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lunes, 1 de agosto de 2011

CAPITÁN AMÉRICA –EL PRIMER VENGADOR-

“AMERICAN GÜAY OF LAIF”


Editado en marzo de 1941 por la editorial Timely Comics, el Capitán América probablemente habría sido uno más de los tantos superhëroes nacidos bajo la égida del exitoso Superman de Siegel y Shuster, si no hubiera sido por los solidos guiones y los atrevidos dibujos realizados por los geniales Joe Simons y Jack “The King” Kirby, los cuales se encargaron de imprimirle al personaje una dimensión que lo destacaría por encima del resto de las creaciones de similar factura.

Prueba de ello es el primer número de la serie, en cuya portada podía verse al Capi pegándole una trompada ¡al mismísimo Adolph Hitler!
El fin de la guerra y el inicio de una nueva era que parecía ser aun más oscura trajo consigo el comienzo de la decadencia de la edad de oro de los comics de personajes que se disfrazaban con estrafalarios trajes y se dedicaban combatir a los espias, saboteadores y soldados nazis. Todo ello llevó a que el Capitán America poco a poco fuera sumiendose en el olvido.

Pero, a pesar de las señales inequívocas de ello, el gran luchador por la libertad no estaba para nada muerto.
A principios de la década del 60, un tal Stan Lee y un ya veterano Jack Kirby trajeron al ruedo un nuevo tipo de superhéroes muy particular que lograrían hacerle sombra a la por entonces poderosa editorial DC, creando todo un universo lleno de acción y una desbordante fantasía, aunada a los problemas típicos de los tiempos que les había tocado en suerte.

Había dado inicio la era Marvel.

Personajes disfrazados y llenos de conflictos personales; como Los Cuatro Fantásticos, Spider-Man, Ironman y Thor; debieron medir sus fuerzas contra bizarros supervillanos de la talla de El Duende Verde, El Mandarín, Galactus y el mismísimo dios Loki en una Nueva York totalmente real. Como es de suponer, el éxito no se hizo esperar.

Entusiasmados por todo esto, Stan y Jack trajeron nuevamente a la vida al casi olvidado Capitán América, que hizo su reaparición en The Avengers N° 4, transformándose en poco tiempo en una de las bazas más importantes de la casa de las ideas.
Luego de muchos ires y venires, tanto en los comics como en otros medios masivos (¿se acuerdan de los dibujitos duros de la Marvel?) tendríamos que esperar pacientemente hasta el año 2011 para poder ver por fin a este héroe en las pantallas cinematográficas.

… y realmente valio la pena esperar todo ese tiempo.

La película da inicio en nuestro presente con el descubrimiento de una nave misteriosa enterrada en el hielo, en cuyo interior es encontrado un cuerpo congelado. 

Inmediatamente, nos vemos trasladados a los inicios de la segunda guerra mundial, en donde el malvado jefe de la organización Hydra (división científica de la Alemania nazi), conocido con el apodo de Craneo Rojo (Hugo Weaving), se apodera del Tecseracto de Odín –que no es otro que el Cubo Cósmico de los comics- el cual será usado para la construcción de armas de alta tecnología que ayuden al Tercer Reich a ganar la guerra. Conscientes de ello, los estadounidenses desarrollan un proyecto con el fin de crear supersoldados que sean capaces de detener totalmente al mal que se avecina.

El destinatario de este experimento es un alfeñique de 44 kilos con bracitos de vainilla llamado Steve Rogers (Chris Evans) que, gracias al suero del doctor Abraham Erskine (Stanley Tucci) y a la tecnología aportada por Howard Stark (Dominic Cooper), se verá transformado en un poderoso defensor de la libertad, la justicia y el estilo de vida americano.

La película destila la creatividad de Kirby por todos los poros, con unos efectos especiales bastante bien realizados y una ambientación que nos hace recordar a los antiguos seriales que daban en las funciones cinematográficas de las décadas del 40 y del 50, pareciéndose más a un comic o una novela pulp que a una película en si.
Las influencias de Indiana Jones y los videojuegos como el Wolfenstein o Call of Duty se ponen de manifiesto en muchas de las escenas de acción. También son infaltables las numerosas referencias al universo Marvel y su conexión con las otras películas de la casa -como simples ejemplos podemos citar al Cubo Cósmico, el Vibranium, Los Howling Commandos o la presencia del padre de Tony “Ironman” Stark, cuyo parecido con el legendario millonario Howard Hughes es innegable- que dotan al film de cierta credibilidad dentro de la fantasía que nos quieren presentar.

La alta tecnología (tanques gigantes, armas de rayos y aviones a reacción) se mezclan con la más pura acción de las viejas películas bélicas, con personajes interesantes y entretenidos, producto quizá de los ajustados guiones que estuvieron a cargo de Christopher Markus y Stephen McFeely, los cuales supieron dosificar con acierto los momentos de gran vértigo narrativo con los impasses que se generaban entre los mismos.

La dirección estuvo a cargo de Joe Johnston, entre cuyos créditos podemos nombrar a Parque Jurásico III, Jumanji, Querida encogi a los chicos y la casi olvidada (pero querible) Rocketeer. Aparte de los anteriormente nombrados, el film contó con la actuación de Hayley Atwell (Peggy Carter), Sebastian Stan (“Bucky” Barnes), Tommy Lee Jones (Cnel. Chester Phillips), Richard Armitage (Heinz Kruger), Toby Jones (Dr. Armin Zola), Neal McDonough (“Dum Dum” Dugan), Derek Luke (Gabe Jones) y Kenneth Choi (Jim Morita).
Por supuesto, no podemos olvidarnos de la banda sonora, que estuvo a cargo del gran maestro Alan Silvestri (Volver al futuro, El Abismo, Van Helsing y muchas otras producciones)

Capitán America –el primer vengador- es un digno producto cinematográfico para ser visto con un balde de pochoclo y una cocucha extragrandes, junto a ese pibe que mora dentro de todos nosotros y que todavía tiene la capacidad de maravillarse.
¡Y por favor, señores críticos “intelectuales”, dejen por un momento de lado esa boludez de que es un héroe que representa la ideología capitalista muy alejado de nuestro hacer nacional y otras paparruchadas por el estilo! ¡Es una película divertida y basta!

Un consejo final: Quédense hasta el final de todo, pues hay una sorpresa que los va a dejar recontraenganchados.

“This is the end”


-GALERÍA DE IMAGENES-


sábado, 30 de julio de 2011

APOCALIPSIS FLORESTA

EL 25 PRÓXIMO PASADO (O SEA ESTE LUNES QUE PASÓ). UNA TERRIBLE TORMENTA SE ABATIO SOBRE LA CAPITAL FEDERAL. MONTONES DE ARBOLES SE CAYERON Y HUBO DESTRUCCIÓN POR DOQUIER. TAMBIÉN HUBO MUERTOS Y HERIDOS. UNA CATÁSTROFE TOTAL COMO NUNCA EN MI VIDA TUVE LA OPORTUNIDAD DE VER.

COMO UNO ES UN MORDOSO BÁRBARO, AL DÍA SIGUIENTE TOME MI CAMARA Y SAQUE ALGUNAS FOTOS DE LOS SITIOS QUE QUEDARON HECHO POCO MENOS QUE PELOTA.

DISFRÚTENLAS Y LES ACONSEJO QUE VAYAN BUSCANDOSE UN REFUGIO BIEN PROFUNDO.

EL 2012 ESTÁ CERCANO











miércoles, 20 de julio de 2011

DIA DEL AMIGO

AUNQUE NO SEAMOS IGUALES Y TENGAMOS PENSAMIENTOS CONTRAPUESTOS, AUN ASÍ TE DESEO UN FELIZ DÍA DEL AMIGO


domingo, 3 de julio de 2011

CONTRA-TIEMPOS (8)

Por Daniel Barragán (Alias Terraman)
Taris y Brönte eran dos hermanos que se disputaban el poder al trono de Ammthis, la última ciudad sobreviviente de su otrora poderosa civilización.
Tras la muerte de su padre, el rey Ögost II, acaecida un par de años atrás, los dos príncipes, que siempre habían sido rivales irreconciliables, prontamente se vieron enfrentados entre si cuando el trono quedó vacante.
La súbita e inesperada muerte de Ögost II, impidió a los herederos, nacidos al mismo tiempo y bendecidos por la sagrada luz del astro azul, el poder saber cual de ellos sería el futuro monarca de la poderosa ciudad de Ammthis. Fue debido a estas confusas circunstancias que ambos reclamaron el poder para si, enzarzándose en una agria discusión que de los gritos e insultos, pasó a los puños y, de no mediar algunos integrantes de la corte, hubiera terminado en el uso de las armas dentro de las paredes del palacio real.
La enemistad entre los hermanos tuvo eco en el resto de sus súbditos. Nobles, plebeyos y guerreros fueron uniéndose, según sus pareceres, a alguna de las dos causas. Primero fueron algunas traiciones palaciegas que, más tarde, se transformaron en sangrientas escaramuzas callejeras. Las mismas fueron extendiéndose por toda la grandiosa urbe, otrora baluarte cultural y remanso de paz de una poderosa civilización que se había reinado por sobre todo el planeta. Esas luchas callejeras degeneraron prontamente en una cruenta guerra civil. 

Una guerra de magnitudes apocalípticas devastó totalmente a la bella y bienamada Ammthis.
Carros de combate accionados por energía criónica descargaron sus cañones sobre las altas torres de cristal lupino. Mortales bestias de guerra fueron creadas en las enormes fábricas genéticas que se escondían tras los muros de los castillos que ambos hermanos habían construido para si. Las brillantes espadas de acero tecnorgánico chocaron contra los impenetrables campos de fuerza psíquica.
Pistolas de aguijón explosivo, granadas transfásicas, cohetes multigénicos, cuchillos de finísimo metal kregnor, escudos espejo dimensionales o simplemente con las manos desnudas y dientes apretados. Todo tipo de armas y formas de lucha fueron usadas entre ambas facciones, a fin de prevalecer una sobre la otra. Miles de personas murieron en la gran guerra fratricida. Actos innombrables fueron cometidos en aras de un modo de vida que creían que era el correcto.
Luego de dos terribles años de lucha, en donde ninguna de las partes pudo prevalecer sobre la otra, lo que quedaba de los ejércitos de Taris y Brönte se enfrentaron en último y mortal combate en las cercanías de lo que había sido el parque de la paz de la ciudad de Ammthis, el sitio que había sido erigido orgullosamente 4 siglos atrás cuando la civilización se hallaba en su máximo esplendor.
Taris, con un cyberbrazo y un respirador artificial que suplía sus pulmones perdidos en un anterior combate, miró hacia el otro lado del parque y blandió furioso su poderosa Hacha de la Justicia, heredada de su abuelo.
-¡Por la gloria de la poderosa Ammthis y la muerte de los rebeldes!- Gritó a plena voz, mientras se lanzaba hacia lo que sería la última batalla por el codiciado trono- ¡Morirás maldito hermano!
Brönte, quien debía movilizarse en una tecnoaraña luego de haber perdido sus piernas, observó a su contrincante y levantó la imbatible Espada de la Verdad, que él mismo había forjado en sus herrerías subterráneas.
-¡Por el futuro de la heroica Ammthis y la muerte de los sediciosos!- Clamó a su vez, espoleando su vehículo, el cual emitió un sonoro chillido de furia- ¡Pagarás con tu vida odiado hermano!
Ambos ejércitos avanzaron sin dudar, a fin de entablar el último y definitivo combate sobre la faz de su planeta.
Lamentablemente, nunca podremos llegar a enterarnos de como concluiría la extensa guerra civil por el trono de Ammthis, pues uno de los trenes de aterrizaje del módulo de descenso de la misión Apolo 11 se encargó de borrar de la faz del satélite de la Tierra a la última ciudad sobreviviente de la otrora civilización selenita.

domingo, 26 de junio de 2011

¡¡EXTRA!! ¡¡EXTRA!! ¡YA SALIÓ EL ARGENZOMBI!

Por Daniel Barragán (alias Terramán)

¡Olvidate de las ridículas rencillas políticas de nuestros gobernantes de turno!

¡Olvidate de la sensación térmica que hay en el Monumental!

¡Olvidate del terremoto del Japón y de las radiaciones de la central del supuesto país de gran avanzada tecnológica!

¡Olvidate de la inseguridad de cada día!

¡Ya está aquí el diario que te vas a morir por tenerlo!

Este número también podés encontrarlo en Archivo de Comics (http://archivo-de-comics.blogspot.com/)

domingo, 19 de junio de 2011

NOTICIAS DEPO-ORTIVAS


TE VIMOS ÚLTIMO...

TE VIMOS EN LA PROMOCIÓN...

¿TE VEREMOS EN LA B?

¡EL MÁS GRANDES SIGUE SIENDO RIVER PLATE!
... SI, EL MÁS GRANDE DE LA B.

COMO DIRÍA NELSON RUFFINO ¡HA HA!

domingo, 22 de mayo de 2011

HISTORIAS del BUENOS AIRES SECRETO

Por Daniel Barragán (alias Terraman)


LOS QUE ACECHAN

“… y se abrirán portales donde antes moraba la nada para que las sombras se apoderen de la luz.
“Y se alzarán desde sus oscuros rincones aquellos a quienes nunca deberías de encontrarte, para devorarte con dientes”
Textos de L´tor

Tal como reza este antiguo texto herético, extrañas puertas pueden ser abiertas en las protervas oscuridades de las callejuelas que pueblan nuestra ciudad de Buenos Aires. Extrañas presencias, que acechan ansiosas nuestra realidad, deseando nuestra carne, nuestra sangre y nuestros pensamientos,  se esconden en los laberínticos vericuetos de la ciudad que nos alberga y se amparan tras la ignorancia y la desidia de nuestras autoridades, a las que poco les importamos.

Tal es el caso de Los Acechantes, Seth-Ballath en el idioma secreto de la dinastía Ghunti, seres tan antiguos como la existencia misma de la humanidad. Criaturas ciegas que pueden oler tus miedos… tus alegrías… toda la realidad que representas, y devorarla.

Los Acechantes han aparecido en diferentes oportunidades a lo largo de la historia, asociados a la magia arcana y a la demonología. Adorados y temidos por muchos pueblos, han sabido sobrevivir al olvido, aun en nuestro siglo 21.

Los sumerios, los asirios y los egipcios ya hablaban de los Seth-Ballath con terror y respeto. En su tratado sobre las maldades del mundo antiguo, el filosofo griego Praximenes de Samos (340-299 A. C.) los asoció equivocadamente con las Lamias, los demonios devoradores de sangre, pero destacó con acierto su extrema voracidad por aquellos incautos que se aventuraban durante la noche en los páramos y pueblos abandonados.

Durante la edad media, la sola mención de Los Acechantes (que por esos tiempos proliferaban con total impunidad) era castigada por la Santa Inquisición, pues consideraban al testigo como poseído por la malignidad de diablo. Es por eso que han sido encontradas muy pocas referencias durante esos tiempos, afianzando la creencia de que nunca existieron. Según algunos estudiosos, la única prueba de esta realidad yace en una biblioteca secreta de la sede vaticana en donde se encontraría un minucioso registro de estas actividades demoníacas.

En 1850, Sir Francis Connelly, famoso antropólogo cultural y paleontólogo de la Real Sociedad de Ciencias Naturales de Londres, describe en sus diarios de viaje la presencia de estos seres en algunas regiones del este europeo. En los mismos, comenta los extraños fenómenos acontecidos en los pueblos de Bröntsky y Zarbat, en Hungría, donde desaparecieron misteriosamente todos sus habitantes, luego de haberse recibido numerosas denuncias sobre la presencia de extraños seres que parecían salir de las paredes. La casa real húngara se encargó de que la noticia no viera la luz, debido a las consecuencias implicadas en la desaparición de tanta gente. La única prueba que queda sobre este acontecimiento fueron los comentarios realizados por Connelly en sus escritos.

Los informes sobre la presencia de los Seth-Ballath a lo largo de todo el mundo son muchos y la ciudad de Buenos Aires no ha sido la excepción.

En 1932, el periodista y escritor Rodrigo Vivar Araoz (1889-1945) tuvo la oportunidad de poder observar a una de estas bestias, la cual había sido cazada en la quinta Los Perales, que se hallaba situada en la zona de Mataderos.

Según lo narrado por el quintero Robustiano Sosa, la criatura había aparecido de manera súbita, emitiendo una serie de gorgoteantes sonidos. Sin perder el aplomo ante la espeluznante visión, el quintero disparó dos certeros disparos de escopeta en la boca abierta del monstruo, el cual se desplomó pesadamente a pocos pasos de quien iba a ser su víctima.

Aun no repuesto del susto, Sosa llamó a las autoridades y al periodismo, siendo únicos testigos algunos vecinos de la zona, el sargento Gonzalo Pedraza y el mismísimo Araoz. Los malos métodos de conservación y el horror generado entre los presentes, hicieron que el quintero decidiera su inmediata eliminación.

“Su terrible presencia impregnaba de horror las mentes de los testigos, yo incluido –Escribiría el periodista en sus memorias- Su cuerpo globoso, de casi 3 metros de altura, estaba lleno de una serie de excrecencias tentaculares y se hallaba sustentado por un par de poderosas patas de 3 dedos, armadas con afiladas garras corneas. Poseía una fuerte cola, similar a la de los reptiles prehistóricos descritos por los paleontólogos. No tenía una cabeza visible, ni siquiera ojos o fosas nasales. Tan solo había una enorme boca en la parte delantera, que se abría en una suerte de diabólica sonrisa.

“Pero lo más atemorizante de la misma eran los enormes dientes correosos, que parecían un grotesco remedo de los humanos”

El conocido profesor de antropología cultural José Gizelli hace mención en uno de sus escritos sobre una aparición de Los Acechantes que databa de los tiempos de la fundación de la ciudad. En 1536, el cronista Ulrico Schmidl nos describe la presencia de feroces tigres en los alrededores del asentamiento en donde desarrollaban sus penosas vidas. Al amparo de la noche, dichos animales traspasaban la empalizada para cebarse de sus habitantes.

Según el libro de Raúl L. Carman, “De la fauna bonaerense”, nos describe al mentado tigre como el felino conocido como Yaguar o tigre americano. Una muy coherente teoría, propia del racionalismo científico.
Lamentablemente, hay un punto oscuro en esta lógica explicación.
En una de las páginas de la primera edición del libro “Derrotero y viaje a España y Las Indias” de Ulrico Schmidl puede encontrarse una ilustración poco conocida, en donde puede observarse a una extraña criatura, que se halla apoyada sobre dos robustas patas traseras y que no se parecen a un tigre, la cual se encuentra acechando en la periferia de la naciente Buenos Aires. En posteriores ediciones, dicho grabado sería totalmente eliminado.

No existen en la actualidad pruebas concluyentes sobre la existencia de Los Acechantes. Los restos de la criatura de la quinta Los Perales fueron quemados y enterrados en un sitio solo conocido por Robustiano Sosa. Desgraciadamente, el desafortunado quintero fue encontrado muerto a los pocos días del acontecimiento, en una acequia del lugar.

… y su cuerpo exhibía extrañas y horrendas marcas de gigantescos dientes humanos.

Material consultado
- Todo es Historia Año 4 Vol. 11
- Mitografías Contemporáneas –José Gizelli -1991- Ed. Mandrágora, España
- Bestiario Mitológico de Iberoamérica –Juan Alfonso Echearri -1956- Ed. Ramón  Sopena, Argentina
- Derrotero y Viaje a España y Las Indias –Ulrico Schmidl
- Anales de la Real Sociedad de Ciencias Naturales de Londres Tomo XXXIV