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martes, 4 de noviembre de 2014

LA INIQUIDAD DE LAS SOMBRAS (6) por Daniel Barragán

RESUMEN DE LO PUBLICADO: Luego de haber culminado su viaje exploratorio al periodo Pérmico, la nave espacio temporal "Juan Salvo" retorna a su presente. Pero el viaje, lejos de ser tranquilo y rutinario, se ve alterado por un extraño incidente que los hace reaparecer de manera brusca en un periodo de tiempo situado a mediados del siglo veinte. 

Ante la sospecha de que dicho evento haya sido producido de manera intencional por un grupo conocido como Tempoterroristas, la capitana Molina decide salir al exterior. Para su sorpresa, comprueban que han arribado a una enorme y siniestra biblioteca. A pesar de los temores, parte de la tripulación abandona la biblioteca en busca de la señal de interferencia que los ha colocado en esa incómoda situación.

En el exterior, un pueblo aparentemente abandonado y el extraño estigma de una presencia acechante los espera...
INTERLUDIO (1)

Diario personal del doctor Serkis Dakaris, oficial de comunicaciones, lingüística, antropología y paleoetnia de la esfera espacio temporal STE-228 "Juan Salvo". 

Hora relativa 171-4 (RA)

Debido a una imprevista anomalía espacio temporal, nuestra nave ha tenido que realizar una reaparición forzosa en una fecha indeterminada, aparentemente situada a principios o mediados del siglo 20.

Según lo informado por el físico relativista Helmutt Andersen, ello se debió a una interferencia externa en el continuo temporal que produjo averías en los motores y en otros instrumentos que permiten la realización de los viajes en el tiempo con seguridad.

Ante la posibilidad de que la causa de la desviación pudiera haber sido provocada artificialmente, la capitana Shannia Molina, el ingeniero electrónico Arthus Cedis, el paleobiólogo Dewan Bars y el mismísimo Andersen han salido a explorar el lugar de nuestro arribo. El fin de esa decisión es determinar y, de ser posible, destruir la fuente de poder que nos ha puesto en este aprieto. Encargados de la vigilancia de la nave hemos quedado el segundo de abordo, el teniente Gorg Rotera, y quien les escribe.

El motivo por el que he dado inicio este diario personal -al que se adjuntan todos los informes de la investigación que estoy llevando a cabo en este momento- es debido a los extraordinarios acontecimientos que se han producido en torno de esta expedición.

Hasta ahora me he preguntado muchas veces el porque de mi presencia en un viaje en el que no tendría la menor oportunidad de estudiar las materias de mi incumbencia, como lo son la antropología y la arqueología, y todo ello me ha llenado de un terrible sentimiento de fracaso en mi vida profesional.

Cuando ingresé en el consorcio Kronos, esperanzado ante la posibilidad de visitar los tiempos pasados y tratar de develar sus misterios, mi primera gran desilusión fue comprobar que estaba totalmente prohibido viajar a las eras en las cuales se hallaba el Homo sapiens. Temerosos ante las posibles consecuencias que la paradoja de Bradbury pudiera acarrear, el gobierno únicamente ha permitido realizar viajes hacia eras no menores a los 3.5 millones de años.

Cuando inquirí el motivo por el cual habían pedido gente perteneciente a mi área de investigación, el grupo empresario me informó que habían considerado seriamente que no estaba de más tener la presencia de lingüistas y antropólogos en las expediciones. Según algunos “sesudos” ejecutivos, cabía siempre la posibilidad de poder llegar a toparse con alguna mítica civilización pre humanas; como Mu, Valusia o la mismísima Atlántida; en la era de los dinosaurios... o más allá. Envalentonados con esa loca idea, llegaron a la conclusión que si ese encuentro llegara a producirse, el mismo sería un hallazgo con posibilidades comerciales inimaginables. 

Lamentablemente, esa genialidad ejecutiva no rindió los frutos deseados y es así que miles de veces me he sentido como una suerte de idiota útil, encargado únicamente de las comunicaciones intertemporales de la Juan Salvo.

Todo ha sido así hasta ahora, en que la diosa fortuna me ha puesto frente a uno de los hallazgos más importantes de mi carrera profesional.

Por una extraña casualidad, hemos arribado a una antiquísima y vasta biblioteca, en donde probablemente se hallan almacenadas miles de obras totalmente desconocidas para la tecnificada civilización de nuestro siglo.

Desde la crisis del papel del 2023, los libros se han convertido en objetos raros que solamente pueden ser encontrados en las grandes bibliotecas que aun perviven, como la del Vaticano, en la Comunidad Europea, y la gran biblioteca Jorge Luis Borges de la ciudad de Megabaires, situada en la Confederación Suramericana.

Lamentablemente, el traslado de toda la información contenida en los mismos a bits de computadora trajo aparejado, omisión deliberada o no, la pérdida de gran cantidad de conocimientos. Grandes obras del quehacer literario fueron consideradas obsoletas o impropias por los encargados de realizar la copia de todo ello. Gente necia y de mirada obtusa que creía que el progreso iba de la mano con el olvido y la ignorancia de todo aquello que no sirviera a sus fines pretendidamente altruistas. 

... y, lamentablemente, la llegada del omnisistema de intercambio de información mundial conocido como Overnet se encargó de acelerar aun más esa lamentable decadencia intelectual.

El ser humano de nuestro siglo vive demasiado rápido y no tiene tiempo para sentarse a leer un libro, cuando con una simple pulsación en una pantalla plásmica o un contacto de voz se puede acceder a todo el conocimiento que le es necesario. Incluso este diario, que ahora estoy escribiendo en mi pad personal, es para muchos de los jóvenes de hoy poco menos que un anacronismo tecnológico llegado de tiempos remotos.

Esta ha sido una gran pérdida para toda la humanidad y de manera particular para los investigadores de las lenguas y conocimientos antiguos, como es mi caso. A lo largo de los años he visto con creciente desesperanza como todo ese saber se ha ido desvaneciendo lentamente en manos de la simpleza y la tecnología al servicio de ella.

Pero esta biblioteca... ¡Por Dios!

¡Es tan vasta! ¡Tan rica en cada uno de sus libros desgastados por el tiempo! ¡Tan llena de obras olvidadas que hablan de extraños ritos y hechos más antiguos que la biblioteca misma!

Sé que mi tiempo de permanencia aquí es sumamente corto y es mucho lo que hay por hacer. Afortunadamente, nuestra nave cuenta con un moderno scanner multifunción 3 D de la serie Univac3000, entre cuyas virtudes está el de poder reproducir un libro de cuatrocientas páginas en aproximadamente cinco minutos. Esto me permitirá estudiar los textos encontrados con mayor tranquilidad, cuando podamos regresar a nuestro presente.

Debo poner manos a la obra, pues no sé con exactitud cuanto podré permanecer en este sector de tiempo.

Hora Relativa 171.8 (reloj atómico)

Es evidente que mi suerte no me ha abandonado en lo absoluto.

Por pura casualidad me topé con la sección dedicada a ciertos libros prohibidos del conocimiento humano. Nombres como Vermis Mysteris, Los textos de L´tor, el Malleus Malleficarum y El mítico Necronomicón saltaron hacia mí, como si se trataran de ansiosas criaturas necesitadas de atención. 

Entre este mar de oscuro conocimiento, pude encontrar un libro muy extraño, forrado en un tipo de piel de naturaleza totalmente desconocida. Su suave textura la hace parecer fresca, como si estuviera viva. Su solo contacto produjo en mi interior una inexplicable desazón y tuve que hacer un gran esfuerzo para no volver a colocarlo en el anaquel en el cual lo había encontrado.

El texto se halla escrito en una variante profana del latín, una lengua muerta que manejo desde mi más tierna infancia, y su título podría traducirse algo así como “Los Manuscritos Impheros”. El nombre del autor no aparece por ningún lado, aunque se halla fechado en el año 1278.

Mientras el Univac3000 continúa con su silencioso trabajo de copia, me abocaré a la laboriosa tarea de ir traduciendo algunas partes de este texto tan particular. El entusiasmo por develar sus secretos ha ido ganando mi alma y sé que no cejaré hasta que logre ese cometido.

No puedo perder más tiempo. Es hora de poner manos a la obra. Volveré a escribir más tarde.


Serkis Dakaris
Lingüista de la expedición cronal 9


CONTINUA...

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