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jueves, 10 de julio de 2014

EL CAZADOR DE MITOS (1)

AULLIDOS A LA LUZ DE LA LUNA
-Bueno Don Otero, ¿Cuál es el motivo por el que ha solicitado mis servicios?- Preguntó Chávez, luego de haberse realizado las presentaciones de rigor- No todos los días un gran terrateniente me llama personalmente por teléfono, cuando lo normal es que lo haga una secretaria, secretario o chupa medias de turno... y usted no se parece a ninguno de esos.

-No se impaciente señor Chávez... y por favor llámeme Don Isidoro, aunque aun no sepa cual es su nombre de pila...- Respondió sonriendo el interpelado, al tiempo que le ofrecía un generoso vaso de whisky.

-Todos me llaman Chávez... sean amigos o enemigos.

-Entonces espero ser parte del primer grupo- Otero rió con ganas ante la dura franqueza de Chávez, mientras se servía para sí un vaso y volvía a sentarse en su sillón. Por unos instantes lo estudió detenidamente, evaluando al singular personaje que tenia delante suyo. 

El llamado Chávez, famoso cazador e investigador de casos asociados con peligrosos animales salvajes, no poseía la típica apostura de alguien que era poco menos que una leyenda entre la gente de campo. De algo más de cincuenta años de edad, tez oscura como la de un indio, generoso bigote, algo gordo y de apenas un metro setenta de altura, era la antítesis de lo que podía ser llamado un famoso cazador… o, como algunos lo habían apodado, “el cazador de mitos”. 

Pero, al reparar en los ojos, se dio cuenta que en su interior anidaba una inflexible determinación que lo colocaba muy lejos de parecer un hombre débil de carácter o un cobarde. En esos ojos oscuros podía adivinarse la fiereza de un animal salvaje, la cual se hallaba apenas cubierta por una leve capa de civilización. Era la mirada propia de un criatura depredadora, siempre lista para entrar en acción. 

Don Otero no pudo evitar que un inquietante estremecimiento recorriera su cuerpo. Tratando de no manifestar ese tipo de sentimientos, que particularmente consideraba como síntomas de debilidad, tomó un largo trago de su bebida.

Chávez no se dejó intimidar por la imponente presencia del estanciero. En sus muchos años de cazador (ya fueran bestias o seres humanos) se había plantado cara a cara con la muerte en situaciones mucho más terribles y amenazantes que las que le podría ofrecer un multimillonario, quien probablemente solo sabía contar cabezas de ganado. 

Mientras agitaba su propio vaso de (“¡Muy buen!”) whisky a la espera de las explicaciones pertinentes, trató de recordar todo lo que sabía respecto al insigne Don Isidoro Nemesio Otero Araoz. 

Hijo único de una familia de alta alcurnia (de la que incluso se decía que había tenido antepasados que habían formado parte de la corona española mucho antes del descubrimiento de América) Don Isidoro se había destacado desde temprana edad por su ambición y deseos por superar a sus ya poderosos progenitores, lamentablemente fallecidos unos 40 años atrás. 

Una vez al mando de las empresas que le fueran heredadas, había usado gran parte de su inmensa fortuna en la compra de campos en varias de las mejores zonas ganaderas que se encontraban a lo largo de todo el país. Un verdadero y auténtico potentado que, a sus setenta años, aun dirigía con mano de hierro los destinos de miles de empleados que trabajaban bajo su servicio, sin la necesidad de la ayuda de nadie.

Pero, de una manera harto extraña, Don Isidoro lo había llamado de manera personal para que realizara un trabajo en una de sus muchas estancias. La misma, que había comenzado a explotar no mucho tiempo atrás, se hallaba en una localidad poco conocida llamada Pueblo Chico. A pesar de las muchas preguntas que le hiciera al estanciero, pues odiaba trabajar a ciegas sin saber de que se trataba la cosa, este último había evitado hacer algún comentario al respecto, aunque si había prometido una interesante suma de dinero para que el cazador se hiciera presente en el lugar lo antes posible.

Intrigado y a la vez deseoso por ganar dinero fácil, pues a pesar de su fama no era precisamente millonario, había cargado sus armas en la camioneta (entre ellas un Winchester de fabricación especial con mira infrarroja y una enorme pistola Colt Python 357 Magnum con cacha de marfil, que le fuera regalada por un ya olvidado mandatario africano en una de sus tantas excursiones al exterior del país) y, tras un viaje de no mas de un día, arribó por fin a la estancia El Rivereño, una extensión de unas 10000 hectáreas, cercana a Pueblo Chico.

-El motivo por el que lo llamé personalmente se debe a la extraña situación en que, sin desearlo, me he visto envuelto- Dijo Otero, interrumpiendo la línea de pensamiento de Chávez- Pero antes de contarle todo el asunto… ¿Le puedo hacer una pregunta?- Ante el silencioso asentimiento del cazador continuó- ¿Qué sabe usted sobre la leyenda del Lobizón?

Chávez miró sorprendido a su contratista, pensando que le estaba tomando el pelo. Pero al mirarlo fijamente, comprendió que no había ningún rasgo de humor en el rostro del mismo. Aun más, se lo notaba bastante preocupado.

-Desde ya le digo que no creo en leyendas- Contestó finalmente con cautela, al tiempo que dejaba el vaso sobre el escritorio- Las leyendas son solo cosas para los viejos que les gusta que les presten atención o para asustar a los chicos que se portan mal. Yo hace rato que deje de ser un chico asustado y tampoco tengo interés de que me presten mas atención de lo debido- Al ver que el gesto de preocupación de Otero comenzaba a desaparecer, prosiguió- Pero volviendo a lo que me preguntó, le puedo informar lo que sabe casi todo el mundo... que el séptimo hijo varón todas las noches de luna llena se “emperra”, mata al ganado… y, según dicen otras historias mas truculentas, asesina cristianos. Lo único que puede detenerlo es una bala de plata consagrada y de día es una persona común y corriente. Nada que no se haya visto en una película sobre los hombres lobo... ¡Nada más que un montón de tonterías!

Don Isidoro sonrió satisfecho ante la respuesta del cazador y se tomó de un trago lo que quedaba de su bebida.

-¡Bien, muy bien!... ¡Me alegro que no crea en todas esas pavadas propias de ignorantes!- Levantó su mano en un gesto apaciguador, al observar la creciente impaciencia de Chávez- Mi pregunta tiene mucho que ver con el motivo de su contratación... 

“Desde hace un par de meses ha venido apareciendo por mis tierras una gran cantidad de ganado muerto y severamente mutilado. Las marcas que encontramos en ellos eran similares a las mordeduras de uno o más animales de gran tamaño. Los peones, por supuesto, se asustaron mucho al pensar que podría tratarse de un Lobizón que se estaba cebando con el ganado del lugar.

-Seguro que es una manada de perros cimarrones.

-Eso es lo que me imaginé, pero es muy difícil convencer a la gente del lugar. El mayor de mis problemas es que adquirí estas tierras hace apenas un año y todavía me resulta muy difícil lograr una buena producción ganadera. La semana pasada, uno de los baqueanos pudo ver hacia el anochecer un grupo de perros salvajes corriendo por uno de los campos del norte, en dirección al pueblo. Inmediatamente armé un grupo de caza y salí en su persecución. Pero fue en vano. Por supuesto, muy a mi pesar, la leyenda de Lobizón volvió a hacerse presente. Esos perros son muy taimados y se esconden con rapidez de la vista de mis hombres.

“Fue entonces que escuché algunas historias sobre sus hazañas, especialmente esa en la que debió enfrentar a un chancho salvaje gigante en el norte que era bastante peligroso. De inmediato me puse en contacto con usted, apelando a la mayor discreción posible- Sonrió avergonzado- ¿Se imagina que dirían mis pares y mis competidores si supieran que no puedo contra una simple banda de perros sarnosos?

-Concretando el asunto –Interrumpió con brusquedad Chávez, mientras se levantaba de su asiento y se dirigía hacia el gran mapa de la zona, que se hallaba en una de las paredes de la habitación- Usted quiere que haga desaparecer definitivamente la amenaza de esos chuchos de la manera menos conspicua posible, así puede seguir contando cabezas de ganado... ¿En que lugares fueron encontrados?

-Casi todos los avistamientos se produjeron en las cercanías de Pueblo Chico. El límite norte de mis campos está a menos de media legua del mismo, por lo que supongo que ingresan por este lado- Señaló un punto en el mapa, correspondiente al vado de un río- Desde ya le digo que tiene a su disposición todos los medios y hombres que le hagan falta...
-Le agradezco, pero no necesito nada... ni a nadie para realizar este trabajito. Me las puedo arreglar perfectamente con lo que traje en mi camioneta- Miró a Otero y esbozó una dura sonrisa- Únicamente vaya preparando el cheque por mis servicios para cuando esté de regreso.


*****

Chávez se acomodó lo mejor que pudo en la depresión de terreno, en donde se venia escondiendo desde hacía tres noches. Dicho lugar se encontraba a no más de veinte metros del vado, al que Otero se había referido como el paso obligado de los perros salvajes. La espera había sido muy larga, fría y, sobre todo, muy tediosa.

-¡Lobisones!- Murmuró despectivamente para si, mientras miraba por enésima vez a través de la mira de su rifle- Parece mentira que en estos tiempos todavía se hablen semejantes cosas.

La noche había caído hacia dos horas y ya la fauna nocturna se había hecho presente con su característica cacofonía. Ranas, sapos y multitud de chirriantes insectos saludaron a la luminosa luna llena que había hecho su aparición en el horizonte. Chávez sonrió agradecido, pues la gran brillantez otorgada por la señora de la noche iluminaba con una claridad espectral el lugar que se hallaba bajo su vigilancia.

Crac. El súbito sonido de una rama rota se dejó escuchar al otro lado del río. Los ruidos que eran típicos de la noche se acallaron en su totalidad. Chávez apretó con firmeza el rifle que estaba en sus manos e intentó identificar la fuente del mismo. 

No tenía duda alguna que algo muy grande se estaba acercando al vado y no era precisamente humano. 

Chávez se sumergió con rapidez en el espíritu del cazador. El olor de la adrenalina inundó sus sentidos, transformando al simple ser humano en algo poderoso e invencible. Por unos instantes se sintió como un omnipotente señor de la vida y de la muerte.

Envuelto en un silencio total quitó el seguro del rifle. Su vista, increíblemente aguzada a pesar de su edad, captó una presencia emergiendo de la espesura y no se sorprendió en lo absoluto, cuando pudo reconocer lo que veía a través de la mira telescópica.

Un perro cimarrón de gran tamaño, pero inequívocamente un perro, se hallaba parado a orillas del río mirando con atención hacia la zona correspondiente a los campos de Otero. El animal, de color azabache brillante, se mantuvo esa posición durante un lapso que pareció una eternidad, como si estuviera analizando los pasos a seguir. El cazador también permaneció extremadamente quieto, esperando la aparición del resto de la manada.

-“Si se escapa el resto, no voy a solucionar mucho el problema"- Pensó con acierto. Si bien podía matar al jefe, el resto lograría escapar y nunca podría volver a cazarlos.

Los ojos del perro parecieron brillar con fiereza, al reflejarse la luz de la luna sobre ellos. Finalmente, levantó su cabeza hacia la pálida Febe y soltó una serie de cortos ladridos. Como si fueran duendes nocturnos, unos 10 perros mestizos, de variados tamaños y formas, se pusieron al lado de su jefe de manada.

Con lentitud Chávez apuntó a la cabeza del mastín. Su dedo se amartilló sobre el gatillo, esperando el momento oportuno. Debía disparar con rapidez y precisión, a fin de poder eliminar la mayor cantidad posible de animales antes que estos se dispersaran.

La mira poco a poco fue centrándose en el perro negro, que en esos momentos examinaba con cautela la orilla opuesta del poco profundo vado. De manera súbita, como si hubiera tomado conciencia de la presencia del cazador, giró su cabeza hacia donde el cazador se hallaba emboscado. 

En los refulgentes ojos de la bestia, Chávez creyó vislumbrar una inteligencia mucho mayor que la normal en un simple perro. Sorprendido por la penetrante mirada detuvo su acción. Por unos instantes tuvo la sensación de que su mente y la del can eran una. 

Cazador y presa parecieron fundirse en uno, dando la sensación que el mastín podía leerle la mente y la inminencia de su muerte. Aun así permaneció parado en toda su salvaje magnificencia, desafiando al fatal destino que caía sobre el. Chávez se sintió liberado del misterioso embrujo. Su dedo se cerró finalmente sobre el gatillo.

El estampido del Winchester se dejó escuchar en la quietud de la noche.


*****
Al día siguiente Chávez estuvo muy atareado recorriendo el pueblo. Por la tarde se dirigió a su hotel, a la espera de un llamado proveniente de la Capital. Cuando estaba anocheciendo se dirigió por fin hacia la estancia El Ribereño.

-Don Otero lo está esperando en su oficina- Le informó una suerte de secretario-guardaespaldas, de anchos hombros y cara de pocos amigos.

Acompañado por el gigantón, se encamino hacia la oficina en la que fuera recibido unos días atrás. Al ingresar se encontró con el estanciero sentado detrás del escritorio. En su delgado rostro podía verse una gran sonrisa de satisfacción. 
-¡Bienvenido amigo Chávez!  ¡No sabe cuánto me alegra el que haya podido cumplir con su misión!... Anoche pude oír los disparos desde aquí. ¡Me imagino que fue un gran espectáculo la matanza!

Asintiendo calladamente, Chávez se sentó en el sillón frente a Otero y esbozó la mejor de sus sonrisas. No le caía nada bien su interlocutor pero, tratándose de quien lo había contratado por una buena suma de dinero, valía la pena dejar de lado sus sentimientos.

-González- dijo Otero Araoz, dirigiéndose al secretario- tráigame el cheque que esta en la gaveta... en el cajón de la derecha.

Mientras esperaban a que el guardaespaldas cumpliera con la orden, Otero llenó dos vasos de whisky y le ofreció uno a Chávez. Este permaneció sentado sin tocar la bebida.

-Debo decirle Chávez que estoy muy impresionado con su trabajo. Cuando me contaron sus hazañas, casi no las creí. – Dijo, mientras entregaba el cheque que había traído su empleado- Afortunadamente me equivoqué y estoy tan contento que me permití otorgarle una bonificación extra.

Chávez guardó el pago en un bolsillo de su chaqueta, pero permaneció sentado y en silencio, como si estuviera esperando algo más de parte del estanciero.

-¿Me permite preguntarle porque no vino anoche apenas hubo terminado su trabajo?- Preguntó Otero, con el fin de romper el incomodo silencio que reinaba en la habitación- Me enteré que estuvo todo el día dando vueltas por Pueblo Chico...  y no creo que sea un hito turístico demasiado interesante.

-A eso quería llegar... Don Isidoro- Contestó el cazador- Hay algunas cosas en este trabajo que no me terminan de cerrar del todo...

El hacendado lo miró con un gesto de burlona afabilidad (“Esos ojos no transmiten lo mismo que ese cordial rostro”) y dijo:-

-Había que matar a unos perros salvajes que atacaban al ganado. Usted lo hizo, muy bien por cierto, y fin de la historia. ¿A que se está refiriendo?

-Justamente lo primero que me llamó la atención fue el asunto de los perros. Siempre que cazo, hago un relevamiento del terreno con el fin de buscar señales dejadas por los animales de la zona., lo cual siempre me ha resultado muy útil. Cuando llegué al vado encontré muchas huellas de perros...

-¿Y no era eso lo que estábamos buscando?- Preguntó burlón Otero, mientras su mirada iba tornándose más y más fría.

-Así es, pero ninguna de esas huellas atravesaba el vado. El terreno, a ambos lados del río, es sumamente blando y tendría que haberlas por todos lados, pero no era así... ninguna atravesaba el río. ¿No le parece un tanto raro?

-Eran perros muy astutos, nadie pudo atraparlos.

-Puede ser... pero cuando comprobé la presencia de los perros, me surgieron otros interrogantes- Miró  fijo al ahora inquieto millonario- Después de mucho reflexionar sobre ese asunto, a primera hora de la mañana me dirigí al pueblo para realizar algunas averiguaciones. Hablé con Don Sosa, el alcalde, y me dijo que usted había ofrecido una gran fortuna por la adquisición de las tierras en las cuales se asienta Pueblo Chico y todos sus alrededores, debido a la gran riqueza de pasturas y agua que poseen. También me contó sobre su enojo, cuando se le negó tal venta y de cómo había amenazado con apoderarse de ellas como fuera...

-Soy un hombre de negocios, Chávez... muchas veces hay que usar palabras duras para lograr lo que se quiere- Los ojos de Otero brillaban feroces- Pero le puedo asegurar que me muevo con total legalidad...

Chávez rió con ganas:-

-No conozco a ningún millonario que haya  hecho su fortuna haciendo buenas acciones... pero déjeme recordarle, antes de que se siga “ofendiendo”, que la leyenda del Lobizón apareció pocos días después que usted hiciera esa oferta. Si no eran los perros la causa del problema, tal como parecían probarlo las huellas del vado, el supuesto agresor debía estar escondiendose en su propiedad.

“Intrigado, decidí averiguar un poco más sobre su vida y llamé a un amigo, capo de la policía de la Capital, para que averiguara sus antecedentes. Costó trabajo, pero mi compadre se encontró con una inesperada sorpresa... su partida de nacimiento y otros documentos habían sido fraguados para aparecer como hijo único, cuando en realidad sus padres tuvieron otros seis niños, además de usted... todos ellos desaparecidos en circunstancias harto misteriosas- Dirigió una mirada inquisitiva- todos eran varones y usted era el séptimo en orden de nacimiento... no sé si capta el asunto.

Ante la increíble acusación emitida por Chávez, Otero se levantó enfurecido de su sillón. La figura del mismo pareció agrandarse, sobrepasando incluso a la de su sorprendido guardaespaldas. 

-¡Mis padres no comprendían mis ansias por ser alguien en la vida!- Casi gritó, mientras apoyaba unas pesadas manos sobre el escritorio, al cual hizo crujir- ¡Mis hermanos mayores eran un auténtico estorbo para mis metas! ¡Yo era el único capacitado para lograr que los Otero Araoz fueran una familia verdaderamente poderosa! ¡Los perros en el vado también eran un estorbo que me impedían devorar al pueblo y así obtener esas tierras! ¡Ese maldito perro negro era su ángel guardián! - Los ojos de Otero brillaron con un furioso y brillante fulgor - Pero gracias a usted ya no es ninguna amenaza, aunque lamentablemente deberá morir por meterse en lo que no le importa...

González, el guardaespaldas, gritó aterrorizado. Chávez permaneció impasible, como si estuviera esperando los increíbles sucesos que estaban aconteciendo ante su persona. Pues el cuerpo de Don Otero seguía creciendo a ojos vista, hasta una altura cercana a los dos metros. El rostro del mismo, antes un afable millonario, se llenó de dientes filosos e hirsutos pelos negro-grisáceos. Sus manos callosas se transformaron en filosas garras. Su cuerpo cambio a la figura de una gigantesca fiera...

¡El Lobizón!
-No siempre las leyendas son ciertas- Dijo el monstruo con una feroz e inhumana voz, mientras avanzaba hacia el cazador- Los Lobisones no necesitamos de la luna llena para poder transformarnos...

Un gran estampido se dejó escuchar, cual si fuera un poderoso trueno, y la inmensa criatura lobuna cayó hacia atrás con una fea herida en su hombro derecho. En la mano de Chávez aun humeaba el enorme cañón de la pistola Colt Python.

-Como usted ya sabía Don Otero, soy una persona bastante escéptica. Pero no me gusta dejar las cosas libradas al azar y, ante la duda, hice bendecir con el cura del pueblo esa bala que ahora tiene alojada en su peludo cuerpo. No solo el mito de la luna llena es falso, ya que tampoco  se necesita una bala de plata para poder causar graves daños a un lobizón...

-¡Estúpido! ¡Tan solo estoy herido!- Susurró el semitransformado Otero, esbozando una diabólica sonrisa, que dejó ver sus afilados dientes- Una vez que vuelva a convertirme en humano, podré curarme y González, si sabe lo que es bueno para él, atestiguará en mi favor.

-Como soy un hombre prevenido...- Respondió Chávez, mientras amartillaba su arma y sonreía fríamente- le encargué al padre Luis que bendijera dos balas.

BROOMMM. La cabeza del Lobizón explotó en una masa informe de huesos y sangre. El secretario gritó aterrado y se desmayó.

-Flojito el pibe- Comentó divertido, al tiempo que guardaba la pistola en su funda.

Mientras varios sirvientes ingresaban a la oficina y miraban horrorizados al monstruo, sin saber que era su ex jefe, Chávez salió de la mansión y se sentó en el capó de su camioneta a esperar el arribo de la policía. En el horizonte, una luna color sangre comenzaba su peregrinar nocturno. 

Chávez dirigió su atención hacia una cercana tranquera y vislumbró la imponente presencia del cimarrón negro. Por unos instantes su pensamiento fue uno con el animal. Y ya no fueron ni cazador ni presa...

-Camarada- Murmuró Chávez, con un ligero asentimiento. 

A modo de respuesta, el perro levantó su cabeza hacia la luna y aulló largamente. Y desapareció en la bruma de la noche. Chávez sonrió cínicamente.

-Es evidente que las leyendas no son cosas de viejos que quieren que les presten atención…

Y, lamentablemente, él ya no era ningún chico.  

sábado, 28 de junio de 2014

¡VAMOS AL ZOOILÓGICO! (IV)

7) SERPIENTES, PULPOS Y OTROS MARISCOS GIGANTES (1° Parte)

“Aquellos que, para comerciar o pescar, navegan por las costas de Noruega, coinciden en el relato de una historia realmente admirable, la de una enorme serpiente de una longitud de más de 60 metros, y 6 metros de diámetro que vive en las rocas y agujeros cerca de la costa de Bergen; sólo sale de sus cavernas en las noches de verano y con buen tiempo, para devorar terneras, corderos y cerdos, o se sumerge en el mar para comer pulpos, langostas y todo tipo de cangrejos. Tiene una hilera de pelos de 60 cm de largo que le cuelgan del cuello, escamas afiladas de color oscuro, y ojos brillantes y llameantes. Ataca a los barcos, se levanta fuera del agua, se lleva a los hombres y los devora; y normalmente esto no ocurre sin que algo terrible acontezca en el reino, sin un cambio próximo: o los príncipes van a morir o serán exiliados, o una guerra va a estallar pronto." 

Olaus Magnus, arzobispo de Upsala, "Historia de gentibus septentrionalibus" (1555).

Si en los lagos y los ríos de nuestro querido planeta pueden llegar a esconderse extrañas criaturas aun no descubiertas por los zoólogos acreditados, los océanos que ocupan las tres cuartas partes del mismo podrían ser considerados como auténticos paradigmas para la probable existencia de críptidos que se creían extintos, producto de leyendas locales o totalmente ignorados por la ciencia.

Muchos han dicho que el ser humano sabe más sobre la Luna que lo que se esconde bajo la superficie de los mares. La inmensa cantidad de metros cúbicos que estos ocupan y sus vastas profundidades, que incluso llegan a alcanzar los 12.000 metros, bien pueden guardar uno que otro secreto y es posible que aun puedan ser hallados muchos animales que todavía no han sido estudiados... o ni tan siquiera pensados.

La prueba viviente de esas teorías se remonta al 22 de diciembre de 1938, cuando en las costas africanas fue capturado un pez conocido como Celacanto (Latimeria chalumnae), el cual se creía totalmente extinto desde hacía varios millones de años. 
-CELACANTO-
Es gracias a este notable fósil viviente que los criptozoólogos se atreven a disertar sobre la existencia de gran cantidad de críptidos marinos a lo largo de todos los océanos del mundo y es así como continúan con la ardua búsqueda de lo que ellos consideran una incuestionable realidad.
-RESTOS DE UNA CRIATURA ENCONTRADA EN
COSTAS DE NUEVA ZELANDA-

¿Son reales los cuentos sobre serpientes marinas y pulpos gigantes?

¿Es posible que hayan sobrevivido criaturas de tiempos prehistóricos que se creían extintos?

¿Podrían quizá tratarse de algún tipo de animal ya conocido que, bajo ciertas circunstancias inadecuadas, haya sido confundido con un críptido?

Nadie lo sabe a ciencia cierta, ni tan siquiera los sesudos y serios científicos que tratan de otorgarle cierta sensatez a dichos avistamientos. 

Si queremos develar este misterio, es hora de que nos embarquemos en nuestro navío imaginario y nos lancemos, viento en popa, hacia los oscuros océanos en busca de la verdad.

-SERPIENTES MARINAS

Las historias sobre las serpientes de mar son tan antiguas como la navegación, llegando incluso a ser representadas en algunas herramientas de la edad de bronce, es muy probable que las criaturas bíblicas conocidas como Leviatan Behemot sean las menciones más tempranas que se encuentran sobre dichas criaturas.
-MANUSCRITO DEL SIGLO XVIII: THOR
E HYMIR LUCHANDO CONTRA
LA SERPIENTE  MIDGARD-


La Edda (1) del poeta islandés Snorri Sturluson (1179-1241) también menciona a la serpiente con el nombre de Midgard, la cual se enfrenta al dios Thor en el punto culmine del Ragnarök.

En el siglo IV A.C., el filósofo y científico griego Aristóteles (384-322 A.C.) ya hablaba sobre la presencia de una gran serpiente marina en las costas de Libia, la cual había atacado una embarcación a la cual hizo naufragar.

En tiempos más recientes, más precisamente en 1555, el arzobispo de Upsala (Suecia) Olaus Magnus describió a una serpiente marina que medía 60 metros de largo por 6 de diámetro. Su cuerpo era escamado de color negro y poseía una crin de pelos en el cuello. Según los relatos aparentemente era de naturaleza carnívora, alimentándose del ganado e incluso de algunos marineros distraídos (o lo suficientemente borrachos como para caerse por la borda).
-IMAGEN DE UNA SERPIENTE DE MAR DESCRITA EN "GENTIBUS
SEPTENTRIONABILUS" (1555)-
El primer avistamiento realizado en aguas del Atlántico norte, alejado de las costas escandinavas, data de 1639. El hecho fue mencionado en el libro An Account of Two Voyages to New England (1641), escrito por John Josselyn, en donde un barco pudo observar la presencia de una gran serpiente que los había acechado en una roca del cabo Ann. Al poco tiempo de dicha aparición, comenzaron a producirse gran cantidad de apariciones en las costas de Canadá, Maine, Massachusetts, Cooneticut, Nueva York y Maryland, extendiéndose hasta el siglo XIX.
-SERPIENTE MARINA DE CAPE ANN (1639)-

Uno de los casos más famosos sobre avistamientos de serpientes marinas sucedió en 1734, cuando en las costas de la Columbia Británica (más específicamente en la Bahia de Cadboro) una criatura marina a la que apodaron Caddy (2) fue visto deambulando por el lugar en más de 300 oportunidades. 

Según los testigos, se trataba de una criatura serpentiforme con cabeza de caballo o camello, patas delanteras en forma de aletas y traseras similares a la de una foca. En su lomo podía verse la presencia de escamas y una aleta dorsal.

Recién en 1752 se realizaría la primera descripción científica de una serpiente de mar en el libro Historia Natural de Noruega, escrito por el obispo Bergen Erik Ludvigsen Pontoppidan. El mismo daría a conocer al año siguiente, ante el tribunal de justicia de Bergen, una carta que fuera escrita por el capitán Lorenz von Ferry en la cual narraba el encuentro con una gran serpiente en las costas noruegas siete años atrás.
-SERPIENTE MARINA OBSERVADA POR HANS
EGEDE EN 1734-

Según la descripción, la misma tenía una cabeza similar a la de un caballo de color gris, grandes ojos y una larga melena de color blanco. Temerosos de que esa extraña bestia los atacara, se realizaron una serie de disparos sobre la misma, la cual terminó desapareciendo bajo la superficie del agua.

Otro de los casos más interesantes ocurrió en 1817, cuando en el puerto de Gloucester hizo su aparición una enorme serpiente de 30 metros de largo de color negro con vientre amarillento. La misma sería observada por numerosos testigos a lo largo de varios días.
-SERPIENTE MARINA DE GLOUCESTER (1817)-
Durante buena parte del siglo XIX, se produjeron numerosas observaciones por parte de barcos de todo tipo, los cuales iban desde simples botes pesqueros hasta buques de guerra e incluso la Linnaean Society se encargó de otorgarle un nombre científico a este elusivo animal: Scoliophis atlanticus.

Entre los muchos avistamientos realizados entre principios del siglo XIX y buena parte del XX podemos nombrar:-
-ARRIBA Y ABAJO IZQ.: SERPIENTE MARINA
OBSERVADA POR EL BUQUE DAEDALUS EN 1848-

-1808: unos pescadores atrapan un extraño animal en las islas Orcadas (Escocia) y es estudiado por un grupo de científicos que lo termina identificando como una nueva especie de tiburón.

-1820: el teniente de navio George Sandford, al mando del buque mercante Lady Combermere, observó una serpiente que medía entre 18 y 30 metros (¿una serpiente de goma?) que arrojaba un chorro de agua de manera similar al de una ballena.

-1830: el capitán y la tripulación del Eagle fue atacado por una criatura similar a un cocodrilo de unos 22 metros de largo, al cual le dispararon con un mosquete.

-1833: unos oficiales pertenecientes al ejército británico que habían salido de pesca (un buen motivo para tomarse algunos “tragitos” en honor al rey Guillermo IV) a Mahione Bay, situado a unos 65 km. al este de Halifax, tuvieron la oportunidad de ser testigos de la aparición de una serpiente de 24 metros de longitud.

-1848: el buque británico Daedalus que, bajo el mando del capitán Peter M´Quhae, iba con rumbo a la isla de Santa Helena se topó con una criatura de gran tamaño que asomaba su cabeza a 1.20 metros por encima de la superficie del agua. La misma tenía una especie de crin de pelos que recorría su lomo.

-1879: el mayor H. W. J. Senior, que viajaba por el golfo de Aden en el barco City of Baltimore, observó a unos 450 metros de distancia el veloz desplazamiento de un animal con cabeza de perro… para ser más precisos la de un Bulldog.

-1901: la tripulación del vapor Grangense, que navegaba por el Atlántico occidental, divisaron a un animal gigante similar a un cocodrilo con dientes de 15 centímetros de largo. La bitácora no menciona para nada este evento y, supuestamente, fue debido a que el capitán podrìa haber temido que lo tomaran por un loco o un borracho.
-SERPIENTE DE MAR OBSERVADA EN EL AÑO 1775-
-1905: el Valhalla, en el que viajaban los miembros de la Real Sociedad Británica de Zoología E. G. B. Meade-Waldo y Michael John Nicoll fueron testigos de la aparición de una extraña criatura. Según uno de los testigos del hecho: “Contemplé un enorme pez o una masa tremendamente irregular surgiendo del agua, de un color pardo oscuro parecido al de las algas marinas. Tendría una longitud de 1,80 metros y se elevaba sobre la superficie unos 60 centímetros. Pude ver bajo el agua, detrás de la masa informe, la sombra de un cuerpo de considerable tamaño. Delante, surgieron una cabeza y un cuello enormes. Este sería del grosor de un cuerpo humano; aquélla, por su forma y por sus ojos, se asemejaba a la de una tortuga. Llegué a ver la línea de la boca, pero el barco proseguía su derrota y cada vez nos alejábamos más. La bestia movió el cuello a ambos lados de modo peculiar; la cabeza y el cuello eran de color pardo oscuro por arriba y blancuzco por debajo”
-FOTOGRAFÌA TOMADA EN 1964 POR
ROBERT LE SERREC-

-1934: en las playas de Querqueville (Normandía) apareció muerta una extraña criatura de casi 8 metros de longitud. Al ser examinada por dos científicos pertenecientes al museo historia natural del lugar, estos determinaron que se trataba de una especie desconocida.

-1964: el fotógrafo francés Robert Le Serrec retrató, en las costas de Queensland (Australia) una criatura similar a un renacuajo que medía 24 metros de longitud, el cual parecía estar herido. También fueron testigos su familia y un amigo. Debido a su condición de conocido contrabandista, este testimonio fotográfico fue totalmente desacreditado.

1966: el capitán John Ridway, que estaba cruzando el Atlántico en un bote de remos junto al sargento Chay Blyth, vio durante la noche una serpiente marina fosforescente de unos 10 metros de longitud que se acercó al bote antes de desaparecer bajo las aguas. Al estar totalmente dormido, su compañero no pudo aseverar este testimonio.

-1976: un pescador llamado Keith Ross y su hijo fueron perseguidos por un animal de naturaleza desconocida cuya cabeza se elevaba 3 metros por encima del agua.

-1997: el criptozoologo Paul LeBlond citó el avistamiento de un monstruo marino, por parte de un amigo, en las costas del mar de Terranova. Al principio los pescadores creyeron que se trataban de bolsas de basura pero, cuando fueron a investigar, de la misma se levantó una cabeza similar a la de un caballo.

-2009: los lugareños de la isla de Borneo citan la existencia de una criatura similar a un dragón y una serpiente de mar, a la cual le habían dado el nombre de Nabau.
Muchas teorías, científicas o no, se han encargado de explicar de una manera más o menos acertada la posible existencia de las serpientes marinas, en un intento de racionalizar tantos avistamientos producidos a lo largo de tantos años.

Luego de las investigaciones realizadas por el obispo Pontoppidan en 1753 sobre este tema tan controversial, el especialista en fauna marina Constantin-Samuel Rafinesque-Schmaltz realizó una disertación sobre las serpientes marinas y su parentesco con la serpiente marina listada (Pleamydrus platurus) que no llegaba a más de un metro y medio de longitud. Ello le valió el descrédito de sus colegas y la expulsión de la Universidad de Lexington ante lo errado de sus teorías.
-ILUSTRACION DEL SIGLO XVIII-

En 1866 Judge Sumner D. York escribió el libro conocido como La Serpiente de Mar de Cabo Ann, en donde explicaba su aparición en esa región debido a las condiciones alimentarias que imperaban en el mismo.

En un intento por explicar la existencia o no de la serpiente marina, el zoólogo holandés y director de la Real Sociedad Zoológica y Botánica de la Haya Antoon Cornelis Oudemans (1858-1943) publicó el libro The Great Sea-Serpent (1893), en el cual analizó 162 casos de avistamientos comprobados.

Durante la investigación, este especialista llegó a la conclusión de que probablemente se trataba de alguna especie de foca o algún tipo de pingüino con aspecto de plesiosaurio de 80 metros de longitud al cual bautizo con el nombre científico de Megophias megophias. Es de destacar que Oudemans descartó de manera conveniente todos aquellos casos en los cuales no existía ninguna coincidencia con su tan extraña hipótesis. Unos cuantos años más tarde, más precisamente en 1930, Rupert T. Gould agregó a esta bizarra lista otras dos posibilidades: una tortuga y un tritón gigante (una especie de anfibio). 

En 1965, el criptozoologo Bernard Heuvelmans realizó un estudio concienzudo sobre este gran misterio de los mares y escribió el libro Le Grand serpent-de-mer: le problème zoologique et sa solution. 

En el mismo realizó una exhaustiva investigación estadística de todos aquellos avistamientos producidos entre 1639 y 1965, llegando a la conclusión que los mismos eran diferentes tipos de animales ya conocidos como el calamar gigante (genero Architeuthis), el tiburón ballena (Rhincodon typus), el regaleco o pez remo (Regalecus glesne) que puede alcanzar hasta 17 metros de largo, el gusano nemertino gigante (Lineus longissimus) de hasta 60 metros de largo, cocodrilos marinos y tortugas, entre otros. Incluso se habló de una especie de renacuajo gigante de naturaleza desconocida que podría tener algún tipo de parentesco con los peces Celáceos como los tiburones y las rayas.

Con el tiempo, y los nuevos descubrimientos zoológicos, esta lista de criaturas fue aumentando. Entre ellas podemos nombrar al Pyrosoma, una colonia tubular de invertebrados tunicados que se unen entre si alcanzando varios metros de longitud y brillan en la oscuridad, y el cinturón de Venus (Cestus veneris) que llega a un metro y medio de longitud.
-REGALECO O PEZ REMO (BIEN PUEDE SER
CONFUNDIDO CON UNA SERPIENTE MARINA)-
A pesar de todas la explicaciones dadas al respecto, el misterio sobre las serpiente de mar aún continúa estando latente en la imaginería popular y, a pesar de las explicaciones científicas, se han elaborado numerosas teorías sobre la probable existencia de dicho animal. 

Hay quienes dicen que se tratan de los extintos reptiles marinos prehistóricos conocidos como Plesiosaurios, pero esta teoría choca con los mismos problemas generados sobre la existencia de Nessi y sus otros primos lacustres… sin ir más lejos, la inmensa brecha temporal existente entre la era mezozoica y nuestras épocas actuales.

Muchos de los testigos coinciden que las serpientes de mar observadas se desplazan por medio de ondulaciones verticales, un detalle que contradice totalmente el verdadero movimiento de este tipo de reptiles (3). La mayor parte de los investigadores serios lo describen como el desplazamiento propio de un grupo de delfines que, debido a la distancia en la que por lo general se encuentran los observadores, pueden llegar a ser confundidos.

Hay otras teorías, que considero bastante sensatas, en donde se explica que estas extraordinarias criaturas puedan haberse extinguido hacia mediados del siglo XX y ello explicaría la ausencia de observaciones en la actualidad. La misma me resulta bastante coherente ya que, probablemente, dentro de 200 años o más muchas personas creerán que el pájaro Dodo o el rinoceronte negro son parte de mitos y leyendas sin asidero científico alguno.
A pesar de todas las explicaciones coherentes, el misterio sobre la serpiente marina aún persiste, pero no es el único… ya que existen otros horrores que se esconden bajo la superficie del vasto océano.

NOTAS:

(1) Edda: colección de historias que se relacionan con la mitología nórdica. La misma está compuesta por dos compilaciones: la Edda prosaica (Edda menor o Edda de Snorri) y la Edda poética (Edda mayor o Edda de Saemund).


(2) Este monstruo marino, que ya era conocido por los aborígenes del lugar desde antes de la llegada de los colonizadores europeos, tuvo el dudoso honor de poseer el nombre científico de Cadbosaurus wilsi.

-PLEAMYDRUS PLATURUS-

(3) En los océanos viven dos tipos de serpientes marinas que han sido clasificadas por los zoólogos: la Laticauda colubrina, que vive en las costas australiana, el mar de China y el golfo de Bengala, y Pleamydrus platurus, distribuida en todo el océano Pacífico. Ambas no superan el metro y medio de longitud y se caracterizan por ser sumamente venenosas (¡Mamita querida!).


domingo, 15 de junio de 2014

CUANDO AL DE ARRIBA SE LE DA POR PINTAR

Fotografías Daniel Barragán (con la simple cámara de un celular… que por suerte no forma parte de mi vida)
Sol... estrella tipo espectral G-2 que se encuentra en el centro del sistema solar y constituye la mayor fuente de electromagnética de este sistema planetario y etc... etc... etc...

Nubes… es un hidrometeoro que consiste en una masa visible formada por cristales de nieve o gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmósfera y etc... etc... etc…
Viento… es un flujo de gases a gran escala de movimiento horizontal en la masa de la atmósfera terrestre y etc... etc... etc…
Arcoris… es un fenómeno óptico y meteorológico que produce la aparición de un espectro de frecuencias de luz continuo en el cielo cuando los rayos del sol atraviesan pequeñas gotas de agua contenidas en la atmósfera terrestre y etc... etc... etc…
Árboles… son plantas perennes de tallo leñoso, que se ramifican y cuya altura exceden los dos metros y etc... etc... etc…
Muchas palabras sesudas para algo que la naturaleza nos otorga cada día de nuestras vidas de manera espontánea sin pedir nada a cambio y que muchos de nosotros, por lo general,  apenas si se digna a reparar en ellas tan siquiera un segundo.
Ya se llame Big Bang, Dios, Jehová, Brahma, Ala, Kali, Zeus o Nyarlathotep, su enorme impronta creativa se encarga de colocar a cualquier artista plástico en la categoría de un niño de jardín de infantes que apenas ha comenzado a dibujar con un lápiz, ofreciéndonos una serie de increíbles eventos que muchas veces escapan al entendimiento del común de la gente.
¡Seres que os denomináis humanos y os sentís la especie más inteligente del planeta! ¡Dejad de lado vuestros celulares y adminículos electrónicos  que empobrecen vuestra imaginación y dignaos a mirar a vuestro alrededor!
 Vida es corta, muy corta, y este mundo tiene mucho para dar de sí.

Si todo esto te importa un carajo o te parece algo pueril, seguí caminando con los ojos y oídos enceguecidos por la desbordante tecnología por ese camino de sombras que se encuentra delante...

... y hacia el devorador abismo que espera al final del mismo.