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viernes, 24 de octubre de 2014

EL HOMBRE QUE VENCIO A LA MUERTE

En este moderno siglo XXI muy poca gente se sorprende cuando en alguna película o serie televisiva hace su aparición algún indescriptible y terrible monstruo, lleno de dientes afilados, pústulas supurantes y garras chorreantes de sangre cual si fuera una entidad real.

La gran parafernalia puesta al servicio de los efectos especiales y el maquillaje existentes en la actualidad se ha encargado de hacer posible cualquier cosa que pueda llegar a ser imaginada por los enfermos cerebros de los guionistas y las buenas (o malas) habilidades de los directores encargados de llevar a buen término una producción. 

Ya nadie, ni siquiera un pequeño niño, se asusta demasiado ante una criatura alienígena, una momia, un zombi, un vampiro ni otros tipos de bichos, sean estos de origen extraterrestre, infernal o genético, que puedan ser inventados en estos últimos tiempos.

Pero no siempre ha sido así, ya que hubo otras épocas (cuando era un inocente párvulo) en las cuales no existían las computadoras de alta tecnología ni los materiales de maquillaje tal cual los conocemos… pero aun así disfrutábamos todas y cada una de las cosas que veíamos tanto en las pantallas de cine como, sobre todo, las de la televisión. 

Todo ello se debió a la labor de notables guionistas, productores y directores quienes, haciendo gala de un excelente manejo de climas, luces y cámaras, lograron tener éxito en el dificultoso arte de asustar a un público que se hallaba más que ávido de disfrutar emociones fuertes. 

Al hablar de todo esto no podemos dejar de lado al cine y la televisión argentina de las décadas del 50 y 60, de pocos recursos pero mucho ingenio, que nos ofrecieron toda una pléyade de grandes producciones englobadas dentro del género de terror, las cuales estarían protagonizadas en su mayor parte por el mejor maestro de este muy apreciado género.
¡Señoras… señores… y porque no niños! ¡Con ustedes el amo del terror! ¡El señor Narciso Ibáñez Menta!

Este genial actor, productor y director nació en el pueblo asturiano de Sama de Langreo (España) el 28 de agosto de 1912 y era hijo de los cantantes de zarzuela Narciso Ibáñez Cotanda y Consuelo Menta Agreda

Desde pequeño mamó de las fuentes artísticas de sus progenitores, cuando a los 8 días de vida debutó en el teatro Campos Eliseos de Bilbao, en brazos de la actriz cómica Carola Ferrando. A los 5 años, con el nombre de “Narcisín”, comenzó a trabajar con sus padres en España, Cuba, México, Centroamérica, Argentina y los EEUU. 

En el poderoso país del norte tendría la fortuna de conocer nada menos que a Lon Chaney (1883-1930), el famoso actor del cine mudo que había protagonizado numerosos films, entre ellos El Fantasma de la Opera (The Phantom of the Opera-Rupert Julian -1925) y El Jorobado de Notre Damme (The Hunchback of Notre Damme- Wallace Worsley- 1923). Los increíbles efectos de maquillaje, creados por el propio Chaney, impresionaron vivamente al joven Ibáñez Menta y le sirvieron para encaminar sus pasos hacia lo que sería su futuro actoral.

En 1931 se instaló en Buenos Aires, comenzando a trabajar en obras de teatro como El Doctor Jeckyll y Mr. Hyde y El Fantasma de la Opera, donde realizaría sus primeras caracterizaciones y maquillajes. Tres años más tarde, se casaría con la actriz Pepita Serrador, con la cual tendría a su único hijo: “Chicho” Ibañez Serrador

Su gran oportunidad llegó de la mano de la industria del cine, trabajando en nada menos que 45 películas de las mas variadas temáticas. La primera de ellas fue Una Luz en la Ventana (1942 –Manuel Romero) en la que hizo el papel de un científico loco, que padecía acromegalia, junto a Irma Córdoba.

Entre la multitud de producciones en las cuales participó podemos nombrar: Historia de Crimenes (1942-Manuel Romero), El que Recibe las Bofetadas (1947-Boris H. Hardy), Corazón (1947-Carlos Borcosque), Cuando en el Cierlo Pasen Lista (1945-Carlos Borcosque) , Almafuerte (1949-Luis Cesar Amadori), La Bestia debe Morir (1952-Roman Viñol Barreto), Tres Citas con el Destino (1954-Leon Klimovsky/Florian Rey/Fernando de Fuentes) y Cinco Gallinas y el Cielo (1957-Ruben Cavallotti), esta última una sátira fantástica en que algunas personas comían una gallinas inoculadas con una droga llamada “Audacina”.

Una mención aparte merece la que quizá sea una de las mejores películas realizadas por Enrique Carreras, aunque las malas lenguas dicen que los verdaderos mentores del proyecto fueron Don Narciso y su hijo “Chicho” Ibáñez Serrador (bajo el seudónimo de Luis Peñafiel), conocida como Obras Maestras del Terror (1959).

Este film adapta de manera magistral tres grandes obras pertenecientes al escritor norteamericano Edgard Allan Poe (1809-1849) –El Extraño Caso del Señor Valdemar, La Barrica del Amontillado y El Corazón Delator- y contó con la actuación de Narciso Ibáñez Menta (que compuso tres papeles diferentes), Carlos Estrada, Ines Moreno, Osvaldo Pacheco, Silvia Montanari, Adolfo Linvel, Mercedes Carreras y Narciso “Chicho” Ibañez Serrador.

Esta obra fundamental del cine argentino de terror nos sorprende por sus decorados, ambientación y por el manejo de luces y sombras, que nada tiene que envidiar a las producciones extranjeras.

También son destacables los tres papeles que le tocó realizar a Ibañez Menta, cuyas caracterizaciones (sobre todo la del malvado avaro de El Corazón Delator) sorprenden gratamente a aquellas personas que tienen la suerte de poder acceder este material. Tal fue la calidad de esta producción que incluso llegó a ser vista en algunos cines de los EE.UU. con el nombre de Master of Horror, junto al film de clase B llamado The 4 D Man (1959-Irvin Yeaworth).

La década del 60, caracterizada por la irrupción de la televisión en los hogares argentinos, se encargó de mostrar al maestro del terror una nueva puerta de entrada a sus amadas aficiones.

En julio de 1960 daría inicio la emisión, en el Canal 9, de uno de los mejores ciclos de terror realizados para nuestra televisión: El Fantasma de la Opera, la obra de Gaston Leroux que ya había tenido numerosas adaptaciones cinematográficas y teatrales. Filmado en el Teatro Colon, el Cervantes, el Avenida e incluso en las cloacas de la ciudad de Buenos Aires, con un novedoso sistema conocido como Videotape, esta producción permitiría a Narciso realizar sus propios maquillajes sobre la monstruosa figura del fantasma… ¡En base a dulce de leche!

¡Mueranse de envida George Lucas, Peter Jackson, Steven Spielberg y James Cameron!

La dirección de cámara estuvo a cargo de Marta Reguera y contó con la actuación de Beatriz Días Quiroga, Alba Mujica, Beatriz Bonnet, Adolfo Linvel, Silvia Montanari, Osvaldo Pacheco y José María Langlais.

Para odio de todos los fans del terror, en la actualidad no queda ninguna prueba de esta maravilla (junto a otras, como lo fue El Muñeco Maldito) ya que los “genios” que pululan por los canales de televisión se encargaron de perder y borrar todo ese material en lugar de atesorarlo para disfrute de las generaciones futuras (¿Diganme si no es para cagarlos a patadas!)

Otro de los grandes éxitos televisivos, que incluso llegó a los 35 puntos de raiting y figuraría entre los 10 programas más vistos, fue El Hombre que Volvió de la Muerte (1969). En esta serie, cuyos guiones pertenecían al famoso Abel Santa Cruz, se cuenta la historia de Elmer Van Hess, un injustamente condenado a muerte que es revivido por el siniestro Doctor Mortensen, el cual llevará a cabo una serie de originales actos de venganza sobre todos aquellos que lo han llevado a su actual estado.

Creado y producido íntegramente por Narciso Ibañez Menta (que encarnó a la siniestra figura enmascarada y a varios personajes caracterizados) esta realización contó con la presencia de grandes figuras del quehacer artístico de esos tiempos: Erika Wallner, Susana Campos, Eduardo Rudy, Alberto Argibay, Fernanda Mistral, Alicia Verdaxagar, Romualdo Quiroga, Oscar ferrigno, Laura Bove, Fernanda Mistral y Claudio Garcia Satur.

¡Como le tenía que rogar a mi madre para que me dejara verlo! ¡Cuantas veces , terriblemente asustado por las escenas, me arrepentía una y otra vez de esos ruegos!

Lamentablemente, tal como sucedió con El Fantasma de la Opera, todo ese material se perdió en su totalidad ya que por aquellos tiempos era muy raro que se guardara alguna grabación realizada con el sistema de Videotape, y tan solo nos quedan algunas leyendas urbanas de copias guardas por algún coleccionista empedernido.

A este éxito le siguieron otros no menos importantes, como los seriales Un Pacto con los Brujos (1969), El Sátiro (1969, el paranoico complot hitleriano El Monstruo no ha Muerto (1970), Hay que Matar a Drácula (1969), la inolvidable El Pulpo Negro (1985) y algunos unitarios en el ciclo televisivo Alta Comedia (1971)

Si bien el público argentino supo apreciar su labor, fue en su país natal donde obtendría un gran reconocimiento por su obra. Junto a su hijo “Chicho” Serrador, haría el famoso y apreciado ciclo Historias para no Dormir, emitido por TVE entre 1965 y 1970, con títulos como El Muñeco, El Asfalto, El Tonel (una adaptación del cuento de Poe), La Zarpa (del cuento La Pata de Mono, de W. W. Jacobs) y El Televisor.

También en España realizó films de terror como La Saga de los Drácula (1972-León Klymovsky), Viaje al Más Allá (1982-Sebastián D´Arbo), Más Allá de la Muerte (1986-Sebastian D´Arbo) y El Retorno del Hombre Lobo (1981-Jacinto Molina) las que lamentablemente son casi desconocidas en nuestro país.

Salvo esporádicas visitas a la Argentina, en donde almorzó con la “Chiqui” Legrand (recordad amigos míos el episodio de la torta incendiada), don Narciso no volvería a actuar en nuestro país. Sus últimas apariciones fueron en 1976 con la película Los Muchachos de Antes no Usaban Arsénico (José A. Martinez Suarez) y en 1997 la telenovela conocida como Los Herederos del Poder, la cual fue emitida por el canal 9.

Tampoco podemos dejar de lado un gracioso spot televisivo protagonizado por nuestro Narciso sobre un extractor… ¡Que prometía eliminar de manera definitiva a los fantasmas del humo!

El querido maestro del horror falleció, debido a una afección cardíaca, el 15 de mayo del 2004 cuando tan solo había cumplido 91 años, dejándonos toda una herencia de films de culto y multitud de premios que galardonaron su rica existencia, entre ellos el Martin Fierro y el premio Konex.

Dueño de una voz con una particular e inquietante entonación, Narciso Ibáñez Menta –cuyo temor era el olvido de sus contemporáneos- supo manejar perfectamente los mecanismos del género del terror en base a buenos climas, ingeniosos efectos de maquillaje e impactantes golpes de efecto, que alimentaron la imaginación y los miedos de toda una generación de adictos al género, entre los que afortunadamente me cuento.

Aun recuerdo a ese asustado niño que fui. Aun me recuerdo envuelto en cobijas y estremecimientos del más puro terror, mientras miraba el terrible, supurante y deforme rostro de Elmer Van Hess. Un terrible rostro que escondía a un verdadero monstruo de la actuación. A Narciso Ibáñez Menta, el hombre que venció a la muerte.

… y quizá también al olvido.

miércoles, 8 de octubre de 2014

LA INIQUIDAD DE LAS SOMBRAS (5)- Por Daniel Barragán

CAPITULO V
SONIDOS EN LA NOCHE

Con suma cautela la capitana Molina posó su mano sobre la aldaba del enorme portón, comprobando con alivio que el mismo no tenía echado ningún tipo de cerrojo. Con un leve chirrido, la gruesa hoja de madera fue corriéndose hacia adentro con lentitud.

Luego de un breve momento de indecisión, la mujer se asomó al exterior con el fin de comprobar que no existiera algún potencial peligro que pusiera en riesgo nuestra improvisada expedición punitiva. Sus rubios cabellos parecieron brillar con un fulgor ultraterreno, haciéndola parecer una inquietante figura fantasmal.

-Vamos- Dijo, luego de un silencioso lapso que me pareció eterno- Apaguen las luces. Hay luna llena y tenemos que evitar que alguien nos pueda ver.

Acto seguido abrió aún más la puerta, permitiéndonos poder salir al exterior. Cuando mis ojos se acostumbraron a la semioscuridad reinante, pude comprobar que el edificio en cuestión era una inmensa mole de mármol blanco que denotaba una inmensa antigüedad.

-“Como si siempre hubiera estado en este sitio… desde el principio de los tiempos”.

Luedo de atravesar una amplia arcada sostenida por unas inmensas y poderosas columnas, nos detuvimos al borde de una escalinata de iguales características que el edificio que se hallaba a nuestras espaldas. Sin atrevernos a continuar con la marcha, nuestra atención se concentró en el panorama nocturno que se abría ante nosotros.

A nuestros pies, donde culminaba la escalera, se extendía una calle adoquinada que se perdía, en una pronunciada barranca descendente, hacia la oscuridad de una noche iluminada únicamente por la luz de la luna. 

A los lados de la misma, conformando una suerte de bizarra e infranqueable atalaya, una serie interminable de antiguas casas de estrechos capiteles y ángulos extraños, alzaban sus sombrías paredes hacia el cielo. Las ventanas, trabajadas con vitreaux de intrincada tracería, no mostraban la menor señal de vida.

La calle era un único silencio. Un silencio tan demoledor que llegaba a repercutir de manera siniestra en mis oídos, como si de pronto me hubiera quedado totalmente sordo.

Un nuevo estremecimiento recorrió todo mi cuerpo ante el primitivo espectáculo que se desplegaba ante nosotros. Un viento gélido me acarició tenuemente el rostro, trayendo consigo sonidos que me resultaron imposibles de poder llegar a discernir.

-“¿Voces? ¿Ecos de recuerdos pasados?”- Pensé, con un temor creciente que no podía ni quería dejar de lado. No pude evitar volver a recordar la pesadilla que había tenido al perder el conocimiento durante el accidente.

Agité la cabeza, en un intento por despejar el extraño aturdimiento que estaba comenzando a anegar mi mente. Al dirigir mi atención hacia el resto de mis compañeros, pude comprobar que los mismos estaban siendo afectados por el sobrenatural embrujo que parecía haberse posicionado sobre mi persona.

Mi súbito movimiento se encargó de sacarlos del extraño estado de trance que parecía haberse hecho con todos nosotros. Como era de esperar, la primera en reaccionar fue la capitana:-

-Es mejor que nos pongamos en marcha de una buena vez. No tengo necesidad de repetirles que lo hagamos con el mayor de los cuidados- Pulsó el comunicador que llevaba en su muñeca- Gorg, ya estamos en marcha...

Le respondió una tremenda estática y la débil voz del segundo de abordo:-

-rrrrzzzztendidozzzcaptzzzz...

-¡¡Malditas porquerías!!- Exclamó con furia mal contenida la capitana.

-Los comunicadores también están siendo afectados por esa interferencia- Comentó Arthus, comprobando el funcionamiento de su propio equipo- Solo espero que los detectores no pierdan su efectividad, ahora que más los necesitamos.

-No se preocupe por eso capitana- Respondió Andersen, que no había perdido para nada su frío optimismo- Los detectores nos podrán guiar hasta la fuente de la distorsión. Si logramos desactivarla, lo más probable es que desaparezcan todos los problemas que tenemos.

Molina dudó unos instantes, como si estuviera sopesando el continuar o no con la misión. La falta de comunicación con la nave era una fuerte baza para suspenderla, pero una nueva intervención de Andersen cortó todas mis esperanzas de lo que consideraba una sensata decisión.

-Capitana, como ya le dije antes dudo que la misión pueda llevarnos más allá de un par de horas. Según pude comprobar, la fuente de emisión no se encuentra lejos de aquí. Estoy casi seguro que podemos llevar a cabo la misión sin necesidad de estar permanentemente comunicados con la Juan Salvo.

Este último razonamiento decidió a nuestra jefa de expedición que, con paso firme, comenzó a descender con rapidez la escalinata. Una vez que hubimos llegado a la amplia calle, iniciamos nuestra marcha barranca abajo, casi pegados a las altas cercas de hierro forjado que nos separaban de las antiquísimas mansiones.

Sumidos en total silencio, continuamos en apretada marcha por espacio de unos diez minutos. A pesar de la calma reinante, yo no podía dejar de mirar hacia los oscuros ventanales de las viejas edificaciones en busca de algún movimiento, una sombra, que delatara la presencia de habitantes en su interior. 

Más que casas se me antojaron que las mismas eran realmente oscuros mausoleos, guardianes de tiempos muertos y olvidados, a los cuales no debíamos dejar en paz. Creí volver a escuchar ese tenue sonido de voces lejanas...

La capitana, que iba en el último lugar, se detuvo bruscamente.

Como si fuéramos un único individuo, todos la imitamos. Nuestras miradas convergieron sobre ella, que en ese momento se hallaba de espaldas observando el camino por el cual habíamos estado descendiendo. Igual que mis compañeros, escruté hacia la altura en busca de alguna pista que nos indicara la alarmante actitud de nuestra jefa. 

No pude ver absolutamente nada... tan solo el perfil de la inmensa biblioteca y un montón de hojas secas empujadas por el viento.

-¿Qué pasa capitana?- Pregunté, acercándome a ella.

-No sé... –Molina dejó entrever un gesto que la transformó en una persona sumamente aterrada, un inquietante detalle que hizo erizar mis cortos cabellos- El sonido que creí escuchar en la biblioteca, como de algo que se arrastraba... me pareció sentirlo detrás de mí.

-Seguro que se trata del viento... –Dijo Andersen, sin dejar de mirar hacia el camino que habíamos recorrido- Creo que es mejor que sigamos... el tiempo apremia.

Haciendo un evidente esfuerzo, Molina se recompuso y su rostro volvió a la pétrea belleza que lo caracterizaba. Finalmente dijo:-

-Usted Dewan tome el puesto de la retaguardia y esté muy atento a lo que suceda a nuestras espaldas.

A medida que nos alejábamos de la biblioteca, mi mirada se dirigió una y otra vez hacia atrás en busca de algo que pudiera estar amenazándonos. La inmensa mole de la biblioteca, y nuestro único contacto con nuestro presente, fue disolviéndose poco a poco en la oscuridad. Advirtiendo mi inquietud, Arthus se puso a la par mía y me dijo en voz muy baja:-

-Dewan, tengo algo que confesarte. No quiero que nadie lo sepa pues, hasta que la capitana hizo ese comentario, creí que me hallaba envuelto en un sueño... y todavía no estoy seguro que no haya sido así–Lanzó un profundo suspiro y dijo con inaudible rapidez- A vos no puedo ocultártelo, pero... lo que ella escuchó, yo también pude percibirlo.

Lo miré vivamente impresionado y supe, por la palidez presente en el rostro de mi amigo, que me estaba diciendo la verdad. Arthus no era precisamente una persona imaginativa, por lo que tomé muy en serio su confesión.

-¿Qué es lo que escuchaste exactamente?- Pregunté, mientras veía alejarse a Molina y Andersen.

-Como si algo estuviera arrastrándose tras de nosotros. Un ruido demasiado extraño como para poder explicarlo con coherencia... –Calló unos instantes, sopesando lo que diría a continuación- De lo único que si estoy seguro es que, sea lo que sea, algo nos está acechando.

-“¿Algo?”- Me pregunté estremecido.

Eché una nueva mirada hacia atrás. Una espesa niebla estaba comenzando a levantarse en ese momento. Traté de imaginarme que sería lo que nos estaba siguiendo y mi imaginación se encargó de enriquecer aún más mis temores.

-¿Qué podemos hacer al respecto?- Pregunté.

-Estar muy atentos a lo que pase. La capitana es una buena mina, pero está empecinada en encontrar a esos supuestos Tempoterroristas- Me contestó Arthus, mientras apuraba su avance- Quizá sería conveniente que tengas el arma lista para matar...

CONTINUA...

domingo, 28 de septiembre de 2014

LA INIQUIDAD DE LAS SOMBRAS (4) por Daniel Barragán


CAPITULO IV
VISITA AL PASADO
 
La espesa niebla había dejado dejado de rodear a la Juan Salvo, para ceder su lugar a una oscuridad que resultaba ser aún más inquietante. El silencio, cual si fuera una pesada carga sobre nuestros hombros, se hizo entre todos los que nos encontrábamos parados frente a la ventana de observación.
 
Finalmente, en un intento por no perder el tiempo en inútiles y atemorizadas contemplaciones que no conducían a nada, la capitana Molina activó el sistema de apertura y la esclusa se deslizó con un apagado zumbido. La luz interior de la esfera hirió la negrura imperante y, por unos breves instantes, creí estar ingresando en una realidad que era totalmente diferente de la que habíamos conocido hasta el momento.

-“Una visita a nuestro pasado mediato- Pensé estremecido- Nada de dinosaurios ni mamuts… ¡Seres humanos como nosotros! ¡Nuestros antecesores!”

Con pasos lentos, avanzamos por la plataforma de descenso. A nuestros oídos llegó el reverbero de mil ecos apagados. Me pareció adivinar a cierta distancia unas inmensas estructuras, apenas perfiladas en la oscuridad.

-Evidentemente nos hallamos dentro de algún tipo de edificación de enormes dimensiones- Dijo la capitana sin detener su cauta marcha.

Por unos instantes me pareció que el tono presente en su voz revelaba cierto temor, algo muy inquietante en una persona tan adusta y severa como lo era ella. Lo descarté de inmediato, atribuyéndolo a mis propios miedos nacidos a expensas de la cerrada lobreguez en la que estábamos envueltos.

-Este lugar tiene el típico aroma de las cosas muy viejas- Murmuró Serkis, quien se hallaba a mi derecha- Puede tratarse de un museo... o una biblioteca- Husmeó el aire ruidosamente, evidenciando una gran emoción- ¡Huela Dewan!... ¡Es evidente que se trata del aroma de libros viejos!

Aspiré profundamente y un penetrante aroma a decadencia me hizo toser, hasta que gruesas lágrimas comenzaron a rodar por mi rostro. Miles de ecos volvieron a escucharse, como si unos fantasmas hubieran sido despertados por nuestra osada intromisión. No pude evitar que un nuevo estremecimiento recorriera mi cuerpo, al pensar en esa idea tan estrafalaria.

-¡Teniente Rotera, encienda las luces de posición! ¡Doctor Andersen, compruebe nuevamente el origen de la fuente de emisión y trate de obtener alguna información que nos pueda ser útil!- Ordenó la capitana por el intercomunicador- Es evidente que no hay nadie por aquí que pueda vernos.

Los faros direccionales se encendieron y lo que revelaron sobrecogió mi corazón.

Dispuestos en laberínticas e interminables hileras de estantes de oscura madera, los viejos lomos de miles de libros hacían relucir, furiosas, sus filigranas de oro y plata ante la luz que había osado perturbar su adormecida existencia.

-¡Lo sabía!- Exclamó alborozado el lingüista, sin reparar en los ruidosos ecos que estaba produciendo su aguda voz- ¡Llegamos a una biblioteca!

No pude evitar sonreír, cuando me di cuenta que Serkis se parecía a un sorprendido chiquillo que hubiera recibido de regalo algún juguete largamente esperado.

-¡Todo esto es tan solo basura acumulada ocupando un espacio innecesario!- Amonestó con desdén Arthus- Nuestra biblioteca virtual, allá en ciudad Helios, es la décima parte de todo esto. En ella podemos encontrar la sabiduría universal... y todo en económicos bits de información.

-Debidamente resumidos y expurgados de toda aquella información que no sea conveniente para el conocimiento público- Replicó Serkis, que no estaba dispuesto a dejarse intimidar por las críticas de mi amigo. Se acercó a uno de los enormes anaqueles y acarició el polvoriento lomo de uno de los libros- Nunca se va a poder comparar una computadora con un libro. En ellos se viven cada uno de los pasajes de una narración o una idea. Cuando tocamos sus páginas podemos sentir a la pluma del escritor rozándolas. Uno puede llegar a imaginarse sus horas de desvelos, sus alegrías, sus penas... y también sus temores.

-¡Estupideces!- Rió despectivo Cedis. Su exagerado desprecio por los gustos de Dakaris me sorprendieron enormemente- La poesía y la fantasía ya no tienen cabida en nuestro mundo. Lord Byron... Shakespeare… Cortazar… Borges… Cervantes… Asimov, son simples recuerdos de un pasado decadente y hoy tan solo son coloridos nombres para denominar avenidas, plazas y naves espaciales o temporales.

-Le recuerdo querido doctor que no estamos precisamente en nuestro bienamado mundo en donde todo está embalado y etiquetado. En estos momentos nos encontramos varados en ese pasado “decadente” que parece despreciar con tanta vehemencia.

Arthus ya iba a contestar de mala manera a su opositor, cuando la capitana, haciendo un ademán furibundo, les ordenó callarse.

-Un ruido... –Fue su único comentario.

Todos permanecimos tensos y agazapados, con nuestras manos apoyadas en las culatas de las pistolas que llevábamos, pero no pudimos captar nada. Solo había silencio y oscuridad.

-¿Qué escuchó capitana?- Aventuré a preguntar en voz baja.

-No sé... me pareció escuchar un sonido muy tenue, como si algo estuviera arrastrándose entre los anaqueles que se encuentran más allá de donde llegan nuestras luces- Permaneció durante unos instantes en silencio, intentando volver a captar el sonido que había llamado su atención- Por un momento tuve la sensación de que algo nos estaba acechando.

-“¿Algo? ¿Por qué no dijo alguien?- Pensé extrañado, sin poder quitar la vista de las sombras que nos rodeaban- ¿Por qué no alguien?

-Quizá haya sido una rata- Dijo Serkis, adelantándose unos pasos hacia la oscuridad. No se lo notaba en lo absoluto atemorizado- Era bastante frecuente encontrar este tipo de criaturas en estos sitios.

-Un punto más a favor de mis razonamientos- Recomenzó Arthus, evidenciando un gran fastidio por lo que estaba pasando. Me pregunté si no estaría tan asustado como yo lo estaba en ese momento- Los libros y bibliotecas solo traen suciedad y enfermedades.

La agria respuesta del lingüista quedó en las intenciones, pues en ese mismo momento Andersen y Rotera hicieron su aparición. Por unos instantes, ellos también se sintieron embarazados ante la magnificencia del lugar, pero finalmente el relativista rompió el cargado silencio que se había vuelto a adueñar entre nosotros:-

-Capitana, pude volver a comprobar la fuente de emisión y afortunadamente no se encuentra lejos de aquí. Ya cargué las especificaciones en los detectores personales. La misión no creo que pueda llevarnos mucho más de un par de horas.

Todos, menos la capitana, nos sentimos embargados por una gran desazón ante la idea de visitar un tiempo en el que el hombre ya existía. Si bien nuestras armas y trajes de biokevlar podían defendernos de cualquier agresión, temíamos más a las posibles consecuencias que la paradoja de Bradbury pudiera acarrear.

Según postulaba la misma, cualquier alteración en este periodo de tiempo (por pequeño que fuera) podía cambiar de manera exponencial nuestro futuro, encontrándonos al volver con un mundo totalmente diferente al que habíamos dejado a nuestra partida. Si bien muchos teóricos afirmaban que esas alteraciones ya se habrían producido y no éramos conscientes de ello, no me sentía precisamente con ganas de realizar ninguna comprobación personal sobre todas esas conjeturas.

Particularmente amaba muchas cosas de mi presente como para perderlas de una forma estúpida como, por ejemplo, matar por error a alguno de mis ancestros.

-Pongan las armas en modo aturdidor. No queremos muertos en esta excursión- Ordenó la capitana, ignorando los evidentes gestos de preocupación entre todos los presenes- El teniente Rotera y el doctor Dakaris se quedarán en la nave, para vigilar que nadie entre en la biblioteca. Resulta evidente que afuera es de noche, pero no vamos a correr riesgos innecesarios. El resto me va a acompañar como apoyo táctico- Volvió a mirarnos a todos con ojos centelleantes- ¡Y no disparen, a menos que su vida dependa de ello!

Con cierta torpeza de mi parte, producto quizá de mi ansiedad, ajusté mi Bart-Davidson multifunción en el modo Tasser, una descarga aturdidora cuyo único problema no pasaba de un desmayo y posterior dolor de cabeza.

-“¿No tendremos acaso una confrontación con Tempoterroristas, que no van a dudar en disparar a matar si nos ven?”- Se preguntó mi yo interior.

-No te preocupés porque tengamos algún enfrentamiento con los locales- Murmuró Arthus, mientras ajustaba su propia pistola. Si bien su conversación parecía casual e indolente, sus gestos evidenciaban el mismo tipo de preocupaciones que yo estaba sintiendo- Lo más probable es que no se den cuenta de nuestra presencia. Las ropas que llevamos no son tan raras y siendo de noche podemos incluso llegar a pasar desapercibidos...

-¡Está bien papá!- Respondí con tono burlón- Pero creo que ya estoy bastante grandecito como para que me cuides de esa manera.

Una vez realizados los ajustes, Arthus y yo nos reunimos con el resto de nuestros camaradas.

-Quédese tranquila capitana- Estaba diciendo en esos momentos el lingüista, que ya tenía un libro de gruesas tapas acunado entre sus brazos- Tengo mucho que investigar y escanear en esta biblioteca. Pude llegar a ver algunos libros que ya estaban desaparecidos desde antes de la crisis del papel...

La capitana se permitió esbozar una sonrisa ante el entusiasta comentario de Dakaris. Pero el gesto fue breve, volviendo a adoptar el porte militar que la caracterizaba.

-“¡Esta mujer si que sabe esconder sus sentimientos!- Pensé con cierta envidia, mientras la veía alejarse- Hay momentos que parece tener la sensualidad de una pared de ladrillos... ¡No me puedo imaginar su vida con esposo y, según me contaron, dos hijos!

Con paso firme, la capitana se dirigió hacia la puerta de entrada de la biblioteca, la cual se hallaba a unos veinte metros de donde nos encontrábamos. La misma era una inmensa mole de madera de roble, adornada por una multitud de figuras talladas que resultaban ser harto extrañas como para haber sido realizadas por manos humanas. Dichas tallas parecían representar a un amorfo ejército de bizarras criaturas de características indefectiblemente demoníacas. Me sentí agradecido por no poder observarlas con claridad, ya que sus poses y maléficos rostros me provocaron una gran inquietud.

Al prestar atención a mi alrededor me di cuenta que el resto de mis compañeros compartían, aunque intentaban no demostrarlo, los mismos sentimientos que anidaban en mi interior.

La temblorosa mano de la capitana se alzó hacia la puerta de manera muy lenta, como si temiera que esta pudiera llegar a producirle algún tipo de daño. A mi lado, Arthus se apoyaba alternativamente sobre un pie y sobre el otro con evidente nerviosismo.

-“Todos estamos muy lejos de sentirnos tranquilos- Pensé con amargura- Mal que nos pese, nuestra visita al pasado ha dado inicio".


miércoles, 17 de septiembre de 2014

CUANDO LOS COMICS CHOCAN (II)

B) ¡PIÑA VA PIÑA VIENE!


"Esta ha sido la batalla que todo en el planeta Tierra han estado deseando y esperado"


Mike Carlin

En el año 1996, tanto Mike Carlin (DC) como Mark Gruenwald (Marvel) vieron con muy buenos ojos la unión comercial que estaba gestándose entre ambas casas y los diferentes crossover que habían sido publicados. Pero ambos editores sentían que aún faltaba algo que superara con creces todo lo realizado hasta ese momento.

No cabía duda alguna que hacía falta llevar a cabo la madre de todas las batallas entre las dos huestes superheroicas. Era necesaria una historia que se encargara de llenar de plata los codiciosos bolsillos de ambas editoriales y para lograr todo eso era necesario crear…



¡LA SAGA DEFINITIVA!

¡EL ENFRENTAMIENTO DECISIVO!

¡¡¡LA BATALLA DEL SIGLO!!!

En esta esquina con pantalones colorados y visión de rayos calóricos… ¡EDITORIAL DC!

En la otra esquina, con pantalones azules y telas de araña… ¡EDITORIAL MARVEL!


¡¡MARVEL VS. DC!!

¡¡DC VS. MARVEL!!

¡EL PREMIO PARA EL GANADOR DE ESTE COMBATE SERÁ LA SALVACIÓN DE SU UNIVERSO!

En un oscuro callejón, situado en Ciudad Gótica/Nueva York, una caja de cartón brilla con una extraña luminosidad… 

De manera súbita, un sorprendido Spider-Man se ve trasladado a Ciudad Gótica en presencia del demencial Joker

Superman le para los pies a un Juggernaut enloquecido que ha hecho su aparición en la azotea del Daily Planet

Batman y Nightwing son sorprendidos por Wolverine y Gambito, cuando los mutantes se roban nada menos que el Batmovil.

Wonder Woman, Hulk, El Capitán América, Flash, SuperboyTormenta, Green Lantern y otros campeones desaparecen de manera imprevista en un destello de luz… 

Robin (Tim Drake) conoce a Jubilo de los X-Men y se enamoran… 

J. J. Jameson se ve convertido en el dueño del diario El Planeta… 

Steel contra el Hombre AbsorbenteDaredevil a los golpes con El AcertijoDr. Doom intenta someter el poder del Capitán MarvelStarman y el Dr. Strange tratan de desentrañar los enigmas del universo… Arcangel y el Hombre Halcón comparten los cielos de la Tierra… Supergirl y She-Hulk unen sus fuerzas contra el crimen…

¿A que se debe todo este auténtico descalabro interdimensional?

La respuesta es sencillamente espeluznante, cuando tanto El Espectro y como El Tribunal Viviente descubren una antiquísima rivalidad existente entre dos dioses-hermanos, ambos encarnaciones de los dos universos que se encuentran en crisis… 

 “Al principio… existían dos entidades… “Hermanos” aunque también eran hermanas, sin sexo, ambiguos. Eran Yin y Yang. Bien y mal. Main-yu…

Abarcaban la totalidad… excepto el uno al otro. Eran tan solo”Yo”


Una vez ya lucharon desatando fuerzas que acabaron y volvieron a empezar la creación. En la explosión y renacimiento los hermanos se separaron. Su esencia fracturó el nuevo universo en un Multiverso.


Los fragmentos de su esencia se esparcieron. El universo se expandió y también los hermanos. Tardaron eones en recordar su consciencia. Tuvieron que pensar… antes de poder ser… y en ese tiempo el recuerdo del otro se había desvanecido.

Pero ahora, los recientes acontecimientos, que sacudieron el universo y redefinieron la realidad… han dado de nuevo consciencia mutua a los hermanos.

Al saber que no eran “Yo” sino “nosotros” no podían existir con tal falta de singularidad ni tampoco estaban completos, porque en su antigua batalla. Parte de cada uno acabó en el universo del otro.


Sin embargo, al observar y entender la existencia de sus respectivos guardianes cósmicos… El Espectro y el Tribunal Viviente… han dado con la solución. Convencidos de que su universo es intrínsecamente superior al del otro…


“Ambos” deseaban ser “completos” y “únicos”, pero sabían que luchar entre ellos era inútil…


Enfrentaran a sus respectivos seres superpoderosos en una guerra capaz de acabar con todas las guerras… y con un universo.


El problema es que algunos campeones son tan poderosos que la batalla podría ser eterna y sin resultado. Asi pues, las reglas son simples: quien inmovilice primero al otro, en cada caso gana. El equivalente en lucha libre terrestre a una presa. La parte que pierda más combates… desaparece para siempre.


Cada par de héroes será convocado en su momento en un campo de batalla y deberán luchar porque si se niegan nada impedirá que los hermanos mismos se enfrenten… y si eso ocurre será el final de todo.”

Las cartas estaban sobre la mesa y tan solo un simple ser humano, un inesperado héroe, será el encargado de detener toda esta locura de características cósmicas… 


¡ATIZA! ¡DIANTRES! ¡ZAMBOMBA!

La miniserie en cuestión fue editada en 4 tomos de 48 páginas cada uno, dos de ellos realizados por la Editorial Marvel y los dos restantes corrieron por cuenta de la Editorial DC. Los guiones estuvieron a cargo de Peter David (Marvel) y Ron Marz (DC), en tanto que los dibujos fueron realizados por Claudio Castellini y Dan Jurgens.

Con el fin de poder enganchar a los cebados de siempre (entre los que me incluyo) la compañía Skybox sacó a la venta una colección de trading cards de excelente factura, con ilustraciones realizadas por Adam Kubert, Jim Palmioti, Joe Quesada, Barry Kitson, Mike Wieringo, John Byrne, Stuart Immonen, Ray LagoRon Wagner, Joe Kubert, Darick Robertson, Dave Dorman, Boris Vallejo y otros.

Pero la gran novedad de la saga lo constituyó el hecho de que en cada uno de los paquetes venía un cartoncito en el cual los fans debían colocar, a modo de pronóstico deportivo, cuál de los contrincantes iba a ser el vencedor de la pugna entablada. La lista fue la siguiente:-


-AQUAMAN VS. NAMOR-
-GLEN ORBIK-
-CATWOMAN VS. ELECTRA-
-GLEN ORBIK-
-FLASH VS. QUICKSILVER-
-RAY LAGO-
-ROBIN VS. JUBILO-
-ERIC PETERSON-
-SILVER SURFER VS. GREEN LANTERN-
-MARK NELSON-
-THOR VS. CAPITAN MARVEL-
-GLEN ORBIK-
-BATMAN VS. CAPITAN AMERICA-
-DAVE DORMAN-
-LOBO VS. WOLVERINE-
-MARC SASSO-
-SPIDER-MAN VS. SUPERBOY-
-JOE JUSKO-
-STORN VS. WONDER WOMAN-
-ERIC PETERSON-
-SUPERMAN VS. HULK-
-GLEN ORBIK-
Como puede llegar a observarse al leer esta lista de combatientes, la idea daba todas las claras señales de transformarse en un golazo, ya que por fin había nacido el enfrentamiento esperado por los fans a lo largo de todo el mundo.

Para serles sincero, y habiéndolo vuelto a leer luego de poco menos de 20 años de su publicación, estos especiales no son lo que se dice una maravilla argumental y mucho menos un hito que redefiniría la historia de los comics. El mismo resulta ser una suerte de extraña copia de diferentes sagas aparecidas con anterioridad tanto en DC como en Marvel... o sea, juntemos todos los superhéroes que podamos en una viñeta y pongamos diálogos rimbombantes de características cósmicas. 

Para hacer la cosa un poco peor, las batallas son demasiado cortas, sin nada ingenioso que mostrar en las mismas más que gigantescos ¡¡¡KRAKADOWN!!! o ¡¡¡K-POWN!!!, y cuya resolución es bastante tomada de los pelos. A eso no debemos olvidar sumarle el hecho que huele a comercialismo desde miles de años luz de distancia.

A pesar de mis críticas en contra, cosa que poco les debe importar a los grandes directivos de ambas editoriales, esta miniserie ganó el Comics Buyer´s Guide Fan Award como la mejor serie limitada en el año 1997.

Afortunadamente, este emprendimiento editorial tuvo una derivación que resultó ser bastante interesante y que serviría para justificar la realización de esta auténtica payasada.

El sorprendente Universo Amalgam estaba comenzando a ver la luz.

ANEXO

- DC VERSUS MARVEL # 1: Round One

Portada: Dan Jurgens

Guión: Ron Marz


Dibujos: Dan Jurgens y Claudio Castellini 


Entintado: Joe Rubinstein y Paul Neary


Color: Gregory Wright


Personajes DC: Superman, Batman, Wonder Woman, Superboy, Robin, Supergirl, Lobo, El Espectro, Joker, Lois Lane, Flash, Green Lantern (Kyle Rayner), Martian Manhunter, Aquaman, Capitán Marvel, Demon, Starman, El Hombre Halcon, Jimmy Olsen, Catwoman, Steel, Firestorm, Bane, El Acertijo, Deathstroke y Man-Bat.


Personajes Marvel: Spider-Man (Ben Railly), Wolverine, Storm, Capitán América, Hulk, El Tribunal Viviente, Gambito, Juggernaut, La Antorcha Humana, La Cosa, Dr. Strange, J. J. Jameson, Betty Ross, She-Hulk, Hydra, Profesor Xavier, Bestia, Cíclope, Psilocke, Jubilo, Magic, Quicksilver, Thor, Silver Surfer, Namor, Daredevil, Elektra, Dr. Doom, El Hombre Absorbente, Annihilus, Hobgoblin, Venon, Bullseye, Abominación, Arcangel, Ghost Rider y Punisher.


Hace su aparición Axel Asher.


- MARVEL VERSUS DC # 2: Round Two

Editor: Bob Harras

Portada: Claudio Castellini


Guión: Peter David


Dibujos: Claudio Castellini y Dan Jurgens


Entintado: Paul Neary y Josef Rubinstein


Color: Gregory Wright


Letras: Bill Oakley


Personajes Marvel: Thor, Quicksilver, Namor, Beast, Storm, Ghost Rider, Wolverine, Gambito, Jubilo, Arcangel, Ciclope, La Antorcha Humana, La Cosa, Daredevil, El Lagarto, Capitan América, Hulk, Thor, Spider-Man, Iceman, Quicksilver, Namor, Silver Surfer, Hobglobin, Thanos, Dr. Doom, Kingpin, Elektra, Bullseye y Rick Jones.


Personajes DC: Wonder Woman, Capitán Marvel, Flash, El Hombre Halcon, Killer Croc, Nightwing, Batman, Robin, Superman, Aquaman, Green Lantern, Superboy, Lobo, Catwoman, Bane, Lois Lane, Darkseid, El Espantapájaros y Snapper Carr.


- MARVEL VERSUS DC # 3: Round Three

Editor: Bob Harras

Portada: Claudio Castellini


Guión: Ron Marz


Dibujos: Claudio Castellini y Dan Jurgens


Entintado: Josef Rubinstein y Paul Neary


Color: Gregory Wright


Letras: Bill Oakley


Personajes Marvel: Viuda Negra, Capitán América, Iron Man, Thor, Ironman, Ojo de Halcon, Quicksilver, Júbilo, Silver Surfer, Elektra, Spider-Man, Wolverine, Storm, Hulk, Thanos, Dr. Doom y J. J. Jameson.


Personajes DC: Batman, Robin, Green Lantern (Kyle Rayner), Catwoman, Superman, Wonder Woman, Capitán Marvel, Daredevil, Superboy, Steel, Canario Negro, Lobo, Speedy, Batman, Darkseid, Cyborg, Metallo, Lois Lane y Bibbo Bibbowski.


Personajes Amalgam: Dark Claw (Batman/Wolverine), Doctor Doomsday (Dr, Doom/Doomsday), Supersoldier (Superman/Capitán América), Deadeye (Deadshot/Bullseye), Doctor Strangefate (Dr. Strange/Dr. Fate/Profesor X), Spider-Boy (Superboy/Spider-Man), Lethal (Cheetah/Kraven), Nightcreeper (Creeper/Nightcrawler), Amazon (Storm/Wonder Woman) y Wraith (Obsidian/Gambito)


Hace su primer aparición el personaje de Access.


- DC VERSUS MARVEL # 4: Round Four

Portada: Dan Jurgens

Guión: Peter David


Dibujos: Dan Jurgens y Claudio Castellini


Entintado: Josef Rubinstein y Paul Neary


Color: Gregory Wright


Letras: Bill Oakley


Personajes DC: El Espectro, Batman, Robin, Wonder Woman, Lobo, Superman, Superboy, Robin, Atom, Catwoman, Flash, Jack Ryder, Capitán Marvel, Green Lantern (Kyle Rayner, Darkseid, Joker, Perry White, Alfred Pennyworth y Lois Lane.


Personajes Marvel: El Tribunal Viviente, Capitán América, Storm, Wolverine, Hulk, Spider-Man, Júbilo, Elektra, Quicksilver, Nighcrawler, Thor, Silver Surfer, Bucky, La Vision, El Hombre Hormiga, Thanos, Kingpin, El Hombre Topo, Kingpin, Abominación, Venom, Betty Banner y J. J. Jameson.


Personajes Amalgam: Dark Claw (Batman/Wolverine), Supersoldier (Capitán América), Amazon (Wonder Woman/Storm), Spider-Boy (Superboy/Spider-Man), Hyena (Joker/Dientes de Sable), Apollo (Ciclope/The Ray) y Dr. Strangefate (Dr. Strange/Dr. Fate/Profesor X).