus pesares.

Con cariño a Ray Harryhausen e Inoshiro Honda.

miércoles, 16 de junio de 2010

domingo, 13 de junio de 2010

CONTRA-TIEMPOS (3)

por DANIEL BARRAGÁN (alias TERRAMAN)

Era un sábado a la mañana, casi sobre el mediodía, cuando dio inicio el Armagedón.

El temido apocalipsis por fin había llegado a la Tierra con fuego, azufre y espanto.

... y los muertos se levantaron vacilantes de sus frías tumbas sin tiempo, dispuestos a cebarse de la vida humana que medraba sobre el mundo condenado.

Feroces lobos de babeantes fauces, deseosos por devorar la carne mortal. Vampiros de largos colmillos y mortal presencia. Errantes espectros incorpóreos. Metamórficas criaturas de ciclópeas dimensiones que desgarraban con dientes la trama de la realidad. Asesinos seriales y violadores de niños. Necrófagos y sodomitas. Terribles dictadores de aceradas miradas y crueles designios. Genocidas y matricidas. Arañas, serpientes, ratas y otras criaturas rastreras.

Todo un ejército infernal se abrió paso desde las oscuridades del averno, dispuestos a hacer cumplir el destino para el cual habían sido convocados.

... y por fin el mismísimo Satán, amo y señor de la perdición y el horror de los siglos por venir, se alzó en todo el poder de su divino espanto y plantó sus pies sobre la superficie del planeta, agrietándola y secándolo más allá de lo indecible. A su alrededor, una pestilente corte de diablos y demonios chilló y graznó complacida ante los oscuros tiempos que estaban por llegar.

Con voz profunda, que hablaba de una maldad jamás imaginada por mortal alguno y un inconmensurable odio por la obra de su enemigo que moraba en los cielos, la monstruosa deidad dijo:-

-¡Teman mi presencia mortales criaturas que perviven sobre este infecto antro de corrupción llamado Tierra! ¡Fuego y azufre! ¡Dolor y tormento! ¡Sus almas y sus carnes serán mías hasta el fin de los tiempos! ¡No esperen misericordia de mis huestes! ¡Caigan y mueran una y mil veces hasta que el universo vuelva a la semilla de la cual ha sido! ¡¡Dios ha muerto y con él desaparece la esperanza de un mundo mejor!! ¡¡Póstrense ante mi magnificencia y desesperen!!

A pesar de la atroz sentencia, nadie escuchó esas terribles palabras de condenación.

Nadie huyó de su horrendo ejército infernal.

Nadie suplicó ni se postró ante su excelsa presencia.

Nadie parecía temer al tan temido Armagedón.

... y el diablo se acercó a una de las criaturas humanas, un joven vestido de brillantes colores que en esos momentos le estaba dando la espalda y miraba arrobado la vidriera de un negocio.

El diablo se sintió indeciso ante esa pequeña presencia que lo ignoraba totalmente, como si el señor del averno fuera una simple ilusión o el producto de un sueño. Con un inexplicable temor de su parte, poso uno de sus ardientes dedos sobre el hombro del ser humano, a fin de llamarle la atención.


Visiblemente molesto, el muchacho se dio vuelta y miró furioso al ángel caído.

-¡Dejate de romper las pelotas con eso del apocalipsis, boludo!- Lo encaró con dureza y, mientras volvía a darle la espalda, agregó- ¡Tomátelas de acá o te voy a cagar a trompadas!


Satanás, frustrado y también algo asustado, comprendió que el apocalipsis debería esperar un momento mejor...


... pues el Mundial de Futbol había comenzado.

sábado, 5 de junio de 2010

INUTILÍSIMA SATELITAL

CURSO RÁPIDO DE SUPERVIVENCIA EN CASO DE UN ATAQUE DE ZOMBIS
Por el doctor Daniel Barragán (alias Terramán)
Te despertás a la mañana, como cualquier día de tu vida.

Preparás el mate cocido y las tostadas con manteca, como cualquier día de tu vida.
Dirigís tu atención a la mesa y mirás las boletas, que encontraste bajo la puerta ayer a la noche, mientras pensás que ya no estás corriendo tras el dinero sinó que lo estas haciendo tras los gastos, como cualquier día de tu vida.


Encendés la radio y una señal de música cumbianchera interfiere al informativo matutino que siempre acompaña tu despertar, como cualquier día de tu vida.


Mientras devorás el desayuno, escuchás las sirenas de una ambulancia o un patrullero que resuenan con machacona insistencia, como cualquier día de tu vida.


Mientras te vestís, mirás el reloj y te das cuenta que si no te apurás vas a perder el presentismo, como cualquier día de tu vida.


Salís a la calle, cerrás con llave y te dirigís a la avenida para tomar el colectivo, como cualquier día de tu vida.


Mientras caminás apresurado, apenas si reparás en los borrachos que avanzan tambaleantes por la acera, como cualquier día de tu vida.


Sentís que una mano se posa sobre tu hombro y, pensando que se trata del vago que siempre te pide una limosna para el tetra, sacás unas monedas de tu bolsillo, como cualquier día en tu vida.


Cuando te das vuelta, unos ojos fríos y ausentes te miran desde un rostro devastado por la corrupción y los gusanos. Un rostro que se abre en una babeante mueca de dientes podridos.


Apenas si tenés tiempo para gritar, cuando la corrupta criatura muerde con avidez tu cuello, desgarrando los músculos, arterias y venas.


Es en ese breve instante cuando te das cuenta que este no va a ser como cualquier día de tu vida...


Pues ya no hay más sitio en el infierno y los muertos están caminando sobre la tierra.

Queridos amigos, esta hipotética situación puede llegar a transformarse en algún futuro cercano en una terrible realidad y siempre debemos hallarnos preparados para enfrentar este espeluznante evento que afectará de manera indeleble nuestras insípidas vidas cotidianas.

- Se debe estar muy atento a todas aquellas noticias provenientes de China, India, Sudáfrica y otros países muy lejanos al nuestro, sobre todo aquellas que hablan sobre casos de enfermedades de etiología desconocida cuyos síntomas son similares a la rabia o a una gripe mal curada.

- No le creas en lo absoluto a las recomendaciones que puedan darnos las autoridades gubernamentales o el canal del estado (tampoco le crean a TN) ya que las mismas resultarán ser totalmente inútiles, tardías y falsas.

- No inviertas en dólares, euros o pesos, pues en el caso de una invasión zombi solo nos servirá para limpiarnos el totó. En lugar de eso, andate al supermercado chen de tu barrio (en lo posible atendido por chinos con más de dos años de residencia en el país) y comprate todos los artículos imperecederos que puedas encontrar (leche en polvo, porotos, garbanzos, polenta, lentejas, fideos, azúcar, harina, corner beef, duraznos, agua mineral y carefree, si sos mujer).

- No comprés productos congelados para colocarlos en tu freezer, pues si en este país nos quedamos sin luz en condiciones normales de presión y temperatura imaginate lo que pasaría ante el ataque de unos muertos vivientes.

- No gastés plata y tiempo tratando de conseguir armas de fuego, pues los trámites para obtenerlas son engorrosos y las pericias psicológicas, en tu caso, serían negativas (tené en cuenta que, por lo general, las autoridades son las últimas en creer que los muertos se han levantado de sus tumbas). En su lugar, recomendamos ir a la ferretería y comprar hachas, machetes, guadañas o cualquier tipo de arma blanca de gran tamaño y mucho filo para poder hendir o cortar cabezas, único punto débil de estas indeseables criaturas. No está indicado el uso de sables de “La Guerra de las Galaxias, la espada de He-Man o las armas samurais compradas en un “Todo por dos pesos”.

- Usurpá, si ya no la tenés, una casa vieja y no las mierdas de ahora, hechas de ladrillos huecos y durlok, fácilmente atravesables por las hordas de muertos vivientes. Las ventanas deben estar enrejadas y la puerta bien trabada con varias llaves de seguridad. Si la vivienda tiene un balcón en el primer piso mucho mejor, pues sirve para poder observar el panorama de la ciudad destruida cuando uno esté aburrido. ¡Ojo! Tener en cuenta que las casas de al lado no sean más altas que la tuya, pues a los zombis no les importa caer desde gran altura a la hora de comerse un ser humano tiernito y jugoso.

- No avivés a nadie sobre tus sospechas de la inminente plaga zombi, sean amigos, conocidos o novias/os (a menos que uno de ellos te caliente mucho), pues aun no se sabe a ciencia cierta el grado de inteligencia o recuerdos que puedan llegar a tener estas monstruosidades. Tu mejor amigo/ga podría llegar a estar golpeando a tu puerta, dispuesto a almorzar(te) con vos.

- Teniendo en cuenta el ítem anterior, comprá en los kioscos todo el material pornográfico que puedas ya que, a menos que tengas un grupo electrógeno para ver lo que tenés guardado en una carpeta escondida en la computadora o te guste la necrofilia o el incesto, va a ser muy difícil que puedas conseguir alguna mina... la cual, muy probablemente, te termine rompiendo los cojinetes, con frases como “Nunca me sacás a pasear”, “Estoy aburrida”, “¿Qué vamos a hacer hoy?” o la temida “Mi amor, estoy embarazada”.

- Si no te queda más remedio que convivir esos días de penuria con otras personas, vigilá a las mismas muy atentamente. Si observás en alguno de ellos síntomas como fiebre, vómitos, escalofríos o falta de pulso, cortale la cabeza sin ningún remordimiento y si, a pesar de no manifestar lo descripto anteriormente, seguís teniendo dudas matalos igual. Después procedé a cortalos en finas tiras y secalos al sol o curalos con sal a fin de poder conservarlos por un largo periodo. La carne humana es mucho más rica de lo que creen, tiene un alto contenido de proteínas y es baja en colesterol.

- En caso de situaciones extremas (como ser falta de comida o parientes, protección inadecuada o vagancia a la hora de seguir estas recomendaciones) no malgastés una bala para suicidarte. En lugar de llevar a cabo ese acto inútil, dejate morder por algún zombi y enlistate con las fuerzas muertas... pues siempre es mejor comer que ser comido.


Con cariño, al maestro George Romero.