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domingo, 29 de julio de 2012

¡SANTA BATINOSTALGIA, BATMAN!

“Leí el guión y me pareció inteligente e hilarante. Tuve la sensación de que su enfoque podía ser el correcto para que el material funcionase, en ese momento, si conseguía darle cierto aire de desenfado. Así que acepté”
Adam West

EN EL MES DEDICADO A BATMAN, NOS SUBIMOS AL DELOREAN DEL PROFESOR BROWN Y NOS FUIMOS A LOS VIEJOS AÑOS 60. ALLÍ NOS ENCONTRAMOS CON LA VIEJA SERIE DEL HOMBRE MURCIÉLAGO, QUE SUPO DESPERTAR EN MÍ LA PASIÓN POR LOS COMICS.

¡¡Batman!! ¡¡taradadadadadadada!! ¡¡Batman!! ¡¡ taradadadadadadada!! Eh… ejem… yo… este… ¡¡Ma si, estaba cantando el tema de la serie de superhéroes por excelencia de mi niñez!!... una serie que, en su época, creó una auténtica batifiebre que se extendió a lo largo de todo el mundo por más de 100 países.

Las aventuras televisivas de Batman se encargaron de marcar toda una generación de jóvenes teleadictos que, semana a semana, disfrutaban cada una de las peripecias vividas por nuestros queridos personajes.

El éxito de Batman no dio precisamente inicio en la década del sesenta con la emisión de esta serie, pues la historia del encapotado se remonta a muchísimo años atrás. Por esos tiempos, la editorial National Comics, aun sorprendida por la aparición de Superman en las páginas de la revista Action Comics Nº 1, le encargó a un joven llamado Bob Kane (1916-1998) que se abocara a la creación de un personaje que fuera similar al último hijo de Krypton, incluida su doble personalidad.
Fue así como este muchacho, junto a Bill Finger (1914-1974), escribió y dibujó para el número 27 de la revista Detective Comics (1939) las aventuras de un nuevo héroe, cuya característica principal eran sus oscuros ropajes similares al de un murciélago y sus métodos expeditivamente violentos, que se abocaría a una incansable lucha contra el crimen. Ese héroe urbano sería conocido con el nombre de Batman.

El personaje en cuestión obtuvo un éxito inmediato, llegando incluso a rivalizar con las aventuras del hombre de acero. A partir del número 38 de la serie (1940), con el objeto de minimizar la oscura violencia que tenía la serie y acercarlo al público lector de corta edad, hizo su aparición un ayudante: Robin, el joven maravilla.
Posteriormente, los gángsters y científicos locos tan típicos de esos comics serían reemplazados por una serie de estrafalarios villanos que le harían la vida imposible al dúo dinámico. Entre todos ellos quien más se destacó fue el Joker, el príncipe payaso del crimen (creado por Jerry Robinson para Batman Nº 1 -1940-), que con los años terminaría transformándose en una auténtica némesis de nuestros héroes.

Durante la década del 40, los estudios cinematográficos Columbia Pictures pusieron sus codiciosas zarpas sobre el héroe de Ciudad Gótica, sacando al ruedo dos seriales.

El primero de ellos, que constaba de 15 episodios, fue dirigido por Lambert Hyllier y estuvo protagonizada por Lewis Wilson y Douglas Croft. El segundo, conocido como New Adventures of Batman & Robin, fue dirigido por Spencer Bennet y protagonizado por Robert Lowery y John Duncan. Ambos seriales gozaron de éxito durante las décadas del 40 y 50.

Corría la década del 60, época en que el movimiento Hippie y el Pop Art penetraron cual cuchillo afilado en la rígida moral del pueblo norteamericano al compas de la música de Los Beatles y las bombas que caían sobre Vietnam, cuando el productor William Dozier y la Greenway Productions tuvieron una idea que se transformaría en la punta de lanza de uno de los hitos culturales más importantes de esa década.
En Enero de 1966 la cadena televisiva ABC puso en la pantalla chica, con el pegadizo y machacante tema musical de Neal Hefti, la serie llamada Batman. La misma estaba compuesta de dos emisiones semanales de media hora de duración que conformaban un único episodio dividido en dos capítulos. En el final del primero, nuestros héroes caían invariablemente en una trampa tan ridícula como mortal (“¡No se pierdan el próximo capítulo a la misma batihora por el mismo baticanal!”), para luego terminar escapando en una forma igual de ridícula en el capítulo siguiente.

En el papel de los justicieros enmascarados estuvieron implicados dos actores poco menos que conocidos. El primero de ellos era Adam West (William West Anderson -1928), un actor de medio pelo que había trabajado en varias series televisivas como Maverik y Los Detectives (junto a Robert Taylor) y haciendo un “muy” pequeño papel en una poco conocida película de ciencia ficción llamada Robinson Crusoe en Marte (Robinson Crusoe on Mars -1964-). A él le tocó representar el papel del millonario Bruce Wayne (conocido en los países de habla hispana como Bruno Díaz) el cual combatía al crimen bajo el alter ego de Batman.

La otra parte del equipo era todavía más desconocido que el anterior, ya que no tenía antecedentes actorales. Se trataba de Burt Ward (Bert “Sparky” Gervis -1946) que, casi por casualidad se presentó en el casting y terminó consagrándose como “el joven pesadilla”/Ricardo Tapia.

“¡¡Santos Tujes Batman!!”

Acompañándolos, había un casting de actores secundarios fijos que formaron parte de este estrambótico batiuniverso, a Alan Napier le toco la suerte de representar el papel del fiel mayordomo Alfred. Para evitar los constantes comentarios sobre la supuesta homosexualidad del dúo dinámico, Madge Blake encarnó a la eternamente idiota Tia Harriet (que permanecía obstinadamente ajena a los ires y venires de sus “¿sobrinos?”). Las fuerzas policiales de la sufrida Ciudad Gótica estaban a cargo del Comisario Fierro (Neil Hamilton), que lo único que sabía hacer bien era levantar el tubo del batiteléfono para pedir ayuda a quien ya se imaginan, y el Jefe O´Hara (Stafford Repp), un nabo con menos autoridad que un sargento del Ejército de Salvación.

Los episodios estuvieron dirigidos por Robert Butler, Norman Foster, Tom Gries, George Waggner y Leslie H. Martinson, en tanto que los guiones corrieron por cuenta de Lorenzo Semple Jr. Este escritor, que también estuvo implicado en los guiones de películas como Papillón, Flash Gordon, 007: Nunca Digas Nunca Jamás y Los 3 Días del Condor, supo plasmar a la perfección un muy buen humor y un sentido de inocencia desenfrenada que no pasó desapercibida para todos aquellos que veían la serie.

Otro de los guionistas fue Stanley Ralph Ross, el cual creó al Cascarón (que fue protagonizado por Vincent Price) y desarrolló los mejores episodios de Catwoman, en donde se hacía hincapié a la tensión sexual existente entre esta y el hombre murciélago.

Dichos argumentos eran inocentes, ridículos, moralistas y graciosos a un grado extremo, rescatando de manera magistral el espíritu Camp que caracterizó a esa época. El tiempo se encargó de demostrarnos que, a pesar de no parecerlo, los mismos eran sumamente inteligentes.

La dirección de cámaras poseía una estética visual totalmente original, como por ejemplo los sugerentes planos inclinados en las escenas en las que aparecían los villanos y los chillones colores propios del universo de los comics (todo ello se debió a la dirección artística de Serge Krizman), con un Batman gordito y bonachón yendo de aquí para allá y repartiendo mamporros a los malos que le tocaba en suerte luchar.
Una mención aparte la merecen los malos, pues los mismos terminaron transformándose en un auténtico pilar de la serie al ser interpretados por varios pesos pesados de la actuación.
Entre los más conocidos podemos nombrar a 
-Cesar Romero (El Guasón/Joker
-Burgess Meredith (El Pingüino
-Frank Gorshin (El Acertijo)
-Julie Newmar (Gatúbela/Catwoman)
-George Sanders (Mr. Freeze)
-John Astin (El Acertijo)
-Anne Baxter (Zelda)
-Malachi Throne (Falsafaz)
-Victor Buono (Rey Tut)
-Van Johnson (El Trovador)
-Shelley Winters (Ma Parker)
-Carolyn Jones (Marsha, la reina de diamantes)
-Cliff Robertson (Shame)
-Joan Collins (La sirena Lorelei)
-Otto Preminger (Mr. Freeze)
-David Wayne (El Sombrerero)
-Elli Wallach (Mr. Freeze)
-Eartha Kitt (Gatúbela/Catwoman)
-Roddy Mc Dowall (El Bibliógrafo)
-Art Carney (El Arquero)
-Liberace (Chandell/Harry)
-Michael Rennie (Doromido/Sandman)
-Roger C. Carmel (Coronel Gomma)
-Tallulah Bankhead (Viuda Negra)
-Milton Berle (Luis El Lirio)
-Barbara Rush (Nora Clavícula)
-Ida Lupino (Doctora Cassandra)
-Zsa-Zsa Gabor (Minerva)
-Vincent Price (El Cascarón).

También es de destacar la aparición de numerosos artistas en las famosas ventanas, cuando los encapotados subían por la pared de algún edificio. Entre ellos podemos destacar a Bruce Lee (en su personaje de Kato), Van Williams (como El Avispón Verde), Jerry Lewis, Sammy Davis Junior y Edward G. Robinson.

Otra de las grandes bazas fueron sin duda los adminículos tecnológicos usados por el dúo dinámico para poder llevar a cabo su valerosa misión. Entre ellos estaba el baticinturón (en donde guardaba todo tipo de implementos), la Baticomputadora (a la que le ponías un zapato o un calzoncillo y vaticinaba que crimen se iba a cometer) y, por supuesto, el increíble Batimovil.

Originalmente, dicho vehículo era un Ford Lincoln prototipo perteneciente al diseñador de autos George Barris. Debido a que los tiempos de estreno eran muy apretados, la producción se vio obligada a comprar por muy alto precio este auténtico armatoste cuya velocidad no excedía los 15 kilómetros por hora. Para subsanar este problema, las tomas se hacían en cámara lenta de modo tal que, al pasarla a velocidad normal, parecía que el Batimovil se movía gran velocidad.

Hacia finales de la primera temporada, el dúo dinámico se enfrentó al Guasón, El Acertijo, El Pingüino y Gatúbela ( interpretada por Lee Meriwetter) pero esta vez fue en la pantalla grande. La película Batman, producida por William Dozier, fue dirigida por Leslie H. Martinson y guionizada por Lorenzo Semple Jr., que trasladó el espíritu de la serie a un film de hora y media de duración. Para serles sincero la película no es precisamente la joya de la cinematografía, pero… ¿Quién puede olvidarse del tiburón de goma prendido a la pierna de nuestro héroe y el oportuno uso del batirepelente? Sin dudas una joya de lo bizarro.
Hacia finales de la segunda temporada, la audiencia comenzó a caer y para 1967 la serie tomó el formato de un capítulo único semanal. Los costos disminuyeron y ello terminó resintiendo a los efectos especiales utilizados en la misma.

En la tercera temporada, con el fin de devolver el interés de la alicaída serie, la batifamilia se vio agrandada con la llegada de la voluptuosa y curvilínea Yvonne Craig que se encargó de personificar a Batichica, una joven heroína con motocicleta y minibaticueva propia que se transformaría en una nueva aliada en la lucha contra el crimen.

A pesar de todo ello, la suerte de la serie estaba echada. Luego de una nada despreciable cantidad de 120 episodios, Batman sería finalmente cancelada en marzo de 1968. Durante un tiempo estuvo yacente la idea de reflotarla, por parte del propio Adam West y el productor, para luego asistir consternados al hecho de que todos los decorados habían sido desarmados en su totalidad.

A pesar de todos esos contratiempos, la serie no se perdió en las brumas del olvido. Varios años después de su cancelación, los capítulos de Batman fueron sindicados, lo cual permitió que la misma fuera distribuida por todo el mundo. El tiempo y la nostalgia se encargaron de convertirla en un auténtico clásico.
¡MUERAN DE ENVIDIA BATIFANÁTICOS! ESTA ES LA FOTO QUE ME AUTOGRAFIÓ EL MISMÍSIMO ADAM WEST EN FANTABAIRES 97 ¡BWAJAJAJAJA!
Es evidente que el Batman de la década del 60 se transformó en todo un referente para toda una generación de argentinos. Prueba de ello fueron los cientos de fans que hicieron cola (yo incluido) para obtener una sencilla firma, cuando Adam West nos visitó en Fantabaires 97Todos nos sorprendimos al encontrarnos con un tipo sumamente divertido, que incluso se dio el gusto de bailar el “Batussi” en el escenario para beneplácito de todos los concurrentes.

A pesar de todos los años que han transcurrido desde su estreno en las pantallas de la televisión, Batman y su compañero Robin continúan patrullando las calles de Ciudad Gótica librándola de los locos villanos que la amenazan… y todo ello al compás de una conocida música.

¡¡Batman!! ¡¡taradadadadadadada!! ¡¡Batman!! ¡¡ taradadadadadadada!! ¡¡BATMAN!! ¡¡BATMAN!! ¡¡BATMAN!!

Si desean saber algo más sobre este increíble universo, les recomiendo fervientemente que visiten
Sin duda una de las mejores páginas en castellano que hay en Internet sobre esta emblemática serie.


sábado, 14 de julio de 2012

BATMAN: EL REGRESO DEL SEÑOR DE LA NOCHE

-UN FUTURO OSCURO-
La humanidad siempre ha sentido la oscura y morbosa fascinación por tratar de conocer el futuro que le está esperando a nuestro querido planeta Tierra. A lo largo de su existencia siempre se ha visto acosado por las mismas preguntas…

¿Acabaremos abrasados por el fuego purificador del hongo atómico? O, por el contrario, ¿Tan solo nos apagaremos, cual si fuera la llama de una vela, víctimas de una oscura enfermedad creada en algún desconocido laboratorio?

Tanto en los textos religiosos de las diferentes culturas, como en los mitos o las crípticas palabras de los profetas se hace mención de un gran cambio en un futuro más o menos cercano. Una suerte de inflexión en el destino de la humanidad, que quizá termine conduciéndonos hacia la extinción, el olvido y la destrucción de todo lo que conocemos o, por el contrario, al inicio de un futuro de gloriosa esperanza en la que nos veremos colocados por encima de las mezquindades que nos han precedido.

Aun no sabemos, aunque nos aboquemos a ingentes esfuerzos por lograrlo, cual será el camino ni el momento en que se producirá ese cambio. Quizá, incluso, ya estemos sumergidos en él y todavía nos está vedado el poder darnos cuenta de ello.

… y así, únicamente, tan solo nos queda esperar temerosos y fascinados el tiempo en que los vaticinios se vean cumplidos.

Prueba de esa afición del hombre por su porvenir puede hallarse en las obras literarias, especialmente en el género de la ciencia ficción, en donde sus autores nos han descrito mundos post atómicos, civilizaciones poseedoras de una fría tecnología en la que el hombre es un simple engranaje o historias de un planeta totalmente contaminado, decadente y violento.

El cine también transitó por ese sendero oscuro una y mil veces casi desde sus inicios. Entre la multitud de producciones de esta temática podemos nombrar:- Lo que Vendrá (Thing to Come -1936-), The Day World Ended (1950), World, The Flesh and the Devil (1959), Pánico en el año Cero (Panic in the Year Zero -1962-), La Máquina del Tiempo (The Time Machine -1960-), El Planeta de los Simios (The Planet of the Apes -1968-), Cuando el Destino nos Alcance (Soylent Green -1973-), Fuga en el Siglo 23 (Logan´s Run -1976-), Blade Runner (1982) y Doce Monos (Twelve Monkeys -1996-), a las que se suma un larguísimo etcétera.

En todas ellas, el futuro que nos presentan es terriblemente sombrío, desolador e inevitable.

Por supuesto, esta notable atracción también llegó al mundo de los comics de superhéroes. A los comicadictos siempre nos gustó imaginar lo que podría llegar a pasarles a nuestros personajes favoritos en un futuro más o menos cercano…

¿Serán aun valientes héroes o se habrán transformado en crueles villanos?

¿Habrán muerto sus seres queridos… o se habrán casado y tenido una descendencia que hubiera seguido sus pasos?

¿Habrán perdido sus increíbles poderes o serán asesinados por algún salvaje villano?

Muchos han sido los guionistas y dibujantes que se abocaron a esta rentable premisa argumental pero hubo uno que logró trascender la media general, transformando su obra en parte de la iconografía comiquera de finales del siglo XX.

Esa obra fue Batman, El Regreso del Señor de la Noche y su creador fue Frank Miller.
Luego de los sucesos acontecidos en la maxiserie de 12 números conocida como Crisis en las Tierras Infinitas (Crisis on Infinite Earths -1985-), la Editorial DC propuso a diferentes autores a que se encargaran de remozar a los principales héroes de la casa.

Superman cayó en manos del canadiense John Byrne, el cual nos trajo a un nuevo y esta vez único hijo de Krypton, menos poderoso que su antecesor pero a la vez más humano y más deseoso de ser Clark Kent que el hombre de acero.

Al multifacético George Pérez se le encargó revivir a Wonder Woman, el cual la transformó en una guerrera amazona que estaba estrechamente relacionada con la mitología griega y su panteón de dioses.

Pero fue Frank Miller el encargado de dar vuelta el tablero superheroico al escribir y dibujar a un nuevo Batman post crisis, el cual fue mucho más allá de lo esperado por los editores que lo habían contratado. Junto a Klaus Janson (entintado) y Lynn Varley (color) crearía una novela gráfica de tal calidad que le permitiría a la DC encumbrarse por encima del resto de las editoriales, gracias a la calidad el material presentado.
Por esos tiempos, este creador no era precisamente un desconocido en el medio, ya que su creatividad se había destacado con anterioridad debido a su intervención en una serie de la Editorial Marvel llamada Daredevil (especialmente la saga conocida como Born Again, correspondiente a los números 227 al 233 de la serie) y la miniserie Ronin (1983/84) para la DC. Posteriormente, su fama se acrecentaría aun más con otras joyas del comic como Hard Boiled (1990), Give me Liberty (junto a Dave Gibbons en 1990), Sin City (1991) y 300 (relato gráfico de la Batalla de las Termópilas, publicado en 1998).

Muchos de los conceptos vertidos en las historias de Daredevil se transformaron en los basamentos necesarios para la creación de la que quizá haya sido una de sus obras más importantes, que se encargaría de ingresar al mundo del comic en un periodo mucho más adulto e interesante.

Esta magnífica creación sentaría un precedente casi único en su género y aun hoy, luego de transcurridos 26 años de su publicación, conserva una solidez argumental que muy pocas historietas han logrado equiparar.

Extrañamente, esta historia del nuevo Batman trataría justamente sobre sus últimos días como justiciero enmascarado. Su planteo argumental se mueve a varios niveles, con diversas historias que se van amalgamando entre si a lo largo de los cuatro tomos que conforman esta magistral novela gráfica.

La narración se centra en un cincuentón Bruce Wayne, ya retirado de su vida como paladín de la justicia y amargado por las circunstancias que han afectado su vida, el cual lamenta su perdido status de héroe. A su alrededor, una decadente Ciudad Gótica se hunde en la desesperanza, víctima de su propia corrupción y desidia.

Todo ese siniestro porvenir es suficiente razón como para que el millonario vuelva a colocarse el manto del murciélago y así poder enfrentarse a la creciente oscuridad que va envolviendo los destinos de la ciudad que tanto ama.

Ese nefasto futuro al que deberá combatir estará representado por viejos y nuevos enemigos, los cuales intentarán destruir de una u otra forma lo que el hombre murciélago representa.
Dichas facciones estarán conformadas por Los Mutantes, una banda de jóvenes confundidos y violentos que no tienen quien les marque un rumbo determinado que permita canalizar sus frustraciones; Dos Caras, un patético villano aparentemente recobrado para la sociedad gracias a una cirugía estética de avanzada, la cual tan solo sirvió para cubrir con una fina capa de civilización al monstruo que nunca había dejado de ser; un Joker más enloquecido que nunca, cuyas terribles acciones están catalizadas por el regreso del señor de la noche, y un fascista gobierno de los EEUU, representado por un estrambótico personaje parecido al ex presidente Ronald Reagan y su lacayo: un eternamente joven y poderoso Superman, que ven en Batman un potencial peligro hacia las instituciones que pretenden defender.
La apocalíptica batalla final entre los dos grandes héroes, en la que el hombre de acero se llevará la peor parte, abrirá la puerta hacia un posible futuro prometedor. Escondido en las profundidades de la baticueva, y junto a un grupo de jóvenes, sentará los basamentos de una nueva y mejor sociedad.

El omnipresente poder de los medios televisivos. La insidiosa corrupción política. Las ansias por obtener el poder absoluto. La violencia desenfrenada. La decadencia de los valores morales. El oscuro porvenir de la juventud. La locura. Sin duda alguna, El Regreso del Señor de la Noche es un material de lectura casi obligatoria para todos aquellos que aman a los comics e, incluso, a aquellos que ven con cierto desprecio lo que consideran un género menor pasible de ser consumido por los niños o gente con cierto grado de inmadurez.
Con un sentido netamente comercial, en 2002, el mismo grupo autoral y la DC sacaron a la venta Batman: The Dark Knight Strike Again. La misma se sitúa cronológicamente a 3 años de la anterior historia, con un Bruce Wayne en franca lucha contra gobiernos corruptos y el mismísimo Superman. Esta nueva publicación no obtuvo tantas buenas críticas como se esperaba, ya que tanto el guión como el dibujo no estuvieron a la altura de su predecesora.

Batman El Regreso del Señor de la Noche nos presenta un oscuro futuro sobre un héroe netamente oscuro en su forma de accionar. A lo largo de los 26 años de su publicación, muchas cosas han cambiado en nuestro planeta pero las premisas argumentales presentes en esta obra aun permanecen vigentes para aquellos que han tenido la oportunidad de apreciarlos. 

Pues ese futuro podría llegar a ser el nuestro… y no es precisamente una maravilla.

El ser humano siempre ha sentido una gran fascinación por saber algo sobre el oscuro y caótico porvenir que nos espera. Siempre nos gustó tratar de averiguar sobre lo malo que puede estar llegando a nuestras vidas, pues…

¿Qué tiene de divertido el que sea bueno?