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sábado, 9 de marzo de 2013

ASTERIX: ¡VIVA EL COMIC POR TUTATIS!

Desde los inicios mismos de la humanidad, el hombre siempre intentó oponerse al yugo opresor de los tiranos y los conquistadores.

Cuando la fuerza de los grandes ejércitos invasores lograban sojuzgar a una nación o civilización determinada, siempre se alzaron desde las ruinas de la derrota pequeños grupos de individuos que, a pesar de su inferioridad numérica, continuaron la valiente y sacrificada resistencia contra el implacable enemigo.

Como ejemplos clásicos podemos recordar a los sacrificados defensores espartanos en el Paso de las Termópilas, a Robin Hood y sus alegres camaradas en su eterna lucha contra el trono tirano de Inglaterra, a Jerónimo y su pequeño grupo de Apaches contra la caballería norteamericana,  a la resistencia Mapuche en el sur argentino, a Los Maquis durante la Segunda Guerra Mundial

RENE GOSCINNY (arriba) Y ALBERT
UDERZO (abajo)
Todos ellos eran personas que, no conformes con la situación de injusticia reinante, eran capaces de dar sus vidas a fin de defender sus tierras, su dignidad y su amada  libertad.

Dentro del variopinto mundo de los comics, existe un muy particular personaje que se ha transformado en el típico representante del tema que estamos tocando. Con humor y valentía sin igual, dicho protagonista supo pararles el carro uno de los más poderosos ejércitos más del mundo antiguo.

Su nombre es Asterix, el galo.

Para poder conocer los orígenes de este ingenioso y osado guerrero deberemos remontarnos a la ciudad de Buenos Aires de los años 30. A pesar de haber nacido en Francia en 1926, Rene Goscinny vivió toda su infancia y parte de su juventud en nuestro país, llegando incluso a trabajar bajo las órdenes de su admirado Dante Quinterno.

Al fracasar sus intentos por producir material propio en Argentina, en 1945 viaja a Nueva York. Una vez allí conoce a Harvey Kurtzman, Billy Elder y Jack Davis y comienza a trabajar en la revista MAD como guionista y dibujante. Fue así como conoció al dibujante Morris (Maurice de Beberé) y Joseph Gillain (alias Jijé) quienes lo alientan a hacer conocer sus trabajos en Francia.
En 1955 inició sus labores como guionista de la revista Spirou, en donde desarrolló las bizarras aventuras del vaquero Lucky Luke y su caballo Holly Jumper, con dibujos de Morris.

Transformado en alguien medianamente famoso, en 1957 comenzó a trabajar en una agencia Belga que se encargaba de vender comics a los diarios. Es allí donde traba amistad con quien se transformaría en el otro padre de Asterix: Albert Uderzo.

Nacido en 1927 en Normandía, Uderzo se transformó desde muy temprano en un amante incondicional del dibujo animado, especialmente los creados por los Estudios Walt Disney.

En los años 40 realizó diversos trabajos en el campo de la historieta, el dibujo animado, los diarios OK, France Soir y la revista France-Dimanche. Contratado por la editorial Du Chéne, dibuja un relato de 16 planchas sobre un personaje llamado Clopinard.
Junto a Goscinny creó varios personajes, entre ellos Ounpah-Pah el piel roja para la revista Tintin (1958 –Editorial Dupuis). La misma nos cuenta la historia de un indio americano de gran fuerza cuyas aventuras transcurren durante la guerra entre Inglaterra y Francia… 

Cualquier semejanza con un indígena de las pampas argentina es ¿pura coincidencia?
¡QUE ALGUIEN HAGA CALLAR AL BARDO!

Si tienen la oportunidad de poder acceder a este comic, notarán de inmediato que el estilo impuesto en sus historias y los personajes desarrollados la transforman en un predecesor directo del mismísimo Asterix. Algunos de los lectores más viejos de este blog  quizá recuerden (si sus escleróticos cerebros se lo permiten) que esta historieta apareció durante la década del 60 en la revista Billiken.

Debido a una disputa sindical con la Editorial Dupuis, ambos autores regresaron a Francia en 1959, para ingresar a las filas de una nueva revista llamada Pilote, en donde estrenarían la saga del galo más famoso de la historieta francesa.

Tomando como modelo a los exitosos semanarios belgas Spirou y Tintin, los equipos Edipress y Edifrance (conformado por Jean Hébrad, Rene Goscinny, Albert Uderzo y Jean-Michel Charlier) se contactaron con el director de publicidad Francois Clauteaux, el cual les propuso realizar una publicación orientada al público adolescente.

Societe Nouvelle du Journal Pilote, nombre con el cual fue publicada el 29 de octubre de 1959, se caracterizó por la gran innovación y el profesionalismo presente en sus páginas. En ella recalaron grandes guionistas y dibujantes franceses como Charlies, Victor Hubinon, Jean-Jaques Dempe, Jean Giraud (posteriormente conocido con el alias de Moebius), Morris, Gotlib, Philippe Druillet, Enki Bilal, Jacques Tardi, Jean Pierre Dionnet, Victor de la Fuente y, por supuesto, Uderzo y Goscinny.

El hilo central de la historia de Asterix y sus entrañables personajes es de por si bastante sencillo: luego de la conquista de las Galias en el año 50 A. C. por parte de los legionarios romanos, tan solo una pequeña aldea en Armórica continúa resistiendo con tenacidad al invasor. 

El secreto de su invencible poder reside en el agudo ingenio de Asterix y en una poción mágica fabricada por un druida llamado Panoramix, la cual otorga una fuerza sobrehumana a los guerreros que la beben. La excepción a ello es el gigantesco constructor de Menhires y gran devorador de jabalíes asados llamado Obelix quien, siendo apenas un niño, tuvo el infortunio (o no, según como se vea) de caer dentro de una marmita llena de la increíble poción, la cual lo ha dotado de una fuerza absoluta y eterna. La historia siempre concluía con el inevitable enfrentamiento con los soldados romanos (los cuales siempre salían perdiendo de manera harto deshonrosa) y el consecuente festín conmemorando el triunfo de los bravos guerreros galos.

Esta historieta, caracterizada por una trepidante aventura llena de rebozantes de diálogos ingeniosos y desopilantes, logró atraer la atención y el apoyo de los lectores franceses… y más tarde de todo el mundo (siendo traducidas en numerosos idiomas, incluido el latín). La primera saga en ser publicada por Pilote fue Asterix El Galo, la cual se extendió desde octubre de 1959 hasta el año 1961. 

A medida que las historias iban desarrollándose, fueron apareciendo gran cantidad de variopìntos personajes secundarios, tanto camaradas de lucha (Abraracúrcis el jefe de la aldea, el bardo Asurancetúrix, el vendedor de pescado Ordenalfabetix, el herrero Esautomatix, Edadepiedrix, la bella Falballa y, por supuesto, el querible perrito Idéfix) como declarados enemigos (Los Piratas, Gracolinus, Aerobus, el centurión borracho Garrafus, el espía Vitriolix, DetritusCleopatra y el mismísimo Julio Cesar) 

Por ese entonces, Goscinny se transformó en el director de Pilote, la cual se vio de súbito transformada en una revista señera del panorama comiquero de toda Europa, todo ello gracias al gran plantel profesional que recaló en la misma. Su más que merecida fama llegó incluso a llamar la atención del mismísimo gobierno francés que, a través del Ministerio de Cultura, le otorgaría la condición de Caballero de las Artes y las Letras.

Por esa misma época, George Dargau (dueño de Pilote) realizó, a espaldas de sus autores, la primera película de animación de Asterix en 1967. Estos últimos reaccionaron rápidamente ante ese atropello y finalmente lograron negociar por los derecho de la misma, la cual se había transformado en un gran éxito.

Esto llevaría a la realización de otros productos cinematográficos como Asterix y Cleopatra (1968), Las Doce Pruebas de Asterix (1976). La Sorpresa del Cesar (1985), Asterix en Bretaña (1987), La Comp du Menhir (-1989- una muy buena adaptación de El Combate de los Jefes) y La Gran Travesía/Asterix en América (-1884-producida por Canadá y Alemania en 1994).

En 1977 Goscinny abandona este atribulado mundo mortal, dejando tras de si 24 entrañables y excelentes historias, entre las que podemos nombrar Asterix Gladiador (1964), Asterix y Cleopatra (1965), Asterix en Bretaña (1966), El Combate de los Jefes (1966), La Residencia de los Dioses (-1971- mi primer contacto con esta historieta, que es una clara alusión al poder destructivo que la civilización trae consigo), El Adivino (1972), La Cizaña (-1970- una disparatada historia que desnuda a las debilidades del hombre) y La Gran Travesía (1975).

Tras el fallecimiento de Goscinny, Albert Uderzo tomó la posta de la publicación encargándose del guión y la ilustración. Entre 1980 y 2009 publicó 10 obras sobre dichos personajes (entre ellos La Gran Zanja, El Hijo de Asterix y Asterix, la Rosa y la Espada) pero, por lo menos para mi gusto, carecen de la magia que tenían las anteriores entregas.

El sueño de Uderzo y Goscinny de poder acercarse a lo que Disney representaba por fin se vio convertido en realidad, cuando en 1989 abrieron sus puertas al publico el parque temático conocido como Parc Asterix, situado a 35 kilómetros de París, que llegó incluso a opacar al mismísimo Euro Disney.

Tampoco La Gran Travesía fue la última incursión de Asterix y sus amigos en la pantalla grande. En 1999 fue estrenada una producción franco-italo-alemana con actores de carne y hueso, en donde el papel de Obelix estuvo a cargo por nada menos que Gerard Depardieu

La misma fue dirigida por Claude Zidi, con guiones del mismísimo Zidi y Gerard Lauzier (que se encargó de los diálogos). La historia es una amalgama un tanto ñoña de Asterix el Galo. La Hoz de Oro, Asterix Legionario y La Cizaña, con todos los actores gritando como desaforados a lo largo de los 105 minutos que dura el film.

Tres años más tarde se estrenó Asterix y Cleopatra, este último personaje protagonizado por la pulposa Monica Bellucci, y en 2008 Asterix en los Juegos Olímpicos, que contó con la actuación de Alain Delon en el papel de Julio Cesar. En 2012 salió al ruedo la última entrega de esta franquicia: Asterix y Obelix al Servicio de su Majestad, de la cual no tengo ni idea de que se trata… por suerte.
¡LOS OSADOS SOLDADOS ROMANOS!

Actualmente, el recuerdo del vasto Imperio Romano, con sus victorias y sus derrotas, se pierde en las brumas del vasto río de la historia de la humanidad. Pero aun es probable que, en alguna de sus orillas, podamos encontrarnos con una pequeña y sencilla aldea. Una aldea que aun resiste con tenacidad a un enorme y poderoso ejército invasor.

Siempre es lindo el seguir creyendo que los pequeños aun tienen la fuerza y el bravura necesaria para bancarse el embate de aquellos que quieren quitarles su libertad.

… y esa es mi esperanza para este siglo XXI que se nos vino "tan de repente".

viernes, 1 de marzo de 2013

¡¡¡AL MÁS PURO AUTOBOMBO!!!

¡FEBRERO INCREÍBLE EN IMAGE(I)NARTE: El arte de la imaginación!

DESDE EL LEJANO Y SALVAJE OESTE HASTA LAS PROFUNDIDADES DEL ESPACIO A BORDO DE UNA NAVE ACCIONADA POR LA RETROMODERNISTA TECNOLOGÍA DEL VAPOR... ¿COMO?

SI QUERIDOS AMIGOS... TODO ES POSIBLE EN IMAGE(I)NARTE, EL BLOG DEDICADO AL ARTE, LA ILUSTRACIÓN Y LA FOTOGRAFÍA.

FREDERIC REMINGTON: ¡ES LA LEYYY DEL OESTE!
El salvaje oeste bajo la visión de uno de los más grandes artistas norteamericanos, testigo presencial de esos tiempos tan iconográficos de la historia de los EE.UU.



VADIM VOITEKHOVITCH: VISIONES DEL PASADO FUTURO
¿Se imaginan un mundo en donde la tecnología del vapor alcanzó grados de perfección jamás imaginados? Este ilustrador ruso hizo posible esa increíble visión. ¡Un auténtico maestro del Steampunk!



STAR ART (IV): EL IMPERIO CONTRAATACA (2º ENTREGA)
El increíble mundo de Star Wars a partir de la visión de los artistas que conceptualizaron las ideas que rondaban por la cabecita de George Lucas. ¡Atenti, que muchas de las imágenes son scans exclusivos realizados por mi mismo!

jueves, 21 de febrero de 2013

ANTES QUE LOS POWER RANGER DOMINARAN LA TELE

“Ultraman, Ultraman, Ultraman va a llegar
Ultraman, Ultraman, emociones nos dará
De un mundo a 100 millones de kilómetros llegó...
a través de un cielo azul, nuestro héroe Ultraman.”
Tema presentación de Ultraman (1966)

En mi tierna infancia no existían ni el cable, ni los 1821.4 canales que tenemos en la actualidad, con por lo menos 6 o 7 dedicados a los chicos…

Tampoco había controles remotos ni televisores a color más inteligentes que muchos seres humanos. Mucho menos DVDs o Blue Ray que recopilaran todas nuestras series y películas favoritas.

¡Y ni hablemos de You Tube, HD, 3D, HFR y otras parafernalias tecnodigitales!

En esa querida infancia que tuve la suerte de vivir me faltaban muchas cosas que ahora son moneda corriente... pero aun así me divertía de lo lindo.

En aquellos tiempos primitivos, cuando los videojuegos ni siquiera formaban parte de las historias de ciencia ficción y una computadora era un armatoste que ocupaba el vasto subsuelo de alguna oscura universidad de los EEUU, me juntaba todas las tardes con mis amigos del barrio para disfrutar la emisión de series tan espectaculares como El Capitán Marte y el XL5, Viaje al Fondo del Mar, Los Thunderbirds, El Túnel del Tiempo, Viaje a las Estrellas o La Dimensión Desconocida, para luego jugar a que éramos algunos de esos héroes televisivos que tanto admirábamos. 

Palos de escoba, pedazos de cartulina recortada y algún que otro juguete de plástico sobreviviente de la navidad se veían irremediablemente transformados en parte de nuestras aventuras.

Faltaba tecnología. Sobraba imaginación.

Entre las muchas series que pululaban por los míseros cuatro canales que teníamos (“¡Si chicos, cuatro!”) había una que aun recuerdo con mucho cariño. La misma trataba de un extraño y gigantesco justiciero que, enfundado en un ajustado traje de látex que lo hacía parecer una especie de criatura anfibia o un tiburón, luchaba a brazo partido contra terribles monstruos de goma espuma en una Tokio devastada por la destrucción.

Su nombre era Ultraman.
Corría el fin de los años 50 y principio de los 60 cuando Tokio era ya una inmensa megápolis de 19 millones de habitantes, muy alejada de la milenaria cultura de la preguerra que la había caracterizado. A pesar de ese inmenso progreso sus habitantes sabían perfectamente que esa gran capital estaba destinada desde sus inicios al colapso, producto ello de las destructoras fuerzas de la naturaleza (léase terremotos, maremotos Tsunamis) o del hombre mismo (léase Hiroshima y Nagasaki).
-EIJI TSUBURAYA-

En este contexto socio cultural nacería un género cinematográfico muy particular que sería conocido con el nombre de Kaiju Eiga o cine de monstruos gigantes, cuyas figuras más emblemáticas fueron el genial director Inoshiro Honda y su creación: el monstruoso dinosaurio mutante de 50 metros de altura llamado Godzilla, el rey de los monstruos.

… y mucho de lo que hizo a la personalidad del Kaiju Eiga se debió sin duda a la inestimable labor del experto en efectos especiales Eiji Tsuburaya (1901-1970).

Confeso fan del King Kong de la RKO, este estudiante de ingeniería comenzó a trabajar como ayudante de producción en los míticos estudios de filmación Toho, para luego dedicarse al armado de los efectos especiales de varios films bélicos. De manera casi inmediata supo destacarse debido a su innato profesionalismo en lo que se refería a las escenas de acción y en el cuidadoso detalle que le imponía a sus maquetas.

Su gran oportunidad llegó en 1956 debido a su intervención en la exitosa Godzilla, a la que le seguirían otras joyas de Kaiju como lo fueron Rodan, Mothra, The Mysterians, Matango, Atragón, Battle in Outer Space, King Kong Scape y unas cuantas más, varias de ellas dedicadas al monstruoso hijo del Japón.

Con todo ese bagaje creativo a cuestas creó, a principios de los 60, la Tsuburaya Enterprises Inc., una empresa que se encargó de trasladar el exitoso género de películas de monstruos gigantes a la televisión japonesa.

A raíz del gran éxito obtenido con la serie Ultra Q (Una suerte de Dimensión Desconocida/Archivos X en la que aparecían monstruos gigantes y extraterrestres… por lo general gigantes) los estudios Tsuburaya y la Tokio Broadcasting System (TBS) estrenaron, el 10 de Junio de 1966, el episodio piloto de Urotoraman –nombre con el que era conocido Ultraman en oriente- el cual obtuvo un muy buen raiting de audiencia.
Alentados por la buena nueva, el 17 del mes siguiente comenzó a emitirse la serie que se encargaría de marcar a toda una generación de teleadictos, tanto orientales como occidentales… entre todos ellos quien les está escribiendo.

Dos esferas energéticas pasan cerca del planeta Tierra. En una de ellas viaja el monstruo espacial Bemular, en tanto que en la otra se halla un vigilante espacial proveniente de la Nebulosa M-78 llamado Ultraman, el cual está llevando a su prisionero hacia un lugar en donde no resulte peligroso.
Accidentalmente, Ultraman choca contra una nave espacial terrestre que está tripulada por un integrante de La Patrulla Científica llamado Shin Hayata (Susumu Kurobe), el cual muere en el accidente. 

Apesadumbrado, nuestro gigantesco héroe decide fundirse con el cuerpo de Hayata y regresa a la Tierra con el fin de detener a las monstruosas criaturas que amenazan al planeta -portadoras de nombres tan extraños como Baltan, Gomora, Dada Gaijin, Red King, Mefilas, Zetton, Neronga, Dodongo, Kemular, Zaragas, Jirass y muchos mas que ni me acuerdo-
Con este sencillo argumento dieron inicio los 39 capítulos de la más colorida, bizarra y maravillosa serie de la cual tengo memoria, que se vio transformada de buenas a primeras en uno de los iconos de la cultura pop de la época.

-”¡¡SHU-WATCHHH!!"-
Tal fue el éxito obtenido que, de manera inmediata, cruzó el gran charco oceánico y desembarcó en la televisión estadounidense, gracias a la labor de United Artist Televisión. Su emisión a lo largo de todo el mundo le permitió que se convirtiera en la puerta de entrada de otras series de ciencia ficción niponas como Los Magníficos Justicieros (Mighty Jack), El Príncipe Dinosaurio, Ultra Q y El Agente Espacial Esper.

A esta altura del artículo ustedes se estarán preguntando ¿Quién era Ultraman?

Ultraman es parte de la Hermandad de Ultras, un grupo de poderosos seres que viven en un planeta de luz de la Nebulosa M-78. Los mismos se autoimpusieron la esforzada labor de defender al universo de las peligrosas amenazas que se ciernen sobre el mismo, sobre todo con nuestro planeta.

Para realizar ese valiente cometido nuestro héroe era poseedor de una serie de habilidades especiales, entre las que se destacaban el rayo Specium (que emitía al poner sus brazos en cruz), unos anillos de energía que cortaban por la mitad a sus enemigos, el poder de vuelo (con una velocidad que llegaba a Match 5) y la habilidad de alcanzar una altura de 40 metros.

Lamentablemente, debido a la poca potencia de los rayos solares terrestres, Ultraman no podía mantener su forma heroica por más de 3 minutos. Esta desventaja lo llevaba a usar sus poderes en situaciones extremas, por lo que la mayor parte de la serie era el humano Hayata quien aparecía. 

Cuando las papas quemaban y todos los recursos de la Patrulla Científica y del ejército japonés se veían sobrepasados por el monstruo de la semana, Hayata accionaba un adminículo llamado la Cápsula Beta, la cual le permitía transformarse en el imbatible justiciero de la Nebulosa M-78.
Este tipo de programas fueron conocidos en el medio profesional con el nombre de Tokusatsu, un género televisivo japonés en donde se mezclan la acción, los monstruos gigantes, la ciencia ficción y los superhéroes. El termino deriva de las palabras Tokushu Satsuei (literalmente “Fotografía especial”) en donde se trabaja con animación y trucos de cámara para realizar efectos especiales como los rayos y reflejos. Entre las series mas famosas de este género se destacan (aparte de Ultraman) Kamen Ryder, Super Sentai y Metal Hero, siendo uno de sus descendientes directos los famosísimos Power Rangers.

Los efectos especiales de la serie estuvieron a cargo de Koiti Tacano, bajo la supervisión del mismísimo Tsuburaya, los cuales eran bastante efectivos a pesar de ser una serie de TV y no un largometraje. 

Los divertidos guiones, de corte netamente infantil, estuvieron a cargo de Shiniti Sekizawa y Massahiro Yamada y la dirección corrió por cuenta de Hajime Tsuburaya (hijo del creador) y Toshihiro Jijima, entre los más destacados.

El reparto actoral estuvo conformado por Akiji Kobayashi (Capitán Muramatsu), Sandayù Dokumamushi (Daisuke Arashi), Masanari Nihei (Mitsushiro Ide), Hiroko Sakurai (Akiko Fuji), Akihide Tsuzawa (Isamu Hoshino), Susumu Kurobe (Shin Hayata) y Satoshi Furuya (Ultraman).

La historia de este personaje no acabaría con el último capítulo de la serie pues, luego de su cancelación, dieron inicio toda una gran cantidad de series Ultra, entre las que podemos nombrar Ultraseven (1967), Ultraman Jack (1971), Ultraman Taro (1973), Ultraman 80 (1980), Ultraman Tiga (1996) y Ultraman Mobius (2006). 

Tambien se realizaron casi 30 películas y OVAS (episodios especiales que únicamente son editados en video o DVD) que nos demuestran que este mítico superhéroe aun está vivito y peleando.
En nuestro país la serie original fue estrenada en el Canal 11 (actualmente conocido como Telefe) en el año 1969 con un éxito bastante importante, teniendo en cuenta la gran cantidad de propuestas televisivas que había por esos tiempos.

Incluso, llegó a publicarse de manera simultánea una historieta en la revista Billiken, transformándose así en el primer manga que fue editado en la Argentina. La misma estuvo realizada por Daiji Kazumine, un conocido ilustrador de la década del 60 al que le fue encargado la realización de un manga que acompañara a la exitosa serie televisiva. 

Si bien el dibujo no es para tirarse por los balcones y los guiones se limitan a mostrarnos el monstruo de turno, el intento de la Patrulla Científica por detenerlo (una acción generalmente inútiles) y la aparición salvadora de Ultraman, la misma se deja leer con agrado y bastante nostalgia para todos aquellos que hemos disfrutado las bondades de la televisión de aquellos tiempos.

Actualmente los Power Ranger, sus robots gigantes y sus monstruos estrafalarios son uno de los amos absolutos de la televisión infantil, generando a su paso millones de dólares (o yenes) para sus creadores… y realmente felicito el que lo hayan logrado.
-ULTRAMAN VS. JIRASS... EL GODZILLA TRUCHO-
Pero, a pesar de todo eso, no debemos olvidarnos del abuelo de todos ellos... un gigantesco personaje, vestido con un ajustado traje de látex plateado y rojo, que cada semana nos llevaba de la mano hacia mundos de fantasía en donde los monstruos eran quizá menos peligrosos que la mayoría de los monstruos que pueblan nuestra realidad cotidiana, con nombres tan terribles como Corrupción, Desidia, Avaricia, Violencia, Envidia...

“Ultraman, Ultraman, Ultraman ya se va"...
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domingo, 10 de febrero de 2013

HISTORIAS DEL BUENOS AIRES SECRETO (VII)


EL SECRETO DE LA CRUZ DE THORME (Última entrega)

Luego de esa infausta noche de tormenta del 12 de julio de 1767, la Cruz Daga desapareció de la existencia de la humanidad, para terminar transformándose en uno de los objetos mágicos más buscados por las organizaciones secretas de todo el mundo.

Una de ellas fue la Iglesia Crepuscular del Gran Advenimiento, una de las muchas escisiones que hubo entre los integrantes de la actualmente desaparecida Orden de la Cruz Oscura, la cual tuvo su mayor auge entre los siglos XIX y principios del XX y cuyos preceptos giraban en torno a varios iconos cabalísticos de importancia como Los Textos de L´tor, el Daemonum Sceptrum, los Manuscritos Impheros y la mismísima Cruz de Thorme, a la que consideraban como el instrumento clave para descifrar los verdaderos nombres de los siete dioses primordiales.

Cuentan algunas historias, que la Iglesia Crepuscular, cuya sede principal estaba constituida en algún lugar secreto del barrio de Belgrano, finalmente pudo encontrar la cruz perdida en 1939, abocándose de inmediato a la realización de extraños ritos de sangre que lograría despertar nuevamente al inmenso poder que se albergaba en su interior.
-Barrio de Belgrano a finales de los años 30-
En ese mismo año pueden encontrarse numerosas referencias, en diarios y viejos informes policiales, sobre casos en los que estaban involucrados la desaparición de niños de entre 6 y 10 años en la zona norte de la Capital Federal. Si bien la policía realizó exhaustivas investigaciones, las mismas sirvieron de muy poco, ya que no se halló ninguna pista que permitiera esclarecer todo este misterio. Para paliar una situación que parecía estar escapándosele de las manos, se inventaron presuntos culpables entre algunos de los más notorios criminales.

Pero los niños seguían desapareciendo y jamás volvían a ser vistos.

Tan solo ciertos escritos sueltos, encontrados entre los papeles del desaparecido Enrique Pintos Trejo nos hablan sobre ciertos ritos satánicos en los cuales estaba involucrado el uso de sangre de víctimas inocentes, aun no manchados por los pecados de la carne. Según lo descrito por este autor, esos inhumanos sacrificios eran llevados a cabo por una congregación secreta, cuya adoración giraba en torno de un antiguo objeto profano, conocido como La Cruz de Diablo.

-Égida de la Iglesia Crepuscular
del Gran Advenimiento-
Si bien se pensó en su momento que estos manuscritos eran tan solo nuevas ideas para una futura novela, resultan llamativas las coincidencias existentes entre estos y la historia de la Cruz Daga de Thorme

Lamentablemente, los hechos que se tejieron en derredor de esta suerte de leyenda urbana son nada más que especulaciones y no existen pruebas concretas que avalen esa posible verdad. Lo único real de todo esto eran las continuas e inquietantes desapariciones de los infantes a manos de desconocidas fuerzas que se movían más allá de la ley del hombre.

No se sabe con exactitud que fue lo que sucedió con los integrantes de la secta y su funesto cometido pero, en cierta noche de agosto de 1934, una tremenda explosión conmocionó a todo el barrio de Belgrano. Alertadas por los asustados vecinos, rápidamente se hicieron presentes las autoridades policiales en el sitio donde se había producido la supuesta catástrofe. Una vez allí, comprobaron que se había producido el derrumbe total de una vieja casona colonial abandonada, erigida en un amplio solar que se hallaba ubicado en un lugar actualmente indeterminado de la calle Melian.

La cosa no pasó de una muy poco cuidada investigación que condujo a un callejón sin salida, ya que jamás se hicieron presentes los propietarios del predio para dar las explicaciones pertinentes. Lo que nadie se dio cuenta es que, luego de ocurrida ese siniestro, fue que nunca más volvieron a registrarse las misteriosas desapariciones de niños en la zona.
-Francisca Gutierrez-

Hace aproximadamente 10 años, un reconocido investigador de lo oculto llamado Jorge Ibáñez Tiezza, director periodístico de la revista especializada en sucesos paranormales "Okulto" publicada en España, se dedicó a investigar de manera exhaustiva los hechos que rodearon a todo ese extraño evento, pero le resultó imposible encontrar el lugar exacto en donde se había erigido la antigua mansión. Incluso, le resulto bastante complicado encontrar testigos entre las personas más viejas del barrio. Tan solo doña Francisca Gutiérrez, le pudo narrar la verdadera historia de lo que había sucedido en esas lejanas noches de fines de la década del 30.

“Es difícil que alguien te cuente sobre lo que pasó- Le diría la amable anciana de más de 80 años, en un reportaje realizado para la revista “Okulto”- Fueron tiempos muy feos para los chicos como nosotros. Por ese entonces yo tenía 10 años y todavía lo recuerdo a la perfección.

Yo los veía en la noche, deslizándose como insidiosas sombras entre esa terrible casa y los muchos árboles que había en el barrio, como si estuvieran embarcados en alguna perversa cacería. Varias veces sentí sus frías manos apoyarse en los cristales de las ventanas de la casa en que vivía por entonces. Mis padres permanecían ignorantes ante todo eso, como si estuvieran hipnotizados o embrujados. Yo, por supuesto, tenía mucho miedo que algún día vinieran por mí… porque estaba segura de eran ellos los que se llevaban a los chicos.”

Según lo contado por la buena mujer, corroborado posteriormente por el periodista-investigador, la Iglesia Crepuscular del Gran Advenimiento había sido una poderosa orden místico-religiosa que había reclutado entre sus filas a lo más granado de la sociedad argentina de esa época, entre los que se contaban políticos, empresarios, autoridades religiosas y militares. Se cuenta incluso que llegó a competir de igual a igual con la famosa Logia Masónica, aunque sus fines eran mucho más peligrosos y siniestros.

“Nadie puede poseer un poder tan grande sin que se paguen terribles consecuencias- serían las conclusiones finales de doña Francisca, imbuida de esa sabiduría que otorgan los años, cuando Ibáñez Tiezza le preguntara sobre la súbita desaparición de tan poderosa congregación- Esas personas, a pesar de sus vastos conocimientos sobre ciertas artes que más valdría que fueran olvidadas, no estaban preparadas para despertar ese poder que tanto buscaban… las consecuencias de sus actos fueron pagadas con creces.”

-Página correspondiente a
Los Manuscritos Impheros-
El famoso profesor de antropología cultural José Gizelli, un especialista en antiguas mitologías y supersticiones populares, cita en sus libros que, de las cenizas de la destrucción de la sede que la orden poseía en el barrio de Belgrano, la Cruz Daga reestructuró la carne de sus fieles servidores para transformarlas en nuevas entidades diabólicas, las cuales serían conocidas con el nombre de Los Catecúmenos.

Los pocos sobrevivientes, víctimas de una extraña enfermedad de la carne y de una perversa locura muy difícil de ser definida, se escondieron de la vista del ciudadano común en la intrincada trama arquitectónica conocida como El Laberinto, en los casi desconocidos acueductos de la zona norte y, según algunos informes no muy confirmados, en un remoto e inaccesible pueblo de nuestra Patagonia.

Fue así como la mítica Iglesia Crepuscular del Gran Advenimiento y sus integrantes se desvanecieron en el olvido de las futuras generaciones, hasta verse transformados en otro nuevo mito urbano.

Pero, aunque las pruebas de su existencia sean bastante pobres, muchos investigadores no ha perdido la esperanza de encontrar el solar en donde se erigía la nefasta mansión de la calle Melian, pues están seguros que su descubrimiento les permitirá saber algo más sobre una verdad que ha permanecido oculta por tantos siglos.
-¿Que secretos se ocultan en algunas de las
mansiones de la calle Melian?
-
Es posible que, con el tiempo, alguien pueda llegar a descubrir el destino final de la Cruz Daga de Thorme, pues probablemente aun reposa en algún escondite olvidado. Quizá su nefasto poder aun siga obrando, extendiendo su perversa influencia sobre nuestra querida ciudad de Buenos Aires, como una suerte de cáncer maligno e irrefrenable.

Y muchas veces, observando los hechos que acontece en nuestra realidad cotidiana, se pregunta si no será así.