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domingo, 25 de abril de 2010

FURIA DE TITANES

LOS DIOSES DEBEN ESTAR LOCOS
Por Daniel Barragán (Terramán)



El 15 de abril de este año se estrenó en los cines argentinos una de las películas del género fantástico más esperadas: “Furia de Titanes” (Clash of the Titans) dirigida por Louis Leterrier y protagonizada por Sam Wortington, Lian Neeson y Ralph Fiennes, pero para hablar sobre la misma, remarcando sus defectos y sus virtudes, primeramente debemos hacer un pequeño viaje en el tiempo hasta principios de la década del 80।

Por esos días, la animación computada aun se hallaba en pañales y las criaturas fantásticas aun eran movidas mediante el complejo sistema de animación conocido como Stop-motion. Creado, a principios de la década del 20 por Willis O´Brien (El Mundo Perdido –1925- y King Kong –1933-) el mismo consistía en animar fotograma a fotograma muñecos articulados, hechos de metal recubierto con látex o caucho, a la manera de los dibujos animados.
Las dos películas mencionadas anteriormente (auténticas joyas de la historia de la cinematografía) impactaron profundamente en la mente y la imaginación de un jovencito, que se dedicaría con ahínco a elaborar sus propias creaciones. Su nombre: Ray Harryhausen.
Raymond Frederick Harryhausen (1920 – Los Ángeles –USA) iniciaría su carrera profesional junto a O´Brien en “El Gran Gorila” (Mighty Joe Young –1949-) y de ahí en más se transformaría en el auténtico promotor de este sistema de animación tan particular.

Con películas como “El Monstruo de Tiempos Remotos” (The Beast from 20000 Fathoms –1954-), “La Tierra vs. Los Platos Voladores” (Earth vs. Flying Saucers –1956-, “La Bestia de Otro Planeta” (20 Million Miles to Earth –1957-), “Sinbad y la Princesa” (The 7th Voyage of Sinbad –1958-), “Los viajes de Gulliver” (The Three Worlds of Gulliver –1960), “La Isla Misteriosa” (Mysterious Island –1961-), “Jason y los Argonautas” (Jason and the Argonauts –1963-), “Un Millón de Años Antes de Cristo” (One Million Years BC –1966-) y “El Valle de Gwangi” (The Valley of Gwangi –1969-), entre otras, Harryhausen se encargó de ofrecernos a un variado muestrario de criaturas fantásticas, que iban desde feroces dinosaurios hasta cíclopes y platillos voladores, los cuales parecían tener una personalidad, dotándolos de una vida que iba más allá de un simple muñequito de plastilina, de un tipo disfrazado de “mostro” o la tapa de un tacho de basura que colgaba de unos hilitos.

Su arte influenciaría a toda una generación de cineastas y expertos en efectos especiales, que se encargarían de homenajear constantemente la labor de esta auténtica leyenda del cine fantástico. Ya bastante cansado, y viendo que su labor artesanal iba perdiendo terreno ante la nueva tecnología, Harryhausen realizó la que sería su última producción para la pantalla grande. En la misma volcaría todo su amor por la mitología griega, tal cual lo había hecho con la magnífica “Jason y los Argonautas”. El saldo final sería conocido como “Furia de Titanes” (Clash of the Titans –1981-) en donde serían narradas las aventuras del héroe Perseo y su lucha contra la Gorgona Medusa.

Desterrada por el rey de Argos, Perseo (Harry Hamlin) –nacido de la unión de Zeus (Lawrence Olivier) y la hija del rey- deberá enfrentarse a la ira de la diosa Tetis (Maggie Smith) y salvar a la bella Andrómeda (Judi Bowber) de las garras del temible Kraken. Para lograr eso deberá luchar contra escorpiones gigantes, cancerberos de dos cabezas y a la mortal Medusa, cuya mirada transforma en piedra a quien tenga la osadía de meterse con ella. Finalmente, gracias a la ayuda del caballo volador Pegaso y a la cabeza cortada de la Gorgona, Perseo destruirá definitivamente al amenazante Kraken, restaurando la paz entre los dioses y los hombres.

La película, distribuida por United Artist, también contó con la actuación de famosos actores como Ursula Andress, Claire Bloon y Burgess Meredith.

Si bien la película no es, para mi gusto, la mejor que realizó el maestro, tuvo bastante éxito entre los fans ansiosos por ver en acción al afamado creador de tantas maravillosas criaturas. Tras este film, Harryhausen se retiraría definitivamente de la escena, realizando únicamente pequeños aportes como consultor técnico y presentándose en convenciones, en donde sería recibido como un héroe.

En el año 2002, el productor Adam Schroeder y los escritores John Glenn y Travis Wright, desarrollaron un guión con el cual recontarían la historia de Perseo, el cual permaneció cajoneado durante cinco años, cuando la productora Legendario Pictures, Thunder Road Pictures y Warner Bros unieron sus intereses con el fin de realizar una remake del exitoso clásico de los ochenta.

En un principio Stephen Norrington iba a estar a cargo de la dirección, pero finalmente recayó en manos de Louis Leterrier, entre cuyos créditos figuran El Transportador (2002), Danny the Dog (2005) y El Increíble Hulk (2008).
Nuevamente, Perseo (Sam Wortington) deberá enfrentarse a la amenaza del Kraken, al que se suma un nuevo enemigo: el cruel Hades (Ralph Fiennes) que planea traicionar a su hermano Zeus (Liam Neeson) y al resto de los dioses olímpicos. Ayudado por un grupo de soldados de la ciudad de Argos, la inmortal Io (Gemma Arterton) y el fiel Pegaso, se verá obligado a desafiar la furia del dios de los avernos y a toda una serie de monstruosas criaturas, magistralmente animadas por computadora.


El film fue realizado en los míticos Estudios Shepperton, en Gales y en Las Islas Canarias y sería estrenada en Londres el 29 de marzo del 2010.

A la hora de criticar este film, que parece una extraña mezcla entre 300 y El Señor de los Anillos, no puedo decir que sea mala pues estaría faltando a la verdad. Pero tampoco puedo decir que sea buena.
Lo mejor de todo son, sin lugar a la menor duda, los magníficos efectos especiales que estuvieron a cargo de Nick Davis, Conor O´Sullivan y Neil Corbould (conocidos por haber ganado varios Oscars por la película Batman el señor de la noche) en donde nos muestran una magnífica interacción entre los personajes y las criaturas fantásticas con las que se encuentran, entre las que se destacan el caballo Pegaso y la lucha con la Gorgona Medusa. Lamentablemente, el guión apesta a viejo, con una serie de disquisiciones filosófico-moralistas en torno a la relación entre el hombre y sus creencias, las cuales resultan bastante ridículas en nuestro siglo XXI, un presente en donde las bombas atómicas, la robótica y la informática son mucho más interesantes para ser llevadas a las pantallas que una tragedia griega sobre un hecho que jamás ocurrió. A pesar de ser visualmente interesante, esta obra carece del sentido de lo maravilloso que tan bien supo recrear Harryhausen en toda su obra cinematográfica.

Aun así es un producto bastante entretenido, digno para ser visto con un vaso de coca y un balde extra grande de pochoclo, especialmente para aquellos nostalgiosos del Sábado de Superacción.

Según información dada por la propia United Artist, existen proyectos para la realización de otras dos películas que conformarían una suerte de trilogía a la manera de El Señor de los Anillos. Digo yo ¿valdrá la pena?

Tan solo el tiempo, y los morlacos que amase esta película, se encargarán de aclararnos si este rumor se verá transformado en una realidad.

Sit transit gloria.

Ficha técnica:
Título
: Furia de titanes
Título original: Clash of the Titans

Dirección:
Louis Leterrier
País: Estados Unidos
Año: 2010
Duración: 108 min.
Género: Drama, Acción, Fantástico
Calificación: No recomendada para menores de 13 años
Reparto:
Sam Worthington, Gemma Arterton, Liam Neeson, Ralph Fiennes, Nicholas Hoult, Alexa Davalos, Danny Huston, Jason Flemyng, Mads Mikkelsen, Izabella Miko, Tamer Hassan, Polly Walker, Pete Postlethwaite, Liam Cunningham, Vincent Regan, Nathalie Cox, Hans Matheson, Luke Evans, Ian Whyte, Luke Treadaway, Jamie Sives, William Houston, Martin McCann, Robert Roman Ratajczak
Guión: Phil Hay, Matt Manfredi
Web: clash-of-the-titans.warnerbros.com
Distribuidora: Warner Bros. Pictures
Productora: Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures, Thunder Road Pictures
Presupuesto: 70.000.000,00 $
Animación: Diego Maia, Elwaleed Suliman, Peta Bayley
Casting: Elaine Grainger, Lucinda Syson Rose Wicksteed
Departamento artístico: Aaron Sims, Amanda Ward, Andrew Bennett, Bruce Gordon, Charlotte Malynn, Craig Narramore, Darren Hayward, Darren Reynolds, Darrin Denlinger, Eddie Yang, Emma Hanson, Fergus Clegg, Francis Poirier, Helen Xenopoulos, Ian Murray, Jack Garwood, Jack Salkeld, Jackie Yau, James Doh, Jamie Wilkinson, Jennifer Bowes, Jim Charmatz, John Fox, Jonathan Downing, Jonathan Moore, Julian Caldow, Julianna Kolakis, Karl Ayton, Kathy Heaser, Katya Guy, Keith Stevenson, Kim Frederiksen, Martin Kane, Michael Jones, Peter James, Quentin Davies, Richard Cheal, Rob Jose, Roger Holden, Sandra Phillips, Scott Patton, Steven Messing, Tara Ilsley, Terry Royce, Tim Browning, Tom Whitehead, Victor James Martinez, Will Ayres
Departamento de transportes: Barrie Williams, Colin Simmons, Darren Fenny, George Morris, Gerry Turner, Stephen Lawrence
Departamento editorial: James Winnifrith, Jane Winkles, Mark Burton, Matthew Benns, Todd Kleparski
Departamento musical: Michael Higham
Dirección: Louis Leterrier
Dirección artística: James Foster, Patricio M. Farrell, Troy Sizemore
Diseño de producción: Martin Laing
Efectos especiales: Alan Young, Andy Garner, Anne Marie Walters, Anthony Parker, Barry Best, Cliff Wallace, Corina Rosca, Dave Bonneywell, Dave Poole, David Brighton, David Watkins, Del Reid, Ian Morse, John Nolan, Manex Efrem, Mark White, Michael Dawson, Neil Corbould, Peter Haran, Peter Hawkins, Steve Benelisha, Steve Painter, Stuart Wishart, Victoria Williams
Efectos visuales: Aatesh Shah, Adam Davis, Adam Redford, Adam Walker, Adrian Ratley, Alex Hislop, Amy Davis, Amy Lloyd, Andre Brizard, Andrew Fensom, Andrew Wheater, Andy Pinson, Andy Stevens, Antonio Meazzini, Antony Allen, Arvind Sond, Asa Shoul, Ashley Tilley, Beatriz Lorenzo, Becca Donohoe, Ben Jones, Bjarni Robert Bragason, Cesar Eiji Nunes, Charlie Lovett, Christopher Davies, Claire Pegorier, Claude Schitter, Craig Sheppard, Dan Ayling, Dan Bailey, Dan Warder, Daniel Buhigas, Daniela Campos Little, David Edwards, Diego Garcia Huerta, Diego Guerrero, Duncan Robson, Emanuele Pavarotti, Gregory Peczinka, Guillaume François, Helen Carr, Helen Johnson, Henry South, Howard Julian, Ian Differ, Jack Hawkes, Jakub Krompolc, James D. Kelly, James Porter, James Stone, Jason McDonald, Javad Matoorian-Pour, Jean-Christophe Boue, Jigesh Gajjar, Jimmi Gravesen, John Kay, John Norris, Jorge Pimentel, Joshua Herrig, Julien Ducenne, Junaid Syed, Ken Dailey, Kevin Campbell, Kevin Jenkins, Kyle Mulqueen, Laurent Herveic, Laya Armian, Leigh van der Byl, Lorenzo Lavatelli, Lubos Gerardo Surzin, Maggie Walby, Marc Jones, Marco Carboni, Martin Chamney, Matt Boyer, Matthieu Chardonnet, Mauro Giacomazzo, Michael Adam Thompson, Michael Borhi, Michael Mulholland, Michele Stocco, Michelle Blok, Miriam Pepper, Natalie Lovatt, Nick Davis, Nikki Penny, Oli Clarke, Owen Jones, Paul Arion, Paul Campion, Paul Murphy, Pawl Fulker, Peter Seager, Radhika Patel, Rafael Morant, Richard Baker, Rick Boyle, Rob Pieke, Robert Nzengou-Tayo, Robin T. Brown, Rory Woodford, Ryan Mullany, Sally Wilson, Sam Rowan, Sandra Murta, Sawan Thakrar, Scott Taylor, Sophie Marfleet, Stanley A. Dellimore, Stephen Molyneaux, Steve Kimbrey, Thibault Gauriau, Thomas Brodeur, Tina Richardson, Will Burdett, Yanick Bourgie, Zakaria Boumediane

Fotografía: Peter Menzies Jr.
Guión: Matt Manfredi, Phil Hay
Guión de 1981: Beverley Cross
Historia original: Matt Manfredi, Phil Hay, Travis Beacham
Maquillaje: Colin Shulver, Dan Frye, Göran Lundström, Jenny Shircore, Jo Grover, Katie Lee, Kristyan Mallett, Maralyn Sherman, Robert Trenton, Rupert Simon
Montaje: David Freeman, Vincent Tabaillon
Música: Craig Armstrong for Melankolic Records
Producción asociada: Karl McMillan
Producción ejecutiva: Jon Jashni Lynn Harris Thomas Tull, William Fay
Sonido: Ben Collinson, Dominic Gibbs, Ivan Sharrock, James Mather, Steve Finn, Tim Fraser, Tom Barrow, Tom Harrison
Vestuario: Ann Maskrey, Benjamin Palmer, Dan Grace, Karen Beale, Lee Croucher Lindy Hemming Lupt Utama, Maurizio Torti, Sheena Wichary, Steve Scotton, Tony Carter

FURIA DE TITANES (Clash of the Titans -1981-)
Ficha técnica:
Título: Furia de Titanes (Clash of the Titans -1981-)
Género: Aventuras / Fantasía
Nacionalidad: Gran Bretaña
Director: Desmond Davis
Actores: Harry Hamlin .... Perseus
Judi Bowker .... Princess Andromeda
Burgess Meredith .... Ammon
Maggie Smith .... Thetis
Ursula Andress .... Aphrodite
Claire Bloom .... Hera
Siân Phillips .... Queen Cassiopeia
Flora Robson .... Stygian Witch
Laurence Olivier .... Zeus
Tim Pigott-Smith .... Thallo
Neil McCarthy .... Calibos
Susan Fleetwood .... Athena
Anna Manahan .... Stygian Witch
Freda Jackson .... Stygian Witch
Jack Gwillim .... Poseidon
Productor: Ray Harryhausen, Charles H. Schneer
Guión: Beverley Cross
Fotografía: Ted Moore
Música: Laurence Rosenthal

domingo, 18 de abril de 2010

SU PEOR ENEMIGO

Por Daniel Horacio Barragán (Terramán)
El hombre se hallaba frente a un bosque en llamas. El fuego devorador consumía ferozmente lo que a la naturaleza le había llevado miles de años crear. Le pareció oír una risa solapada, burlándose de sus inútiles intentos por apagar el siniestro... y supo que era la risa solapada de su peor enemigo.

El hombre se hallaba a orillas de un río lleno de basura y miles de peces muertos. Un inmenso cementerio liquido de decadencia, corrupción y pestilencia. Creyó escuchar una risa burlona, cuando las lágrimas afloraron en sus ojos... y supo que era la risa burlona de su peor enemigo.


El hombre deambuló por un terreno reseco y mustio, carente de toda vida. La tierra resquebrajada le impedía caminar con soltura. Escuchó una risa oscura, cuando tropezaba en cada uno de los pasos que daba por el árido suelo... y supo que era la risa oscura de su peor enemigo.


El hombre observó pesaroso los cielos cubiertos de espesas humaredas, que manaban de las múltiples chimeneas de una lejana y gigantesca fábrica. Una risa maligna se dejó escuchar, como un eco terrible... y supo que era la risa maligna de su peor enemigo.


La risa solapada, burlona, oscura y maligna del hombre... su propia risa.

domingo, 11 de abril de 2010

AL PRINCIPIO FUE EL SUPERHOMBRE (4)

8-ADIOS A LOS PADRES

“Como corresponde a un personaje cuyas empresas habían de convertirse rápidamente en leyendas, los orígenes de Superman fueron a la vez humildes y cataclísmicos.” 
                            John Byrne

Debido a la gran cantidad de trabajo, los creadores de Superman fueron perdiendo gradualmente el control sobre su rentable personaje. Todo esto se agudizó aun más cuando Jerry Siegel se enlistó para combatir en el frente europeo. Esto hizo que los editores comenzaran a contratar nuevos guionistas; entre los que se contaron Don Cameron, William Woolfolk, Alvin Schwartz, Bill Finger y Leo Dorfman; los cuales se encargaron de aportar su granito de arena al mito.

Para colmo de males Joe Shuster, aquejado por una creciente dificultad visual, tuvo que dejar en manos de sus ayudantes la realización de los dibujos a partir de la Action Comics # 37, limitándose a ilustrar alguno que otro trabajo en las otras series de la casa. 

Pero eso no iba a ser el peor de sus problemas.

Como se acostumbraba en esos tiempos, Siegel y Shuster habían vendido los derechos de su creación. A su vez, la editorial se había comprometido a pagarles la suma de 10 dólares por página realizada. ¡Un negocio redondo!... para la editorial, por supuesto.

Para 1940 las ganancias generadas por la venta de los comics de Superman eran enormes y los creadores comenzaron a sentir que les estaban tocando el upite. Aun así se la bancaron por varios años hasta que, enojados por la creación sin su permiso de Superboy para More Fun Comics # 101, les hicieron juicio a sus patrones. Si bien ganaron su demanda y recibieron la suma de U$S 50.000, la resentida editorial procedió al inmediato despido sin ningún justificativo.

Superman se había quedado totalmente huérfano.

Por suerte, en 1978, gracias al éxito obtenido por el estreno de Superman La Película, la Editorial DC concedió una pensión anual de U$S 25.000 como compensación por la injusticia cometida por sus predecesores. Una suma irrisoria, si se toma en cuenta el dinero que el personaje había generado hasta entonces.

9-DEL PAPEL AL CELULOIDE

“Un guión es un medio de expresión, el comic –y eventualmente el cine- su concreción.”
                        Carlos Sampayo
Si bien Superman había sido visto bajo el formato de dibujo animado, el mismo no había tenido aun la oportunidad de verse transformado en una persona de carne y hueso. Por suerte esta contrariedad sería prontamente subsanada.

En 1948, la Columbia Pictures puso en las pantallas de los cines un serial de 15 episodios que llevaba el nombre de Superman. En el mismo nuestro superhéroe debía enfrentarse a las frías maquinaciones de una malvada mujer conocida como Spider Lady.

Los papeles estuvieron a cargo de Kirk Alyn (Superman/Clark Kent), Noel Neill (Lois Lane), Carol Forman (Spider Lady), Tommy Bond (Jimmy Olsen) y Pierre Watkin (Perry White).

Spencer Bennet y Thomas Carr fueron los encargados de la dirección y los guiones corrieron por cuenta de Arthur Hoerl, Royal Cole y Lewis Clay, los cuales se inspiraron en los seriales radiofónicos. Lo más bizarro de este film eran las escenas en donde Superman volaba, las cuales estaban realizadas mediante la técnica de animación.

El éxito generado por este serial sirvió como puerta de entrada para la realización de una nueva tanda de 15 episodios llamada Superman vs. The Atom Man (Columbia Pictures –1950-) dirigida por Spencer Bennet. Esta vez los guiones fueron escritos por Richard Fielding y Mort Weisinger.

Esta vez el enemigo de turno fue nada menos que el malvado Lex Luthor que, escondido tras una enorme máscara, hacía la vida imposible al paladín de Metrópolis. Junto a los actores que habían participado en el primer serial se les agregaría Lyle Talbot, en el papel del científico loco.
Debido a la expansión de la televisión en los hogares estadounidenses, la asistencia del público a los cines fue mermando de forma ostensible, augurando tiempos oscuros para esta industria. Ello obligó a las grandes productoras a financiar proyectos para este medio, con el fin de sobrevivir la catástrofe que se les estaba viniendo encima.

En 1951, Tommy Carr y Robert Maxwell se lanzaron a la búsqueda de un actor que pudiera encarnar a Superman en el nuevo proyecto a cargo de la RKO: Superman & The Mole Men (dirigido por Lee Sholem) y la suerte recayó sobre un joven actor llamado George Reeves. Su apostura y gran carisma lo transformaron de inmediato en quien sería el primer Superman definitivo. A su vez este film se transformó en una suerte de prueba piloto para una futura serie televisiva, que terminaría viendo la luz en 1953. 

El suceso generado por esta serie fue increíble y al poco tiempo no había chico que no deseara ser el hombre de acero. Además de Reeves, el programa contó con la actuación de Phyllis Coates como Lois Lane, Jack Larson (Jimmy Olsen), John Hamilton (Perry White) y Robert Shayne (Inspector Henderson)

A esta exitosa temporada se le sumarían otras 5 más, con un total de ¡¡¡103 episodios!!! (52 en blanco y negro y el resto a color), con la única salvedad de que el papel de Lois Lane estuvo a cargo de Noel Neill (que ya había encarnado al personaje en los seriales de los años 40) 

Gracias a Superman, Reeves se vio convertido en una megaestrella de la televisión mundial. 

Lamentablemente esa suerte se transformaría, paradójicamente, en su peor maldición ya que al cancelarse la serie las puertas de la fama se cerrarían para él, llegando incluso a perder un importante papel en la exitosa De aquí a la eternidad.

George Reeves moriría trágicamente el 16 de junio de 1959 de un disparo en la boca. Si bien se adujo que sus problemas de depresión lo llevaron al suicidio, el caso estuvo rodeado de una serie de circunstancias un tanto dudosas. Según se cuenta Reeves había tenido amoríos con la esposa de uno de los máximos directivos de la Metro, por lo que su muerte generó muchísimas dudas entre aquellos que lo conocían.

La única realidad es que el Superman que todos habían aprendido a amar había desaparecido para siempre y millones de niños lloraron con amargura esa terrible pérdida.
Pero la suerte más terrible aun estaría por llegar a la vida del superhéroe.

10-EL ENEMIGO INTERIOR

“Superman socava psicológicamente la autoridad y dignidad del hombre y la mujer corriente en la mente de los niños”
Fredrick Wertham

La finalización de la Segunda Guerra Mundial supuso un giro radical en los intereses de la sociedad norteamericana. El público lector de comics ya no era el mismo y eso repercutió enormemente en las ventas. Los endebles guiones de corte patriotero y la presencia de personajes estereotipados los transformó en productos anacrónicos de una época que ya había dejado de existir.

De la noche a la mañana muchísimas editoriales, que durante 5 años se habían hecho millonarias, debieron cerrar sus puertas o vender los derechos sobre sus creaciones a otros editores que se habían administrado mejor. Entre estas últimas estaría DC que, a pesar de la debacle, logró sobrevivir al nuevo giro de la situación y a la hecatombe que trajo consigo.

Ello se debió a la oportuna llegada de Mort Weisinger, el cual desempeñaría una excelente función editorial y daría nuevos bríos a los personajes de la casa. Para lograrlo trajo un staff de guionista de la talla de Otto Binder y Edmond Hamilton, un famoso escritor de novelas de ciencia ficción, y una nueva caterva de dibujantes (Al Plastino, Dick Sprang, Win Mortimer, Jack Burnley y Curt Swan) que se encargaron de plasmar una visión más moderna de este superhéroe. Esa sangre fresca trajo consigo grandes cambios para el Superman de la postguerra, con historias de corte humorístico o emparentadas con la ciencia ficción, permitiéndole sobrevivir esos tiempos tan adversos.

Pero el mundo seguía cambiando y no para bien. El miedo a la expansión comunista, la guerra de Corea (iniciada al poco de haber culminado el gran conflicto mundial) y la creciente carrera armamentista entre Rusia y EEUU llenaron de fatalidad los corazones de los jóvenes. El Rock & Roll comenzaba a hacer de las suyas y, por ende, los superhéroes vestidos con calzones y capas se volvieron tontos y unidimensionales siendo únicamente aceptados por los niños muy pequeños. A todo esto se sumó la presencia de unos preocupados padres que observaban con temor al nuevo tipo de revistas que por esos tiempos eran publicadas, llenas de crímenes, monstruos, sangre y tripas. Víctimas de su propio conservadurismo, sintieron que debían que hacer algo al respecto.

La década del 50 se caracterizó por un ataque sistemático, por parte de diversas organizaciones cristianas, educadores, psicólogos y gran parte de la prensa, hacia todo lo que disfrutaban los niños y adolescentes. El gran protagonista de todo esto sería un psiquiatra alemán llamado Fredric Wertham que, en una serie de conferencias, llegó a afirmar que los comics se encargaban de glorificar la violencia y la agresividad sexual de los jóvenes, los cuales llegaban incluso a perder contacto con la realidad.

Esta dura campaña alcanzó su clímax cuando este estudioso escribió en 1954 La Seducción del Inocente, un sesudo libro en donde analizaba las escenas de homosexualismo, torturas y muerte que supuestamente estaban presentes en las páginas de las historietas. 


La presión ejercida por la opinión pública hizo que el senado pusiera sus ojos sobre el tema. De inmediato se formó un subcomité, presidido por Robert Hendrickson y Estes Kefauver, cuyo fin fue investigar a la industria comiquera. Si bien se dejó en claro que no había culpas, se recomendó que hubiera una especie de control por parte de las mismas editoriales.

La acorralada industria finalmente cedió y creó la Comics Magazines Association of America, la cual formuló una serie de normas de autocensura conocido como Comic Code. Esto ocasionó un duro revez a la industria comiquera, redundando en un verdadero retroceso creativo que duraría varios años.

Pero, por suerte, estaban arribando los gloriosos años 60 y las cosas volverían a cambiar para el hijo de Krypton. La Edad de Plata de los comics estaba comenzando.

Pero eso es otra historieta que algún otro día les voy a contar। 

Este artículo fue publicado originalmente en la revista “FLORESTA Y SU MUNDO”
Eternos agradecimientos a Jorge, el editor de la misma, que fue el que me empujó a dar a conocer mis escritos.

Material consultado:

-Superman Superstar- Dardo Gómez / The Complete History of Superman- Les Daniels / Las mejores historias de Superman jamás contadasRevista La CosaRevista ComiqueandoThe Spanich Superman HomeSuperman la Web DefinitivaDiccionario de Superheroes –Editorial Salvat / Revista Alter EgoEl Gran libro del Siglo ClarinEl Ocaso del Comic de héroeThe Comic Book –Paul Sassiene / Historia de los Comics- Varios autores / El Cine: Enciclopedia Salvat del 7ª ArteGuía Básica del Comic- Eric Frattini y Oscar Palmer

jueves, 8 de abril de 2010

SUPERMAN COME BACK TO ARGENTINA



Nota aclaratoria: Antes de dar inicio a este artículo tengo que contarles que hasta la crisis del 2001 compraba los comics por kilos, por lo que mis conocimientos de la vida, obra y milagros de Superman estaba bien documentada. El encarecimiento de los mismos, aunado al hecho de que debía comer y mantener a mi familia, hicieron que ese hobby se transformara en una suerte de anacronismo de un pasado remoto. A excepción de alguna que otra edición publicada en nuestro país (por lo general de muy poca vida) mis conocimientos sobre el tema fueron disminuyendo de manera catastrófica. Gracias a Internet (loada sea) tuve nuevamente la oportunidad de volver a leer tanto historietas viejas como nuevas y es así como me puse en contacto con gente que estaba tan loca como lo estaba yo... Pero es tanto el material que me he perdido a lo largo de todo este tiempo que me resulta muy difícil digerirlo todo con el poco tiempo que puedo dedicarle y sobre todo teniendo en cuenta que a mi edad leer en una pantalla resulta poco menos que agotador (¿para cuando el libro electrónico?).


Dicho lo que tenía que ser dicho paso a criticar el primer numero de la colección Aventuras de Superman que Planeta-DeAgostini ha puesto a nuestros kioscos.



Quizá sea el inicio de una nueva época para los comics de superhéroes en nuestro país... realmente no lo sé, pero mientras esté trataré de disfrutarlo... sobre todo si se trata de mi héroe favorito: Superman.


De la mano de la editorial Planeta DeAgostini, que tomó a su cargo la publicación del material DC en idioma español, salieron en el año 2006 una serie de ediciones recopilatorias que contenían diferentes historias del supertipo. Las mismas, como una suerte de material de rezago, recalaron en nuestra patria bajo el pomposo y nada original título de Colección Las Aventuras de Superman.


Con respecto a la primera entrega de esta colección, cabe decir que la edición está bien cuidada; con una tapa semidura, hojas de una calidad un poco mejor a las del papel de diario y bien encuadernado; aunque quizá no pueda decir lo mismo del contenido, sobre todo para alguien que hacia bastante tiempo no leía comics ni estaba muy actualizada con el presente inmediato del hombre de acero.


Las historias presentes en este tomo recopilatorio corresponden a los números 800 (4/03), 814 (6/04), 812 (4/04) y 813 (5/04) de Action Comics y al número 626 (5/04) de Adventures of Superman, un auténtico caos de ediciones bastante poco comprensible para aquellos que recién ingresan a este maravilloso mundo... eso sin tener en cuenta el salto temporal de varios años que mediaron entre la primera colección con la etapa Byrne y la actual. ¡Encima de todo ni siquiera aparecen las tapas originales de las publicaciones yankis! 



La primera historia, llamada “El viaje de un héroe” (Guión: Joe Kelly y Dibujos: Pascual Ferry y Duncan Rouleau) es una nueva excusa para volver a recontarnos la archireconocida historia del hijo de Krypton, con la intención de darle una nueva vuelta de tuerca al mito... una vuelta de tuerca que ya no necesita. Lo único potable de esta simplona historia de carácter humano son las ilustraciones que se agregan al dibujo principal, en donde se narra el efecto que tuvo sobre la vida cotidiana de los habitantes del planeta Tierra la aparición de Superman, que estuvieron a cargo de reconocidos creadores como Alex Ross, Bill Sienkiewicz, Ed McGuinnes, Dan Jurgens, Klaus Janson, Jim Lee y Tim Sale, entre otros.


La segunda historia lleva por nombre de “Un Día Normal en la Oficina” (Guión: Chuck Austen y Dibujos: Ivan Reis) y nos cuenta la historia de un día normal en la vida de Clark/Superman. Fuera de los dibujos que son buenos, aunque poco sorprendentes, el resto apenas si me interesó, ya que lamentablemente no tengo la menor idea de porque lo bajaron de puesto a Clark ni que había pasado con Doomsday que estaba en poder de Darkseid, una ignorancia típica de muchos lectores que le perdimos la pista a la serie.


La tercera, quizá la más interesante pues analiza de manera muy inteligente el metejón de Lana Lang con el chico de Kansas, se llama “Mi Corazón” (los mismos autores que la anterior). Raramente es una historia en donde el que menos aparece es Superman... ¿raro no?
La siguiente recibe por nombre “Gog” (Austen y Reis) y también me resulta confusa. ¿Ese niño es Gog de chico? Hubiera estado muy copado el haberle dedicado un par de páginas informativas con las que el lector desprevenido pudiera orientarse un poco sobre la “sagrada” continuidad de la cual hacen gala los comics de la actualidad (o sea, si no compraste los setecientos números que se editan todos los meses no entendés un joraca)


La última historia, “Madrugada, Días Largos” (Guión: Greg Rucka y Dibujos: Matthew Clark) adolece de los mismos defectos de varis de las historias anteriores, si no leíste algo del personaje de los últimos 5-6 años estás cag... digo sonado.


En términos generales, una poco feliz presentación de esta colección del Super, solo apto para los fans acérrimos que coleccionan todo sobre él y saben hasta que calzoncillos usa। Aun así lo considero una pequeña puerta para todos aquellos que aman los comics y no quieren gastar mucha plata।


¡Así lo veo yo!

viernes, 2 de abril de 2010

AL PRINCIPIO FUE EL SUPERHOMBRE (3)

5- AMIGOS SON LOS AMIGOS

“La imagen de todo lo que ha de ser, ya está hecha. Solo falta la materia que la llene”
Escritos sagrados de Hermes 


Como sucede con toda historia que se precie, la leyenda de Superman se vio enriquecida con la llegada de nuevos personajes que, según las circunstancias de la narración, se transformaron en amigos o rivales del hombre de acero.


El primer personaje secundario de importancia es el más antiguo de la serie, ya que su aparición coincide con el nacimiento de la Action Comics, allá por 1938. Lois Lane, sin ninguna duda la tercera pata del triángulo de dos lados establecido con la dupla Clark Kent/Superman, era una entrometida y hábil reportera que poseía la innata habilidad para meterse en problemas y tan solo la oportuna llegada de Superman la salvaba de una muerte segura. 


Las bases sobre las cuales fue construido este personaje han sido un tanto confusas, incluso para muchos estudiosos del tema. Pero, según lo dicho por los propios autores, el modelo en el que se basó fue la mismísima esposa de Jerry Siegel. A esa imagen se le agregaron las características de un popular personaje cinematográfico conocido como Torchy Blane, una periodista que había sido interpretada por las actrices Glenda Farell y Lola Lane, de la que incluso tomó el apellido.

En un principio Lois Lane no era precisamente una maravilla de persona. Constantemente, se la pasaba burlándose y puenteando al buenote de Clark a la hora de obtener algún jugoso reportaje. Con el tiempo esos defectos fueron haciéndose menos evidentes, con la consecuente mejora de las relaciones con su compañero de trabajo. Otra de las características de este personaje era su eterna obsesión por ganar el amor de Superman y el tratar de descubrir (inútilmente) la relación existente entre este y Clark Kent. En 1958, la querida Lois obtendría su propia colección que sería conocida con el nombre de Superman´s girl friend Lois Lane.


Jimmy Olsen, una suerte de cadete, fotógrafo y aprendiz de periodista del diario El Planeta, se transformaría en el segundo personaje de relevancia en la vida de Superman. Su primera aparición fue en el serial de radio de los años 40, encarnado en la voz de Jackie Kelk, pero recién se haría conocido visualmente a partir de 1942 (Superman # 15). En 1954 este personaje obtendría también su propia colección la cual, varios años más tarde, se encargaría de definir el futuro del universo DC, gracias a la gran labor realizada por Jack Kirby.
Entre otros personajes secundarios de importancia podemos citar:-

-Jonathan y Martha Kent: eran los padres adoptivos de Superman, los cuales vivían en el pequeño pueblo de Smallville. Su cariño y su buena enseñanza se encargarían de encausar el potencial superheroico del joven Kal-el. Aparecieron por primera vez en Superman # 1-1939-


-Jor-el y Lara: aparecidos en las tiras de prensa (1939), estos eran los auténticos padres de Superman, los cuales sacrificarían sus vidas para que ese niño tan especial lograra escapar al funesto destino del planeta Krypton.


-Perry White: al principio era únicamente conocido con el seudónimo de El jefe del Daily Star de Metrópolis, para más tarde pasar a llamarse Mr. White (Superman # 7 –1940-). Se trataba de un tipo de carácter severo, pero que siempre se hallaba dispuesto a descubrir la verdad... cayera quien cayera.


-Lana Lang: esta minita, de rojos cabellos y explosivo carácter, es la versión juvenil de Lois Lane. Su primera aparición se remonta a 1950 (Superboy # 10) y su único cometido en la vida era descubrir la conexión existente entre Clark Kent y Superman. Posteriormente sería conocida su versión adulta, la cual se enzarzaría en eternas disputas con Lois Lane por el amor de Superman.

Si bien había gran cantidad de amigos en la vida del Superman, no todo era buena onda para el mismo ya que muchos odiaban su vida, sus buenas motivaciones, su poder... y deseando, de paso, obtener el control del mundo.

6- ENEMIGO MIO

“El enemigo del héroe es, por encima de la novia y los amigos de este, el verdadero co-protagonista de la historieta, el que dota de acción e intriga y quien en definitiva realza la valentía del protagonista”
Luis Gasca –El arte del comic-


En los primeras publicaciones, los enemigos del hombre de acero eran ladrones, gangsters, nazis, japoneses y políticos corruptos, muy poca cosa para alguien con los poderes de un dios, por lo que fue necesario aumentar el hándicap al cual debía enfrentarse.

La figura del científico loco muy pronto hizo su aparición. Con extraños y rimbombantes inventos, que incluían robots gigantes y rayos de la muerte, harían de las suyas en las páginas de las revistas dedicadas al género superheroico.

Si bien el primer gran malvado en la vida de Superman fue el Ultrahumanita (Action Comics # 13 -1939) quien se llevaría todos los laureles sería un científico sin moral y deseoso de poder total llamado Lex Luthor.

Su primera aparición fue en la Action Comics # 23 de abril de 1940 y se trataba de un típico genio científico, al principio de abundantes cabellos rojos y más tarde totalmente calvo, el cual se hallaba obsesivamente determinado en eliminar el estorbo que implicaba la presencia del superhombre en sus megalomaniacos planes. Este enfrentamiento se convertiría, a lo largo de los años, en un seguro y rentable negocio para la editorial DC.

Otros villanos de menor cuantía hicieron su aparición durante esos años dorados, dotando a las historias de un aire más burlón y desenfadado que en las primeras publicaciones.

-El Bromista (Action Comics # 51 –1942-) es una versión estúpida del Joker, el cual realizaba sus fechorías usando una serie de estúpidas bromas.

-El Juguetero (Action Comics # 64 –1943-) similar al anterior, pero usando juguetes, con una categoría de estupidez similar al anterior.


-Mister Mxyzptlk (Superman # 30 –1944-) es quizá el más interesante de los tres, ya que se trataba de una especie de duende de la quinta dimensión que, cada 90 días, podía acceder a nuestra realidad y hacer de las suyas en un universo en donde las leyes físicas eran como un juguete para él. Tan solo el ingenioso Superman podía detener a este enloquecido personaje, usando para ello variados trucos para que el mismo dijera su nombre al revez, la única manera para regresarlo a su dimensión tan particular.


Otro enemigo de importancia en la vida de Superman no fue precisamente un monstruo, un extraterrestre o un científico loco, sinó una brillante piedra radiactiva llamada Kryptonita. Estos restos, provenientes del destruido planeta natal del superhéroe, habían viajado por el espacio rumbo al planeta Tierra, transformándose en el mayor y más mortal punto débil del mismo. La primera mención sobre este mineral fue en los seriales emitidos en la radio, para terminar apareciendo en la Superman # 61 (1949). Con el tiempo, y las sucesivas nuevas ideas, comenzaron a aparecer varias clases de Kryptonitas las cuales afectaban los poderes de Superman. Entre ellas podemos nombrar la verde (que lo mata), la roja (que le causa trastornos físicos o mentales) y la dorada (la cual le quita sus poderes definitivamente).


En los años venideros la cantidad de supervillanos iría creciendo en número, poderes y extrañeza, desplazando casi en su totalidad a los seres humanos normales. Todos ellos trataron de apoderarse del mundo... y ni tan siquiera pudieron destruir al imbatible defensor de Metrópolis.


Increíblemente, desde las páginas de otro comic aparecería un rudo rival que haría tambalear los sólidos cimientos sobre los que se había construido el imperio de la futura editorial DC.


7- ATERRADORA SIMETRÍA

“Los inocentes son los culpables, dice su señoría... el rey de espadas”
Canción de Alicia en el país- Serú Giran

Creado por Bill Parker y dibujado por Charles Clarence Beck, para la revista Whiz Comics # 2 (Ed. Fawcett –1940-) haría su presentación un poderoso personaje que sería conocido con el nombre de Capitán Marvel.

En las páginas de ese comic se narraban las aventuras de un pequeño niño, llamado Billy Batson, que al pronunciar la palabra mágica SHAZAM se veía transformado en un superhéroe que poseía la fuerza y las habilidades de los más grandes personajes mitológicos (Salomón, Hércules. Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio). Esos inmensos poderes le permitían enfrentarse a las fuerzas del mal, encarnadas en las figuras de variopintos personajes como El doctor Sivana, Mister Mind y el Capitán Nazi, entre otros.

El dinamismo impuesto en las historias y los personajes de la serie lo transformaron de inmediato en un auténtico éxito, llegando incluso a opacar al mismísimo Superman, con una tirada de casi un millón y medio de copias para el año 1946. La incorporación de nuevos personajes (como Mary Marvel y Capitán Marvel Jr.), la edición de otros comics (America´s Greatest y Captain Marvel Adventures) y la proyección de un serial cinematográfico, en 1941, hicieron que ese éxito se potenciara aun más...

... pero esa dicha no duraría mucho tiempo.


Los editores de Superman observaron, impotentes, como la competencia iba ganando un montón de lectores y decidieron contraatacar de la única forma que se les pudo ocurrir: acusar de plagio a los creadores del Capitán Marvel. Luego de un prolongado juicio, la suerte del personaje quedó definitivamente sellada. La editorial Fawcett, agobiada por las deudas generadas a raíz de la demanda, debió que cerrar sus puertas y pagó la suma de 400.000 dólares a la DC para que la cosa se acabara de una buena vez por todas.


Varios años más tarde, esta última terminaría adquiriendo los derechos del Capitán Marvel y publicaría nuevamente sus aventuras, aunque sin la chispa que había poseído en los años 40.
Superman volvió a volar alto... tan alto que muy pronto se olvidaría de quienes habían sido sus padres.

Próxima entrega: Superman generaba enormes dividendos para sus editores, pero no a quienes lo habían creado. El fin de la guerra, la rígida censura norteamericana y la paranoia anticomunista llevan al comic de superhéroes a su etapa mas decadente de la que solo un milagro podría sacarla.