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sábado, 27 de abril de 2013

LA ERA DE LAS MARAVILLAS

Historia del nacimiento del Universo Marvel y sus conflictuados superhéroes

Con motivo del estreno en las pantallas de cine de la tercera entrega de Ironman, de que este modo se transforma en la primera posta de una serie de películas del universo Marvel que se nos vienen en estos próximos años (Thor, Capitán América, El Hombre Hormiga y, como se supone bien, Los Vengadores) es que decidí sacar este artículo, el cual viera la luz (en una versión algo más reducida) en la benemérita revista barrial "Floresta y su Mundo", propiedad de mi amigo Jorge.
espero que lo disfruten.
Cuando más de una vez algún conocido, o no, me pregunta el porque de mi pasión por los comics de superhéroes, simplemente echo una mirada una mirada hacia atrás y veo, envueltos en las brumas del tiempo, mis días de infancia… y es allí donde obtengo la respuesta.

Esa fantástica época de mi vida estuvo signada por el “todo es posible” y el mundo de maravillas que, semana tras semana, podía disfrutar en las páginas de las revistas de historietas que compraba en los kioscos.

... y era mucho más que un niño común y corriente. Era alguien que podía volar más allá de las estrellas. Gracias a mis valientes actos, la humanidad toda podía vivir con paz y esperanzas por un futuro mejor.

Era un héroe.

Unos cuantos años después, cuando ya era un adulto hecho y derecho (creo), tuve la oportunidad de reencontrarme con todo ese material. Ello se debió a la oportuna llegada a las bateas de las comiquerías de las ediciones españolas de Editoriales como Zinco y Planeta D´Agostini (línea Forum), las cuales se encargaron de reeditar todas esas viejas glorias de los años sesenta que habían formado parte de una etapa bien definida de los comics de superhéroes que fue conocida como La Edad de Plata (Silver Age).

El nacimiento oficial de dicha época puede ser ubicada en Marzo de 1956, cuando se produjo el relanzamiento de un casi olvidado personaje de la década del 40 conocido como The Flash para la revista Showcase Nº 4 publicada por DC Comics. Este lanzamiento tendría la virtud de revitalizar a un género que por esos tiempos se encontraba en franca decadencia.
-JACK KIRBY-

Gracias a este notable éxito, la Editorial DC se convirtió en la piedra basal de la nueva era superheroica, un hecho que le permitió posicionarse en el mercado comiquero como la editora de comics más importantes de los EE. UU.

Todo transcurrió de esa manera hasta el año 1961, cuando vería la luz un nuevo mito comiquero que dejaría su huella indeleble en la gloriosa y entrañable Edad de Plata: el nacimiento del Universo Marvel.

A finales de la década de los 50 y principios de los 60, la por entonces Editorial Atlas (nacida en 1938 con el nombre de Timely)  sobrevivía a expensas de una serie de publicaciones -Strange Tales, Journey Into Mystery, Young Men, Submariner, Capitán América, Millie The Model, Two-Gun Kid y Rawhide Kid, entre otros- de muy pobre calidad artística y bajas ventas. 
-STAN LEE-

Consciente de que los tiempos estaban cambiando y que los superhéroes  habían comenzado a transformarse en un rentable negocio, Martin Goodman (el propietario de Atlas) se encargó de espolear a dos de sus empleados para que se encargaran de crear una nueva línea de superhéroes que pudiera competir con los superexitosos personajes de la DC Comics.

Estos dos personajes en cuestión fueron nada más ni nada menos que Stan Lee y Jack Kirby, los cuales ya llevaban varios años trabajando en el mundo de los comics. Entre los dos crearon un muy original universo superheroico que, aun en la actualidad, no deja de sorprender a las nuevas camadas de lectores que se han ido sumando a lo largo de los más de 50 años que han transcurrido desde su nacimiento.

Stan “The Man” Lee nació en la ciudad de Nueva York en 1922 y ya desde muy joven comenzó a trabajar en la editorial Timely, bajo la dirección de Martin y Arthur Goodman. A fines de la guerra se dedicó a escribir guiones para comics de romance, guerra, terror y western, convirtiéndose también director de ediciones.

Jack “the King” Kirby (1917-1994) comenzó a trabajar en la misma editorial en 1940 y, junto a Joe Simon, crearía al más famoso supersoldado de la edad de oro de los comics: El Capitán América. En 1955 retornaría a Atlas, en donde conoció al joven Stan, ilustrando historias de ciencia ficción y de monstruos (con nombres tan extraños como Fin Fang Foom, Torr y Zzutak).

El primer resultado exitoso de este tándem creativo llegaría a los kioscos en noviembre de 1961 con el intrigante título de Los Cuatro Fantásticos (Fantastic Four), un grupo de superhéroes que se dedicaban a combatir el mal en todas sus formas, usando para ello sus "fantásticos" poderes y una variopinta parafernalia tecnológica.

La historia de este grupo dará inicio cuando un científico, su novia, el hermano de la misma y un amigo se suben a un cohete experimental inventado por el primero. Una vez llegados al espacio, dicha nave se verá sometida a energías desconocidas, en la forma de una andanada de rayos cósmicos, que hará mutar los cuerpos de los cuatro tripulantes en seres de increíbles poderes.

Los miembros de este grupo eran Reed Richard/Mr. Fantástico, poseedor de la habilidad de estirarse (claramente influenciado por el Plastic Man que Jack Cole creara para Quality Comics), Susan Storn Richard/La Mujer Invisible (una supuesta damisela que no se portaba como tal), Johnny Storn/La Antorcha Humana (el típico representante de la juventud contestataria y alocada de la década del 60) y, por ultimo, el alma tortura del grupo… el monstruoso y gruñón, pero de buen corazón, Ben Grimm/La Cosa, que era poseedor de una fuerza sobrehumana.
Las historias narradas en las páginas de Los Cuatro Fantásticos no solo poseían una acción a raudales, que estaban potenciadas por los dinámicos dibujos de Jack Kirby, sino que se caracterizaban principalmente por el desarrollo de sus personajes. 

La personalidad y manera de ser de estos sobresalían por sobre las aventuras en las que se veían envueltos. Este rasgo los dotaba de una dimensión mucho más humana y realista, al padecer (como nos suele suceder a todos nosotros) de miedos, ansiedades, sentimientos humanitarios y también odios, pese a poseer los poderes propios de un dios.

Esta nueva fórmula abrió paso a toda una nueva manera de leer comics, un hecho que no solo atrajo a los niños sino que también despertó el interés de los adolescentes y universitarios, transformándose así en parte de la cultura popular de esos tiempos.

Otra de las novedades en la publicación de esta revista sería la forma en que se realizaban las historias, el cual sería conocido como Método Marvel.

Debido al hecho de que Stan Lee actuaba de manera simultanea como guionista, director editorial y director artístico, carecía del tiempo necesario para escribir los guiones completos, tal cual era el estilo imperante en esos años. 

Para subsanar ese problema, Lee sacó de la galera una técnica en la cual le daba al dibujante de turno una sinopsis del guión (explicándole los hechos principales y el final) y luego le dejaba total libertad al mismo para que pudiera desarrollar todo su arte. Posteriormente, el guionista le agregaba a los dibujos terminados los diálogos y los textos de apoyo en los espacios que iban quedando en blanco, tratando de no tapar las espectaculares ilustraciones. 

El resultado final de este método era sencillamente espectacular.
Las cifras de ventas del comic de Los Cuatro Fantásticos resultó arrolladora, un resultado que incluso sorprendió a la propia editorial, y numerosas cartas invadieron la redacción. Dichas misivas serian contestadas en una sección especial de la revista llamada Fantastic 4 Fan Page, con lo que se pudo mantener una fluida correspondencia entre los editores y los lectores.

A su vez, este comic actuó como una suerte de puerta de entrada a otros personajes, ya fueran viejas creaciones de la casa o no, como lo fueron Namor, el príncipe de la Atlántida (Creado por Bill Everett en 1939), la original Antorcha Humana, el Doctor Doom (archinémesis por antonomasia de Los Cuatro Fantásticos, que aparecieran en FF Nº 5), Silver Surfer, Los Inhumanos, Pantera Negra, Galactus, el devorador de mundos, y un interminable grupo de extraños y poderosos personajes que han perdurado en el tiempo y en el corazón de todos los fans.

Si bien la impronta creativa de Kirby y Lee descolló en este título señero de la Marvel, otros dibujantes y guionistas se encargaron de recrear y enriquecer este particular universo superheroico, tal como lo fueron Roy ThomasJohn Romita, John Buscema, Ross Andru y Rick Buckler.

El Universo Marvel fue expandiéndose de manera exponencial en el mercado estadounidense, gestándose en su seno toda una serie de nuevos títulos en donde eran presentados héroes conflictuados y sumamente poderosos, detalle que los apartaba totalmente de los unidimensionales personajes que desarrollaban sus aventuras en las publicaciones de otras editoriales.
Quizá la DC Comics fue la iniciadora de la Edad de Plata, pero no cabe ninguna duda que la Editorial Marvel fue la esencia que alimentó a toda una generación de comiqueros.


TO BE CONTINUED…

domingo, 21 de abril de 2013

¡¡ABRIL ROJO SANGRE EN IMAGE(I)ARTE!!

...ME SALIÓ EN VERSITO Y TODO

¡LA CREATIVIDAD NO SE TOMA RESPIRO EN IMAGE(I)NARTE: EL ARTE DE LA IMAGINACIÓN!

* MARTE ATACA!: ARTE ROJO SANGRE -Primera oleada-
Las "figus" que nos quemaron el cerebro durante nuestra tierna niñez vuelven a la vida luego de más de más de 50 años desde su creación.






"MARTE ATACA! ARTE ROJO SANGRE -Segunda oleada-
Segunda andanada de esta genial serie de figuritas que marcaron a toda una generación de fanáticos que aun las recuerda con mucho cariño.




*EL ARTE DE CHRIS MOORE
La ciencia ficción y la fantasía de parabienes con este magnífico ilustrador ingles. 

miércoles, 10 de abril de 2013

LA LEYENDA DEL CERRO URITORCO

-Versión libre de una leyenda de los Comechingones-


ESCRITO E ILUSTRADO POR DANIEL BARRAGÁN (ALIAS TERRAMAN)
La joven india, de largos cabellos azabache y enormes ojos castaños, se dirigió con cortos y delicados pasos hacia las orillas del río cercano. 

El sol se había escondido no hacia una hora y ya reinaba una profunda oscuridad. Ello le impedía visualizar el camino que estaba tomando. Una tenue niebla, una lúgubre y malsana calígine,  comenzó a aposentarse sobre los silenciosos cerros, que parecían semejar a oscuros gigantes que estuvieran dormidos desde incontables eras.

La muchacha detuvo sus pasos, mientras trataba de percibir algo y se estremeció ante la falta de los característicos sonidos de la noche. Aguzando aun más los oídos, pudo escuchar el rumor del río y rápidamente se dirigió por un sendero que se hallaba situado a su derecha. 

Por fin llegó a la orilla pedregosa, envuelta aun en el inquietante silencio. De pronto, sintió el tenue sonido de ramas rotas.

Alguien se estaba dirigiendo hacia ella.

-Uritorco... - Llamó en voz baja, con el corazón palpitando desbocadamente- ¿Eres tu amado mío? 

Desde las sombras emergió la alta figura de un joven, de tez oscura y largos cabellos. En su rostro se evidenciaba un evidente gesto de preocupación pero, al ver a la bella mujer, esbozó una cálida y nerviosa sonrisa.

La  muchacha, lanzando una exclamación de alivio, se abrazó a él con pasión y dijo con voz trémula:- 

-¡Amado mío, temía no poder encontrarte!

-La noche es terriblemente oscura y peligrosa amada Calalumba, pero mi corazón se ilumina ante tu sola presencia- El tono de voz del llamado Uritorco era suave y tranquilizador. Acarició los largos cabellos de la joven- Pero… ¿Para que deseabas verme de manera tan urgente, amada mía?. El mensaje que me mandaste a través de tu amiga Tapii parecía urgente y temí por tu vida. Por un momento creí que tu padre sabia de nuestro amor.

-¡Y lo sabe!... ¡Lo sabe porque yo me atreví por fin a decírselo!- Gritó Calalumba, con una voz que dejaba traslucir un profundo terror- ¡Tenía que enfrentar su ira, porque nuestro amor es más fuerte que el odio e incluso la mismísima muerte!

-“¡Oh Diosa madre, señora de la tierra que todo lo ves! ¡Protege a estos enamorados de la ira del brujo oscuro!”- Rezó para sus adentros el muchacho. Abrazó con mayor fuerza a su amada, en un intento por alejarla de los terrores de la noche.

Por un tiempo que les pareció infinito, permanecieron uno junto al otro, mientras las estrellas continuaban su eterno derrotero por el cielo. El silencio, si era posible, se hizo aun más profundo. Más expectante.

El apagado gruñido de una inmensa bestia se dejó escuchar.

El cuerpo de Uritorco se tensó. Sacó el cuchillo que llevaba en  su vaina y miró a su alrededor con gesto alerta. Tan solo le respondió la feroz oscuridad. 

-¿Qué pasa amado?- Preguntó una asustada Calalumba, al tiempo que dirigía su atención hacia el espeso bosque.

-Un ruido... como un gruñido contenido. Quizá se trate de un animal salvaje.

Los ojos de Calalumba parecieron desorbitarse, cuando el recuerdo del enfrentamiento con su padre volvió a hacerse presente. 

Llaytay, jefe y brujo de su pueblo, era un hombre feroz y maligno que gobernaba con celo e ira a una de las tribus más importantes de la región. Era alguien muy temido por todas las aldeas vecinas, pues sabían que detentaba un inmenso poder al cual no se atrevían a enfrentar.

Pero Calalumba sabía que no siempre había sido así. 

La bella indígena aun recordaba sus tiempos de niña, cuando su padre era una pacifica persona, abocada al conocimiento de la tierra, la vida y el amor por su familia. Pero, debido a la repentina muerte de su madre al intentar dar a luz, hizo que ese amable espíritu se viera totalmente devastado. 

Renegando de los dioses benignos a los que había adorado hasta ese entonces, Llaytay había tropezado con malignas entidades que nunca debían haber sido despertadas. Con los años la maldad del brujo fue creciendo, transformándolo en una criatura de ojos profundos y crueles designios. 

Calalumba vivió largos días de infelicidad, junto a lo que todavía creía que era su padre, hasta que llegó a su vida un joven cazador de una aldea vecina llamado Uritorco. 

Él había traído una luz de esperanza a su tormentosa existencia. Sus gentiles modos, su valor y la franqueza de su mirada cautivaron su desolado corazón. Desafiando el temor, los jóvenes afianzaron su secreto amor, el cual fue creciendo a lo largo de los días que iban transcurriendo. 

Pero era peligroso guardar secretos, pues de nada podía servir el amor ante la oscuridad que se había aposentado sobre el valle, por lo que esa noche por fin la verdad se había dado a conocer.

Embargada por la emoción y la inocencia propia de su juventud, Calalumba se atrevió a contar sus deseos y sus pesares al brujo, que antes había sido su padre, sin darse cuenta del maligno brillo que anidaba en los ojos del mismo.

-¡Calla maldita!- Gritó con una voz terrible- ¡No dejaré que tu corazón pertenezca a ese mortal.¡Ya has sido consagrada a potestades aun mayores que un simple ser humano!

-¡Padre mío, no quiero esa existencia que me ofreces!- Sollozó la joven- Si no puedo amar a Uritorco mi vida no tiene sentido. ¡Nunca me someteré a tus espantosos designios!

El brujo oscuro la miró con furia asesina, al tiempo que se abalanzaba sobre ella. Una de sus manos sarmentosas, cual si fuera una horrible araña, la tomó con fuerza de un brazo.

-¡No me dirás como llevar tu vida, desgraciada criatura!... ¡No eres nada!... ¡Solo una tonta niña!- Gritó, mientras intentaba arrastrarla hacia si- ¡Tu pequeña e insignificante existencia no es nada ante la sombra que se oculta detrás de las sombras!

Sin saber como, Calalumba empujó con gran fuerza a Llaytay. Este retrocedió sorprendido, perdiendo por un momento la maldad que parecía imperar en sus ojos. 

Durante unos instantes, Calalumba pareció entrever al padre bondadoso que había amado en su niñez. Pero ese fugaz momento pasó y Llaytay avanzó nuevamente, con sus manos tendidas a la manera de garras. 

La muchacha retrocedió con rapidez, alejándose de un odio que no podía llegar a comprender y que amenazaba con envolverla y, tal vez, destruirla.

-¡No te irás de aquí maldita desgraciada!... ¡Si es  la muerte lo que deseas, la tendrás! ¡Hay fuerzas más poderosas que el amor! ¡Poderes más grandes que los de los Dioses Padres esperan el momento de su retorno!

Calalumba dio media vuelta y salió corriendo hacia la espesura del bosque. Tan solo una de sus mejores amigas, e intima confidente de su secreto de amor, se atrevió a salirle al encuentro. Con voz temblorosa le dijo:-

-¡Ve en busca de mi amado Uritorco! ¡Dile que me busque en el lugar donde juramentamos nuestro amor!- Sin decir palabra alguna, Tapii se dirigió hacia el sendero que la conduciría a la aldea vecina en donde vivía Uritorco.

Sin perder un instante Calalumba echó a correr nuevamente. Detrás de ella le llegaron los gritos de quien había sido alguna vez su padre.

-¡Morirás maldita!... ¡Te perseguiré con todo mi odio y todo mi poder! ¡Te maldigo a ti y a tu amado Uritorco! ¡Invocaré  un poder que forma parte de mí! ¡Invocare al...

-¡Uturunco!- Gritó aterrada, mientras soltaba a Uritorco y miraba hacia la espesura- Mi padre convocó al Uturunco para que nos atrape. ¡Nunca lo creí capaz!

El joven cazador apretó con fuerza su cuchillo, mientras que con su brazo izquierdo rodeaba el talle de la muchacha.

-Vamos…- Dijo lacónico- te llevaré con mis padres para que te cuiden- La miró sonriendo con tristeza- Ya verás que todo se solucionará.

Un nuevo crujido se dejó escuchar aun más cerca. Los corazones de la pareja de amantes se paralizaron al unísono.

Ya era muy tarde para poder huir.

Una enorme sombra, aun más oscura que la misma noche, salió de la espesura y avanzó hacia ellos. Al ver a sus paralizadas víctimas, la malévola criatura rugió ferozmente. Sus ojos brillaron con una malsana fosforescencia, la cual revelaba un rostro inhumanamente bestial. 

Con un paso que evidenciaba su enorme tamaño, avanzó con lentitud. Los setos a su alrededor parecieron marchitarse, como si su sola presencia pudiera destruir cualquier posibilidad de existencia.

Atrapados entre la fiera y el caudaloso río, los jóvenes amantes no se movieron del lugar, enfrentándose con entereza el fatal destino al cual estaban enfrentándose. 

El Uturunco se alzó sobre sus poderosas patas traseras y, al tiempo que rugía, abrió las afiladas garras en busca de su presa. Un aliento fétido fustigó los rostros de los amantes.

-Te amo- Murmuró con pasión Uritorco, al tiempo que miraba desafiante al espantoso demonio que ya caía sobre ellos.

-Te amo- Respondió Calalumba, mientras se abrazaba con mayor fuerza. Sus ojos ni siquiera pestañearon ante la muerte que avanzaba inexorable hacia ellos.

Cuando la monstruosa bestia estaba a punto de dar el golpe fatal, una potente luz color dorado rojizo cayó desde los cielos. El sorprendido Uturunco aulló de dolor ante la cegadora luminosidad. Su negra piel pareció ampollarse en un siseo estremecedor. La carne y los huesos crepitaron con ferocidad.

Y finalmente desapareció, como si jamás hubiera existido.

Sin poder creer lo sucedido pocos instantes atrás, los jóvenes amantes miraron en torno suyo. Con reverente admiración observaron la hermosa luminosidad que los rodeaba. Se sintieron embargados por un profundo e inexplicable sentimiento de felicidad. Aunque no comprendían el extraño suceso, sabían que se hallaban totalmente a salvo.

Una voz, que parecía venir de todas partes, se hizo escuchar y sus corazones se llenaron de una dicha como jamás habían llegado a conocer.
-Tal amor no puede morir en la oscuridad y el olvido. Vuestra leyenda debe perdurar más allá de la vida mortal. Más allá del odio. Vuestro amor será el camino hacia el futuro de la humanidad. Porque el mal no debe triunfar. Pues si así sucede la oscuridad será y con ella llegará el fin de los tiempos.

-¿Quién eres?- Preguntó con calma Uritorco, sin soltar a Calalumba- ¿Cuál es el destino que nos espera?

La luminosidad pareció hacerse aun más presente. Con un estremecimiento, las sombras que poco antes imperaran retrocedieron hacia las profundidades del bosque.

-Yo soy la esencia de la madre tierra. El espíritu de la vida. Vuestro amor no será el olvido. Seguidme hijos de la tierra.

El río comenzó a agitarse, formándose un poderoso remolino que abrió las aguas, en una suerte de caverna líquida. Dentro de la misma, Uritorco y Calalumba pudieron vislumbrar la maravillosa ciudad dorada en donde vivían los dioses de sus antepasados. 

Tomados de la mano avanzaron hacia las aguas, por el camino que les había sido señalado por la voz. La luminosidad que envolvía el bosque desapareció súbitamente y con ella los dos  jóvenes amantes.

Las leyendas de los Comechingones simplemente cuentan que, atrapados por el Uturunco, el valiente Uritorco y la dulce Calalumba se transformaron en cerro y río.  “Un río de lagrimas eternas que brotan del lecho de piedra de la montaña”.

Por supuesto son solo leyendas que se cuentan.