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sábado, 14 de julio de 2012

BATMAN: EL REGRESO DEL SEÑOR DE LA NOCHE

-UN FUTURO OSCURO-
La humanidad siempre ha sentido la oscura y morbosa fascinación por tratar de conocer el futuro que le está esperando a nuestro querido planeta Tierra. A lo largo de su existencia siempre se ha visto acosado por las mismas preguntas…

¿Acabaremos abrasados por el fuego purificador del hongo atómico? O, por el contrario, ¿Tan solo nos apagaremos, cual si fuera la llama de una vela, víctimas de una oscura enfermedad creada en algún desconocido laboratorio?

Tanto en los textos religiosos de las diferentes culturas, como en los mitos o las crípticas palabras de los profetas se hace mención de un gran cambio en un futuro más o menos cercano. Una suerte de inflexión en el destino de la humanidad, que quizá termine conduciéndonos hacia la extinción, el olvido y la destrucción de todo lo que conocemos o, por el contrario, al inicio de un futuro de gloriosa esperanza en la que nos veremos colocados por encima de las mezquindades que nos han precedido.

Aun no sabemos, aunque nos aboquemos a ingentes esfuerzos por lograrlo, cual será el camino ni el momento en que se producirá ese cambio. Quizá, incluso, ya estemos sumergidos en él y todavía nos está vedado el poder darnos cuenta de ello.

… y así, únicamente, tan solo nos queda esperar temerosos y fascinados el tiempo en que los vaticinios se vean cumplidos.

Prueba de esa afición del hombre por su porvenir puede hallarse en las obras literarias, especialmente en el género de la ciencia ficción, en donde sus autores nos han descrito mundos post atómicos, civilizaciones poseedoras de una fría tecnología en la que el hombre es un simple engranaje o historias de un planeta totalmente contaminado, decadente y violento.

El cine también transitó por ese sendero oscuro una y mil veces casi desde sus inicios. Entre la multitud de producciones de esta temática podemos nombrar:- Lo que Vendrá (Thing to Come -1936-), The Day World Ended (1950), World, The Flesh and the Devil (1959), Pánico en el año Cero (Panic in the Year Zero -1962-), La Máquina del Tiempo (The Time Machine -1960-), El Planeta de los Simios (The Planet of the Apes -1968-), Cuando el Destino nos Alcance (Soylent Green -1973-), Fuga en el Siglo 23 (Logan´s Run -1976-), Blade Runner (1982) y Doce Monos (Twelve Monkeys -1996-), a las que se suma un larguísimo etcétera.

En todas ellas, el futuro que nos presentan es terriblemente sombrío, desolador e inevitable.

Por supuesto, esta notable atracción también llegó al mundo de los comics de superhéroes. A los comicadictos siempre nos gustó imaginar lo que podría llegar a pasarles a nuestros personajes favoritos en un futuro más o menos cercano…

¿Serán aun valientes héroes o se habrán transformado en crueles villanos?

¿Habrán muerto sus seres queridos… o se habrán casado y tenido una descendencia que hubiera seguido sus pasos?

¿Habrán perdido sus increíbles poderes o serán asesinados por algún salvaje villano?

Muchos han sido los guionistas y dibujantes que se abocaron a esta rentable premisa argumental pero hubo uno que logró trascender la media general, transformando su obra en parte de la iconografía comiquera de finales del siglo XX.

Esa obra fue Batman, El Regreso del Señor de la Noche y su creador fue Frank Miller.
Luego de los sucesos acontecidos en la maxiserie de 12 números conocida como Crisis en las Tierras Infinitas (Crisis on Infinite Earths -1985-), la Editorial DC propuso a diferentes autores a que se encargaran de remozar a los principales héroes de la casa.

Superman cayó en manos del canadiense John Byrne, el cual nos trajo a un nuevo y esta vez único hijo de Krypton, menos poderoso que su antecesor pero a la vez más humano y más deseoso de ser Clark Kent que el hombre de acero.

Al multifacético George Pérez se le encargó revivir a Wonder Woman, el cual la transformó en una guerrera amazona que estaba estrechamente relacionada con la mitología griega y su panteón de dioses.

Pero fue Frank Miller el encargado de dar vuelta el tablero superheroico al escribir y dibujar a un nuevo Batman post crisis, el cual fue mucho más allá de lo esperado por los editores que lo habían contratado. Junto a Klaus Janson (entintado) y Lynn Varley (color) crearía una novela gráfica de tal calidad que le permitiría a la DC encumbrarse por encima del resto de las editoriales, gracias a la calidad el material presentado.
Por esos tiempos, este creador no era precisamente un desconocido en el medio, ya que su creatividad se había destacado con anterioridad debido a su intervención en una serie de la Editorial Marvel llamada Daredevil (especialmente la saga conocida como Born Again, correspondiente a los números 227 al 233 de la serie) y la miniserie Ronin (1983/84) para la DC. Posteriormente, su fama se acrecentaría aun más con otras joyas del comic como Hard Boiled (1990), Give me Liberty (junto a Dave Gibbons en 1990), Sin City (1991) y 300 (relato gráfico de la Batalla de las Termópilas, publicado en 1998).

Muchos de los conceptos vertidos en las historias de Daredevil se transformaron en los basamentos necesarios para la creación de la que quizá haya sido una de sus obras más importantes, que se encargaría de ingresar al mundo del comic en un periodo mucho más adulto e interesante.

Esta magnífica creación sentaría un precedente casi único en su género y aun hoy, luego de transcurridos 26 años de su publicación, conserva una solidez argumental que muy pocas historietas han logrado equiparar.

Extrañamente, esta historia del nuevo Batman trataría justamente sobre sus últimos días como justiciero enmascarado. Su planteo argumental se mueve a varios niveles, con diversas historias que se van amalgamando entre si a lo largo de los cuatro tomos que conforman esta magistral novela gráfica.

La narración se centra en un cincuentón Bruce Wayne, ya retirado de su vida como paladín de la justicia y amargado por las circunstancias que han afectado su vida, el cual lamenta su perdido status de héroe. A su alrededor, una decadente Ciudad Gótica se hunde en la desesperanza, víctima de su propia corrupción y desidia.

Todo ese siniestro porvenir es suficiente razón como para que el millonario vuelva a colocarse el manto del murciélago y así poder enfrentarse a la creciente oscuridad que va envolviendo los destinos de la ciudad que tanto ama.

Ese nefasto futuro al que deberá combatir estará representado por viejos y nuevos enemigos, los cuales intentarán destruir de una u otra forma lo que el hombre murciélago representa.
Dichas facciones estarán conformadas por Los Mutantes, una banda de jóvenes confundidos y violentos que no tienen quien les marque un rumbo determinado que permita canalizar sus frustraciones; Dos Caras, un patético villano aparentemente recobrado para la sociedad gracias a una cirugía estética de avanzada, la cual tan solo sirvió para cubrir con una fina capa de civilización al monstruo que nunca había dejado de ser; un Joker más enloquecido que nunca, cuyas terribles acciones están catalizadas por el regreso del señor de la noche, y un fascista gobierno de los EEUU, representado por un estrambótico personaje parecido al ex presidente Ronald Reagan y su lacayo: un eternamente joven y poderoso Superman, que ven en Batman un potencial peligro hacia las instituciones que pretenden defender.
La apocalíptica batalla final entre los dos grandes héroes, en la que el hombre de acero se llevará la peor parte, abrirá la puerta hacia un posible futuro prometedor. Escondido en las profundidades de la baticueva, y junto a un grupo de jóvenes, sentará los basamentos de una nueva y mejor sociedad.

El omnipresente poder de los medios televisivos. La insidiosa corrupción política. Las ansias por obtener el poder absoluto. La violencia desenfrenada. La decadencia de los valores morales. El oscuro porvenir de la juventud. La locura. Sin duda alguna, El Regreso del Señor de la Noche es un material de lectura casi obligatoria para todos aquellos que aman a los comics e, incluso, a aquellos que ven con cierto desprecio lo que consideran un género menor pasible de ser consumido por los niños o gente con cierto grado de inmadurez.
Con un sentido netamente comercial, en 2002, el mismo grupo autoral y la DC sacaron a la venta Batman: The Dark Knight Strike Again. La misma se sitúa cronológicamente a 3 años de la anterior historia, con un Bruce Wayne en franca lucha contra gobiernos corruptos y el mismísimo Superman. Esta nueva publicación no obtuvo tantas buenas críticas como se esperaba, ya que tanto el guión como el dibujo no estuvieron a la altura de su predecesora.

Batman El Regreso del Señor de la Noche nos presenta un oscuro futuro sobre un héroe netamente oscuro en su forma de accionar. A lo largo de los 26 años de su publicación, muchas cosas han cambiado en nuestro planeta pero las premisas argumentales presentes en esta obra aun permanecen vigentes para aquellos que han tenido la oportunidad de apreciarlos. 

Pues ese futuro podría llegar a ser el nuestro… y no es precisamente una maravilla.

El ser humano siempre ha sentido una gran fascinación por saber algo sobre el oscuro y caótico porvenir que nos espera. Siempre nos gustó tratar de averiguar sobre lo malo que puede estar llegando a nuestras vidas, pues…

¿Qué tiene de divertido el que sea bueno?

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